sábado, agosto 19, 2006

Entonces...

La consecuencia de todo lo que he dicho es que sé que soy varón, poco definido, pero varón, y que como ésta es mi verdad interior, me tranquiliza en el fondo. A la vez sé que vivo a mi gusto como mujer, más a gusto desde luego que hace años como varón, y siento verdadero bienestar.

Me parece que esto es también mi verdad interior, porque lo veo en cuanto me pregunto cómo estoy, aunque no parece lógico que un varón pueda estar a gusto viviendo como mujer.

¿Cómo puede ser esto así? Porque en la vida como mujer me parece que encuentro más seguridad, más sensación de protección, más benevolencia de la gente hacia mí, las cosas que más necesito.

Ésta es la consecuencia de un trauma que me hizo sentir desde la niñez despreciado, poco valorado e incluso moralmente dañado.

O sea, que esta transexualidad no tiene que ver con la sexualidad, ni siquiera con la identidad, puesto que yo sé qué soy, aunque también sé cómo quiero vivir.

Supongamos que un drama bélico, un dominio fascista, me obligase a volver a los pantalones y al pelo corto para sobrevivir frente a los ataques que vendrían a homosexuales y transexuales.

Me encontraría de momento liberado y ágil, la verdad. Me enfrascaría en la defensa de la libertad y combatiría con ese propósito que me obsesionaría, hasta el punto de que no lo pensaría siquiera cuando tuviera que volver a entrar en los aseos de hombres (me iría a las cabinas, puesto que me he operado) y saldría rápidamente pensando en otra cosa.

Pero cuando me parase, o de noche junto a una hoguera, o cuando hubiera pasado todo, sé que echaría de menos esta suavidad, este amparo, este pequeño cobijo que da vivir como mujer.

Lo que planteo es que esta transexualidad (no hablo de otras) no tiene que ver con la sexualidad ni siquiera con la identidad. Tiene que ver con un profundo y generalizado sentimiento de inseguridad que necesita ser compensado y que ha encontrado esta manera de hacerlo.

Por eso me va bien, incluso, mi imagen de vieja o casi vieja. No necesito maquillarme, ni arreglarme durante horas, para seducir a nadie. Necesito, solamente, que me miren protectoramente, como se mira a las ancianas.

Es verdad que mientras he sido más joven, he tenido un sueño sexual, en el que veía mi cuerpo hermoso por su juventud arrebatado y amado por un muchacho tan bello, tan sensitivo y tan ambiguo, con unos ojos tan grandes y tan negros, que era en realidad mi otro yo, la imagen masculina que podía aceptar de mí mismo.

He echado mucho de menos el amor sexual de los cuerpos y las almas, pero todo eso cede ante mi sentimiento principal: necesito seguridad, quiero con todo mi corazón ser aceptada, porque en su momento no lo fui.

4 comentarios:

Andrea dijo...

Kim dijo...

Por eso me va bien, incluso, mi imagen de vieja o casi vieja. No necesito maquillarme, ni arreglarme durante horas, para seducir a nadie. Necesito, solamente, que me miren protectoramente, como se mira a las ancianas....


No Kim, esto no es así (desde mi punto de vista ovbiamente), nadie se maquila para seducir a nadie, una se maquilla para seducirse a si misma.Tampoco necesitas que te miren protectoramente como a las ancianas, porque las ancianas de hoy día precisamente por lo que han vivido, son más guerreras

He echado mucho de menos el amor sexual de los cuerpos y las almas, pero todo eso cede ante mi sentimiento principal: necesito seguridad, quiero con todo mi corazón ser aceptada, porque en su momento no lo fui.

Como anciana que tu misma te defines, que la "mayoría de edad" no la da el tiempo, la da a mi parecer la experiencia, yo misma a veces tengo que mirar mi documentación o preguntar a mi vera, cual es mi edad, porque tantas cosas me han pasado que los años que tengo me parecen pocos, ya ves tu.

No necesitas ser aceptada por nadie, ya que tu no vives para nadie, ni nadie para ti, tu debes primero aceptarte a ti misma, y después encontrarás si realmente es necesario que te acepten.

Como anecdota te contaré que una vez una chica me dijo, "te acepto tal y como eres", yo estupefacta, le respondí, "muchas gracias nena, recuerdame que te mande un jamón, perdona pero aquí la que te acepta tal y como eres soy yo a ti, así que no confundas quien está al otro lado de algun lugar que acabas de crear para mi".
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Y al resto del texto también te responderé, dependiendo del tiempo que haga hoy...

Un beso

Kim Pérez dijo...

Andrea, me das en tus comentarios la interesantísima noción de sentirse diferente y de que la transexualidad sea la forma de expresión de esa diferencia, sin fijarse mucho en lo de hombre o mujer.

Me resulta muy sugerente, porque me da un punto de vista nuevo, que nunca había pensado: que lo que nos hayamos sentido siempre es diferentes, aun de una manera confusa y que lo que hayamos tratado es de dejar bien clara a los ojos de todos nuestra diferencia, sin, en mi caso, necesidad de echarle la culpa a nadie.

Un beso también de

Kim

Andrea dijo...

Exacto, Kim

Siempre bajo mi punto de vista tengo claro que mi transexualidad, es ser diferente, yo suelo decir que soy mestiza sexual ¿Y que? ¿Es malo?, No!! es diferente, vivimos en la sociedad de lo contrapuesto blanco-negro, mujer-hombre, si tengo que encasillarme, elijo mujer, pero sé que nunca seré una mujer, sino una mujer transexual, y esto querida Kim me hace ser diferente algo que me hace especial hacia fuera-dentro, y me hace sentirme especial por lo tanto diferente, puedo resultar hasta soberbia con mi comentario, pero mi realidad es así, y nadie me la puede negar-afirmar, ya que yo no echo la culpa a nadie siquiera a mi misma.

No voy por el mundo diciendo soy mujer y volviendome loca para que lo entiendan, al contrario digo soy transexual (si lo entienden, pues bien, si no, pues también.)Claro está que debo de tener clarisimo quien soy y como percibo las cosas y a las personas desde mi diferencia, e incluso percibir de lo ajeno mi diferencia, pero no me vuelvo loca por intentar comprender tampoco si lo que percibe lo ajeno (que es mi diferencia)lo comprendan o no.

Esa es mi clave para seducir a mi vera todos los días, y para seducirme a mi misma (la seducción en todos sus caminos)soy diferente, por lo tanto especial, y disculpame la soberbia, pero lo especial es muy seductor, muy atrayente, (un ejemplo:la luna llena es muy especial, por eso gusta y ofrece curiosidad, que no morbo, ya que se le observa como algo sin sexo, y eso que dicen que la luna es mujer ¿Acaso la luna se ha pronunciado sexualmente o cual es su género alguna vez?)No me comparo con la luna, es un ejemplo, la luna es muchisimo más diferente que yo (por eso me gusta), y cualesquiera de los seres vivos de este planeta, los cuales también son diferentes también para mi.(Y uno me gusta)

Puede parecer que me contradigo, o que quizás no sepa expresarme bien, ya que mi redacción es nefasta, pero resumidamente que si soy diferente me gusta porque ni lo he elegido, ni me lo niego.

La culpa no es de nadie, siquiera de un/una/unos/unas supuesto/a/os/as creador/a/res/ras, y en caso de haberlo/la/los/las (lo siento parece un lolaílo, disculpame me dió una carcajada), decía, que en este caso pues pienso que si me creó diferente fue por algo que debo de hacer en mi vida,(por lo tanto, ya también me encuentro diferente y especial), lo asumo con tranquilidad, lógica, inteligencia, sarcasmo y sobretodo con buen humor,ya que el humor es buenisimo para la mente, las arrugas y el cutis.

Un beso para ti también.

Viki dijo...

Hay paradojas. Es mas fácil comunicarse con un masai pasando por encima de la diferencia cultural, si rascas se habla de igual a igual, perfectamente y desde luego se puede aprender mucho. Entre hombres y mujeres creo que esta manera también funciona. La paradoja, en mi opinión, es que la mejor forma de acercarse a lo diferente y conocerlo es minimizar la diferencia y dirigirnos a la esencia.
En mi caso la diferencia me sirve como referencia para situarme pero realmente sentirme diferente no me aporta, no me hace mejor, no lo veo como un mérito sino como una posibilidad.
Estoy de acuerdo con Andrea, la aceptación es problema del otro cuando hay un prejuicio por el medio y desde luego cuando la sociedad no acepta tenemos un problema, sino es como todo, a todas nos gusta que nos valoren, bueno a mi si.
Un beso para las dos.
Viki.