Outgender Fueragénero - Kim Pérez

miércoles, abril 17, 2013

Parafísica




PARAFÍSICA

Kim Pérez

Actualizado: 20.IV.2013

Hay hechos paranormales, que todos o casi todos hemos entrevisto alguna vez, con asombro, y que llamamos así porque parecen romper las reglas de este mundo, están fuera de su normalidad. Las premoniciones o precogniciones, por ejemplo, si son verdaderas, consisten en ver el futuro, ¿pero cómo se puede ver lo que no existe todavía? ¿O es que existe ya?

La Parafísica contemporánea, está dando los pasos iniciales dentro del método científico:  trata de establecer la realidad de los hechos paranormales y de clasificarlos. No puede todavía ni establecer hipótesis. Está bien esta prudencia.

Pero supongamos que ya estuviera plenamente establecida esta realidad. ¿Cuáles serían las leyes físicas que los rigen, entonces?

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(Una Visión que aúna las Formas)

La primera ley de la física sería ésta, probada desde Pitágoras, al descubrir la estructura lógica matemática de la Música,  material,  mudable, sonido en el que puede surgir la armonía, la unificación de lo diverso: una Lógica Inmutable organiza la Materia Mutable, aporta la armazón invisible, impercetible, inmóvil, la estructura, las relaciones de todo lo que es móvil (lo mutable y lo inmutable, lo móvil y lo inmóvil, lo que no cambia y lo que cambia,  se entienden desde el punto de vista de este plano, en el que casi todo parece mudar… menos las leyes de la Lógica; en el que todo parece estar al alcance de la voluntad humana, menos la Lógica que gobierna las consecuencias de nuestros actos, y que no podemos cambiar, aunque quisiéramos)

Esta división en dos planos de la realidad, puede ser el fundamento de la Parafísica. Lo pensable, puesto que la Lógica aparece como pensamiento en nuestras mentes, si es anterior y superior a nuestras mentes humanas, sería Pensamiento, como en la película “Matrix” es la matriz de lo que parece material.  

Hasta la Física Cuántica, la Física se dedicaba al estudio de una Materia que se  presentaba como una pluralidad de hechos, cuyas relaciones la inteligencia humana querría descifrar, como un niño, generalmente varón, deshace un juguete para ver cómo está hecho (la mayor parte de las niñas  prefieren amar su forma)

El más importante para nosotros de estos hechos era que la inteligencia humana dependería de los hechos materiales, cuya concatenación la hacía surgir, desarrollarse mediante la asimilación de más materia (alimentación), en medio de peligros materiales que la harían debilitarse o sucumbir (tóxicos, heridas)… En ese plano (sólo en ése), el materialismo es irrefutable.

Pero la atención a la realidad nos descubre la existencia de ese primer plano en el que la Lógica Inmutable estructura la Materia Mutable (Platón: “No entre aquí quien no sepa Geometría”; Galileo: la Física es Matemática)

La estructura aúna. La Lógica supone un Uno del que se van deduciendo los Múltiples; dicho al revés, todo análisis, o desagregación, supone una síntesis, o reunión de lo desagregado. La Física de la Relatividad llegó como fórmula lógica más alta, a  E=mc2; frente a ella, otras observaciones dieron lugar, como una dispersión, a la Física Cuántica; desde entonces, se busca una Teoría Unificada de la Materia.

Puede ser que una Visión aúne las Formas; ampliando nuestra experiencias personal, en la que todo está dentro de nuestra mente (Berkeley), puede ser que  una Visión suponga un Visionario, que un Yo Mayor del que forme parte mi yo menor, aúne como Tú a la Materia de sus Formas (Mi yo menor surgió un día y otro se deshará; nuestro Yo Mayor nos sobrepasaría)

Los hechos paranormales tendrían que ver con el tránsito continuo entre ambos planos, que no estarían radicalmente separados; la telepatía se produciría cuando la conciencia saliera por un momento del plano de la separación personal, de nuestros yo menores,  y se situase en el Yo Mayor, común a dos o más personas; en el plano material, hemos pensado que sería una forma de comunicación que no usara los sentidos; en el campo unido, sería una fluctuación entre Yo Mayor y          dos o más personas, distintas sólo al  saberse yo menor.

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(El tiempo inmóvil)

Por tanto, hay una primera prioridad de lo inmutable sobre lo mutable y de lo exacto sobre lo inexacto. Pero lo mutable también define al tiempo. Y la realidad de la precognición nos hace pensar que la división entre pasado, presente y futuro sea sólo una forma limitada de nuestro pensamiento, que no lo puede ver todo a la vez, sino sucesivamente, pero no la forma de la realidad material, que quizá sea también eterna, inmutable…demostraría que nuestro pensamiento también está fuera del tiempo… puesto que puede ver las cosas que ve existir fuera del tiempo.

El tiempo inmóvil existe incluso en nuestro mundo. Supongamos que                                            queremos leer una novela. La abrimos y empezamos por el principio. Seguimos. Ignoramos el final. Al cabo, llegamos a él. Cerramos la novela. Todo queda dentro de ella, junto, a la vez. Nos salimos de ella. Hemos estado en su tiempo, pero ahora estamos fuera de él. Sin embargo, todo el relato está entero y a la vez dentro de las páginas cerradas.

Desde fuera de ese tiempo, que podemos tocar pero no transformar, podemos entrar por el relato por donde queramos. Incluso podríamos empezar por el final. Tengo la impresión de que toda la realidad es parecida a una novela. Todo está escrito, pero mientras la leemos y aceptamos su tiempo interno, desconocemos lo que seguirá. En cuanto nos salimos de este tiempo, por dejar de leer, podemos volver en cualquier punto.

Quienes tienen una premonición, ven lo que está escrito a continuación. Se han salido por un momento de nuestro tiempo y ven desde fuera algo de lo que seguirá. Regresan y se encuentran con que lo han visto y entonces, desde dentro, pueden contarlo o no.

Nuestra libertad, la facultad de elegir entre dos o más posibilidades, existe porque ignoramos el futuro. Cuando lo vemos, comprendemos que está decidido, aunque incorporando el hecho de que decidimos dentro de nuestro tiempo… 


martes, marzo 12, 2013

Esquema de la Teoría de Conjuntos Difusos de Sexogénero




ESQUEMA DE LA TEORÍA DE CONJUNTOS DIFUSOS DE SEXOGÉNERO

Por Kim Pérez

Actualizada: 13.IV.2013



Licenciada en Historia con Grado, Univesidad de Granada
Profesor Encargado de Curso, Universidad de Granada (1969-1971), Profesor de Formación Humanística y Ética, en el Centro Ameinon, y también, como Profesora, de Filosofía, en el Centro Ramón y Cajal, de Granada (1976-2006)
Premio Pluma 2010, de la FELGTBI


Fundada en el concepto de “más o menos” aplicado a la feminidad (“¿Mujer o trans?”, ponencia de Kim Pérez en las Jornadas Feministas Estatales, Córdoba (España), 2000; inspirada en conceptos sexológicos (continuo homosexual/heterosexual de Kinsey), feministas (diferencia entre sexo y género, procedente de Robert  Stoller, 1960) y de la Teoría Queer (no cerramiento de las identidades de género);  luego formulada conforme a la Teoría de Conjuntos Difusos de Lotfi A. Zadeh, de 1963 y la noción de Atractor Extraño de Eduard Lorenz, 1965; aplicada a la hipótesis de los tres planos del cerebro de Paul MacLean, 1970.

Dio lugar al grupo de Conjuntos Difusos de Granada, cofundado por Kim Pérez y Amets Suess, Granada, junio de 2009, con el apoyo de la Asamblea de Mujeres de Granada (incorporado Pablo Vergara Pérez) Presentada públicamente en las Jornadas Feministas Estatales, Granada, diciembre de 2009. Inspira el Proyecto de Ley Integral de Transexualidad de Andalucía, presentado por Izquierda Unida al Parlamento de Andalucía, 19 de diciembre de 2012, consensuado por la Asociación Conjuntos Difusos y la Asociación de Transexuales de Andalucía y elaborado principalmente por Ángela Gutiérrez Hermoso y Pablo Vergara Pérez. Es por primera vez uno de los contenidos docentes del curso de la Escuela de Postgrado, en la Facultad de Educación de Granada, impartido por Stefano Barozzi, Kim Pérez y Liván Soto González desde el 12 de marzo de 2013.

Es la primera formulación teórica procedente del medio transexual,  que parte de la posición central de la transexualidad, no marginal, dentro de la división sexogenérica del trabajo, la primera de la historia social. Robert Stoller, cisexual, formuló también su visión de la diferencia de sexo y género a partir de la existencia de las personas transexuales.

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Temas fundamentales: Matemáticas y materia; continuo difuso mujer-hombre; atractores y variaciones; identidad como forma de conciencia variable, afinidad; código de género cultural: discontinuo en dos conjuntos cerrados como forma de dominación.

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La  matemática es la infraestructura de la materia (Pitágoras, Platón, Galileo, Newton, Einstein, Planck, Heisenberg) Algo inteligible, intemporal, “lo que no cambia”, organiza lo sensible, temporal, “lo que cambia”. Números bióticos permiten la consciencia o, al variar,  la deshacen; o forman la sexuación, que depende de las cantidades de andrógenos.

Para hablar de ciencia es preciso hablar de matemáticas.

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Los conjuntos difusos de Lotfi A. Zadeh se definen porque sus elementos tienen un grado de pertenencia de +/- (mientras que los conjuntos cerrados se definen por sí/no {1, 0}

La Teoría de Conjuntos Difusos sirve para hacer cálculos sobre flujos y otras realidades variantes en +/- (afluencia al metro, tallaje de prendas, etc) o para entender mejor ciertas realidades en la teoría y la práctica social.

La realidad del sexogénero se puede entender como un sistema de conjuntos difusos, ya que empíricamente sabemos que las personas somos +/- viriles, +/- femeniles. Todos encontramos un lugar dentro de un sistema de transiciones (+/-)

Hay también dos atractores estadísticos abstractos, F y M (femenino y masculino), a los que se acercan +/- todos los elementos. Este concepto se forma a partir del de “atractor extraño”, de Eduard Lorenz, que describe una serie de curvas espirales más o menos cercanas a un espacio vacío, que conforme se alejan comienzan a gravitar en otro igualmente vacío que forma un par con el primero. Los atractores F y M son espacios vacíos puesto que no existen hombres puros ni mujeres puras y las personas reales orbitan más o menos cerca (o más o menos lejos) de ambos, en un sistema único.

Puede entreverse  una estructura del sexogénero humano formada por una infraestructura biológica inconsciente y una superestructura biográfica (psicoafectiva, socioeconómica –V. Gordon Childe-, consciente)

La infraestructura biológica, natural, se puede hipotetizar así:

Sobre una morfología inicial asexuada (dos tetillas + tubérculo genital) la diferencia XX o XY (el cromosoma Y surgió de una mutación del X) puede determinar una androgenación menor o mayor (-/+) del humano en gestación. Si hay androgenación -/+ cercana a 0, evoluciona en forma -/+ cercana al atractor F; si es -/+ cercana al máximo conocido, evoluciona en forma -/+ cercana al atractor M (Existen también algunas personas XX que se desarrollan como hombres y personas XY como mujeres)

Los flujos +/- grandes de andrógenos llegan en distintos momentos: formación de los genitales (-/+ desarrollo del tubérculo genital) , configuración del cerebro diferenciada en capas arcaica, media y moderna (MacLean): -/+ masculinización de cada una de ellas.

Tomemos como referencia de conducta sexual inconsciente en los primates a los mandriles que, al trasladarse, trazan  dos círculos en torno a los hijos: uno externo, por los machos, de defensa agresiva frente a ataques externos, y otro interno, por las hembras, de defensa protectora y directa de los hijos.
                                                                                               
Los flujos mayores y los menores en los humanos dan lugar a conductas de círculo externo en las personas definibles como varones y a conductas de círculo interno en personas definibles como mujeres.

Este esquema abstracto está fundado en las diferencias androgénicas. Como éstas forman un continuo, se puede pronosticar que en los dos círculos habrá líderes y seguidores jerarquizados, más o menos androgenizados o androgenizadas. Pero la observación real mostrará que hay también personas XX que se incorporan al círculo exterior, personas XY que se incorporan al círculo interior, otras personas XX o XY que se sitúan permanentemente entre ambos, y que las personas XXY, XXX, X0, etcétera, se sitúan bien en los círculos definidos, bien entre ambos.

La biología hipoandrogénica en personas XY o afines, y la hiperandrogénica en personas XX o afines, la biología en abstracto, son eficaces para condicionar conductas imprevisibles entre ambos círculos de manera algo indefinida; pero hace falta pensar en la biografía personal y la cultura ambiente para entender las identidades definidas resultantes.  

La complejidad de las diferencias interindividuales en la androgenación cerebral se hace mayor en el plano individual cuando se considera la hipótesis de Paul MacLean sobre el cerebro tripartito.

Los planos arcaico, medio y moderno (o reptiliano, paleomamiférico y neomamiférico) del cerebro pueden haberse androgenizado diferentemente durante la gestación, dando lugar a conductas sexuadas contradictorias que se sitúan en tres continuos.

Una nueva subhipótesis podría explicar por ejemplo que una situación de hipoandrogenia intensa en determinado momento fuera pasando con el tiempo a niveles mayores de androgenación,  generando un plano arcaico muy femenino (perceptible en las conductas de poder, o dominancia/sumisión) que fuera evolucionando a niveles intersexuales en el plano medio (orientación borrosa, poco definida en cualquier sentido) y masculinos en el plano moderno (amor personal  definido)

Estos tres planos aparecerían a su vez como cuantificables por un +/- dentro de un continuo. De hecho, cada persona los vería entrar en contraste en sí misma, aunque en la mayoría fueran más convergentes que divergentes y sólo en una minoría fueran claramente divergentes.

Las personas que se encontraren en esta situación de divergencia, dentro de una cultura como la nuestra que sólo entiende la convergencia y no tiene apenas conceptos (palabras) para explicar e integrar la divergencia, sentirían su naturaleza sexuada como fragmentada, mientras que podrían entenderla mejor como irisada.

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Los fenómenos biológicos, infraestructurales, y los epifenómenos psicoafectivos, socioeconómicos, biográficos, que son superestructurales, se hacen conscientes en las identidades, que son hechos de conocimiento de sí con valor afectivo, afirmativo o negativo.

Las identidades de sexogénero surgen como sentido interno del ser, irrefutable, como se comprobó en una dramática refutación de la hipótesis de John  Money de que todo el género fuera aprendido, imitado, inspirado desde fuera, externo. Pero también existen identidades confusas o intermedias o cruzadas, lo que muestra que se manifiestan como hechos del lenguaje simbólico y por tanto de consciencia, sujetos a los límites del vocabulario disponible y al error.

Como tales hechos de conocimiento consciente, las identidades evolucionan, se transforman; no son irreversibles a partir de los tres años, como suponía Kohlberg, aunque tienen un elemento de memoria de los afectos, sino que pueden desarrollarse y variar como todo conocimiento; como son conscientes, son históricas.

Las identidades, hechos de conocimiento, dependen en gran parte de intuiciones, más que de razonamientos, y las intuiciones son de por sí incomunicables; por eso es ilusorio e imposible que una persona ajena intente definir la “verdadera” identidad de otra persona.  La identidad, como intimidad, es inaccesible e incomunicable en su intensidad, connotaciones, etc

Las identidades personales se agrupan espontáneamente por afinidades. Recordando los atractores de Lorenz, la mayor parte de las personas se sitúan cerca de los atractores vacíos. Pero minorías importantes se sitúan más y más lejos de cada uno de ellos, pudiendo formar otros subconjuntos de afinidad.

En un continuo, todas las identidades que se den en él representan conceptos funcionales, prácticos, de una lógica informal o borrosa; esto se puede decir de las identidades de hombre, mujer, intersex, transexual, travesti, etc, todas las cuales se pueden entender como difusas dentro del mismo “más o menos”.

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La identidad es a la naturaleza como el  concepto a la realidad. “La adecuación de la inteligencia a la realidad”, definición de la verdad por Aristóteles, se puede dar más o menos plenamente. Hay un margen por tanto entre una y otra.  

Hay personas XY muy femeninas  o XX muy masculinas, que forman en edades muy tempranas una identidad cruzada de género (que corresponde a una naturaleza cerebral cruzada respecto a la del resto del organismo)

En otras personas, la identidad de género es vacilante,  quizá en relación con una naturaleza cruzada menos definida.

En otras personas más, la feminidad o masculinidad cerebral no se traduce en una identidad cruzada, de manera que asumen como identidad la naturaleza del resto del organismo.

Es decir, la naturaleza no se traduce necesariamente en identidad, como los conceptos, en general, no se forman directamente de la realidad; pueden darse o no.

En las personas de naturaleza cruzada, en culturas que la niegan, se suele dar un sentimiento de miedo cuando comprenden la presión social que pueden encontrar. Entonces suele darse una “fase larga de negación” que puede durar años, decenios o toda la vida. En ella, se niegan los sentimientos o experiencias cruzadas, bajo reflexiones como “esto son chiquilladas, que se me pasarán con el tiempo” que conducen a integrarse mejor en los estatutos socialmente admitidos de varón o mujer.

Esta fase larga es distinta sólo cuantitativamente de las fases cortas de negación, que han sido llamadas “purgaciones”, que suelen acompañar a los procesos transexuales y durar unas semanas o unos meses. En ellas se suele tirar todos los elementos de género que acompañan las afirmaciones de identidad cruzada (ropas, maquillajes, prótesis, etc), con grandes sentimientos de culpa familiar o religiosa, consecuencia de un código social de género muy interiorizado.

Suele seguir una conducta convencional, gris, que parece masculina o femenina o incluso hipermasculina o hiperfemenina. Teniendo en cuenta que la orientación sexual es un hecho que también forma parte de un continuo (Kinsey), distinto de la identidad de género, en algunas personas conduce a enlaces heteros, y a la procreación,  en otras a una soltería práctica y en otras a enlaces homos.

La conducta homosexual puede surgir de motivaciones muy diversas y tener formas muy diferentes, desde una profunda camaradería hasta relaciones de dominancia/sumisión. Se encuentra en ella muy a menudo, no siempre, una naturaleza cruzada originaria, seguida de una fase larga de negación, para la que las relaciones externamente homosexuales pueden ser internamente, cerebralmente, heterosexuales.

Se puede expresar en frases como “yo me siento mujer, pero no necesito vestir de mujer” o recuerdos de una infancia muy femenina o masculina, en la que ya se sintieron enfrentamientos familiares o sociales, empezando a menudo por figuras tan significativas como la del padre o los hermanos y siguiendo por la escuela. El sufrimiento pudo ser tan intenso que en la edad de la adolescencia pudo surgir una fase larga de negación que ya duró toda la vida.                  

Aparece entonces con claridad que en muchas personas homosexuales, no en todas, se han dado experiencias afines a las de las personas transexuales, en cuanto a naturaleza, identidad y fases de negación. La diferencia entre unas y otras parece ser sólo cuantitativa, en cuanto a la intensidad de la naturaleza cruzada, de los conceptos de identidad y de las mismas experiencias sociales que han llegado a la fase larga de negación. Al ser cuestión de más o menos, se integran en un conjunto difuso o continuo.  

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Por naturaleza, la transexualidad es una de las numerosas formas de intersexualidad, puesto que corresponde a una diferencia entre el sexo cerebral y el del resto del organismo. Gilbert-Dreyfus recogía los numerosos planos en los que la intersexualidad es posible: el genético, cromosómico, de los conductos internos, de los conductos externos, el hormonal… Hay que añadir, a partir de lo que vamos sabiendo (Guillamón) esta intersexualidad en el plano cerebral que incluso podría matizarse dentro de él en los tres subplanos de MacLean.

Por identidad, la transexualidad puede entenderse por identidades femeninas o masculinas (“soy una mujer como otra cualquiera”, “soy un hombre como otro cualquiera”) o ambiguas (“no soy hombre ni mujer”)

Esta concepción resuelve la cuestión de la patología. La intersexualidad no es una patología sino una variante natural, dentro de la extrema variabilidad de la naturaleza, que interesa adaptativamente, es decir evolutivamente. Puesto que la transexualidad es una forma de intersexualidad, no es una patología, sino también una variante natural. No ha lugar a patologizarla ni, por consiguiente, a intentar curarla.

La variabilidad natural  no sucede teleológicamente, es decir, con un fin predeterminado, aparte de la misma variabilidad, que es buena y útil de por sí. Quiero decir que las variaciones surgen dentro de una plantilla de posibilidades y algunas pueden ser perjudiciales y otras beneficiosas, algunas no adaptativas y otras adaptativas.

En este punto debe mirarse cara a cara la realidad. Objetivamente, las intersexualidades dificultan la formación de pareja y la procreación. Puesto que pueden deberse a diferencias en la androgenación, ¿puede preverse que en un futuro inmediato, el análisis prenatal de la situación hormonal de la criatura en gestación dé lugar a un tratamiento médico con andrógenos o antiandrógenos?

Sí, es posible. En ese futuro eugenésico podría pensarse que se prevendrían y se corregirían, vía médica, la intersexualidad, la homosexualidad y la transexualidad. Pero este criterio humano limitaría la variabilidad natural, sería homogeneizador, no respetaría las posibilidades de desarrollo de cada individuo. La formación de parejas y la procreación son necesarias para la supervivencia de la especie, pero no para la de todos sus individuos, para cuyo desarrollo sólo es imprescindible la ayuda familiar y social, la alimentación y el cobijo. Las circunstancias reales son mucho más complejas y variables que las previsiones aparentemente racionales, si son unificadoras (no adaptativas) Entre las razones por las que los naturales de Juchitán, en México, se alegran de tener una hija muxe (transexual) figura el tener una ayuda para los padres en su vejez. Para otras personas, tener una pareja transexual significa la ventaja, en ciertas circunstancias, de no tener hijos. Todo ello es singular, puede darse o no, pero  es individualmente adaptativo.  

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El Código Penal de Género vigente en la civilización del Occidente es distinto de los vigentes en otras: la islámica, en especial, comparable en extensión y en fuerza de rivalidad, y otras formas más pequeñas, supervivientes, como la de Samoa o la de Juchitán, en México. Estas diferencias nos hacen percibir que el Código de Género no traduce directamente realidades biológicas (que son comunes a toda la especie humana), sino sus manifestaciones socioeconómicas, históricas, variables.

 Se entiende por Código de Género el de carácter  consuetudinario o escrito, que constituye la columna vertebral variable de cada sociedad, puesto que, después de la división biológica por edades, la división sexogenérica del trabajo, que procede no de la primitiva sociedad recolectora, sino de la siguiente cazadora, constituye la primera de las superestructuras históricas.

El  carácter penal básico del Código de Género se observa en que está constituído por una serie de transgresiones y sanciones muy graves, que pueden ir de la irrisión o burla social (como mínimo) a la expulsión de la familia o del trabajo, y en algunas épocas y culturas, a la cárcel o a la muerte.

Su carácter penal evidencia que es una forma de dominancia, de mandamiento/castigo: en la sociedad de cazadores organizados, la primera división social del trabajo fue sexual, entre cazadores/guerreros y recolectoras/cocineras: sociedad patriarcal, senatorial, en la que los varones dominantes, hiperandrogénicos, subordinaron a las mujeres, excluyeron a otros varones, hipoandrogénicos, y creó las costumbres y leyes superestructurales.

La prueba de que la división fundamental se hacía por las condiciones personales asociadas a la hiperandrogenia e hipoandrogenia, más que por la mera existencia de genitales masculinos o femeninos, está en que las sociedades cazadoras indoamericanas se aceptaba a petición propia a personas XX hiperandrogénicas como varones cazadores y guerreros y a personas XY hipoandrogénicas como mujeres.

Nuestro Código Penal de Género divide en consecuencia a las personas en conjuntos cerrados de sexo, definibles por sí/no: ¿Varón? Sí/no; ¿mujer? Sí/no; también en su conducta de género: ¿Masculino? Sí/no; ¿femenina? Sí/no.

Se supone que son alternativas perfectas: quien no es hombre será mujer; quien no es femenina, será masculino.

Sólo se admite socialmente esta alternativa perfecta. El Registro Civil, el Documento de Identidad, admiten sólo dos casillas: Hombre o Mujer.

Las personas intersex deben ajustar sus naturalezas y sus identidades a estas casillas, aunque no les correspondan. En general, los que viven diferencias intensas respecto a este sistema de sí/no son ignorados o tratados o marginados o negados o criminalizados; incluso aprisionados o ejecutados.

El Código Penal de Género habla por tanto de “mujeres” y “hombres” como  abstracciones que corresponderían a los espacios realmente vacíos del interior de los dos atractores. El carácter general, universalizador, de las normas del Código de Género, que son válidas para “todos”, muestra que está dirigido a estas abstracciones y no a personas concretas, en su inmensa variedad.

El análisis del  Código de Género muestra un núcleo fijo y una serie de consecuencias. La lógica del núcleo fijo se funda en las capacidades diferenciadas de “mujeres” y “hombres”, en abstracto, respecto a la procreación.

Se supone que las “mujeres” (palabra usada en general, abstracción) conciben y, dado que nuestra especie es mamífera, quedan preñadas, amamantan o cuidan; forman el círculo interior de defensa de los hijos (físico en los mandriles) Pero sería más concreto hablar de la función de madres y no de mujeres en abstracto.

Se observa como hecho real, al margen de abstracciones, que el círculo interior llega a ejercer un cuidado colectivo, pero directo, ejercido por mujeres o varones, que se suma al cuidado  personal de los propios hijos. Ese cuidado colectivo directo puede verse en la enseñanza; en la cocina colectiva;  en la pediatría; en la geriatría…

Los “hombres”(palabra usada en general, abstracción) engendran y quedan libres; forman el círculo exterior de defensa de los hijos (físico en los mandriles) Sería más concreto hablar de la función de padres, y no de hombres.

Se observa como hecho real, al margen de las abstracciones, que el círculo exterior incluye los trabajos duros y a distancia que pueden ser inviables para las madres, así como las actividades de defensa armada. De las sociedades primitivas, muy dependientes para su supervivencia de la fuerza física y personal, se pasa en las sociedades evolucionadas a que la supervivencia dependa del acceso a la cultura, compartible por todos, que se sitúan por tanto en el círculo exterior, cuyas relaciones con los niños son más lejanas.

Las personas reales nos integramos en órbitas espirales más o menos cercanas a esos espacios vacíos de Feminidad y Masculinidad abstractas. Los Códigos de Género represivos niegan o prohiben estas variaciones reales; los Códigos de Género permisivos pueden afirmar su legitimidad.

En la medida en que los Códigos de Género represivos niegan la realidad y obligan a reprimir a toda la sociedad para conformarse a ellos y a penalizar a una parte considerable de los componentes de esa sociedad, deben ser sustituídos por un sistema de Libertad de Género en el que cada persona se sitúe socialmente donde se sienta más adecuada.

Por tanto, los actuales Códigos de Género vigentes en cada sociedad, deberán ser sustituidos por una Carta de Derechos de Género, preparada por estudios de Libertad de Género.

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Utilidad objetiva de la realidad difusa del sexogénero: las variaciones mejoran la capacidad de adaptación social a un medio variable, y tienen por tanto valor evolutivo. En las condiciones históricas primitivas: utilidad prioritaria de los varones muy hiperandrogénicos o físicamente muy activos y las mujeres muy hipoandrogénicas o maternales o físicamente pasivas; en las condiciones contemporáneas: el primer lugar adaptativo corresponde a las personas –varones, mujeres, intersex- que sean mesoandrogénicas, reflexivas, analíticas, capaces de muchas horas de estudio sedentario y por tanto con mayor acceso a la cultura matemática, científica, humanística, de la que depende nuestra técnica, que requiere largos estudios; de manera complementaria para las necesidades sociales, las personas físicamente muy activas encuentran su lugar en actividades al aire libre, manuales, el ejército o los deportes; las personas muy cuidadoras, en actividades como las del hogar, relaciones interpersonales, comercio cara al público, enseñanza, pediatría, geriatría, etcétera.


Utilidad subjetiva de la Teoría de Conjuntos Difusos de Sexogénero: Mejor comprensión de la realidad sexogenérica humana; racionalización de las actitudes abiertas; aceptación de formas muy variadas de ser y de convivir; profundización en la autonomía personal, o autodeterminación de género (yo soy yo), no en la inclusión forzada en el modelo de conjuntos cerrados de sexogénero (M o F, sí/no)





jueves, febrero 28, 2013

La Consciencia frente a la Materia





Pensaba esta madrugada, según me iba despertando, en que las necesidades y las soledades de los pobres seres humanos nos ponen como primera obligación prestarnos atención unas a otros y dejar de mirar al vacío, a la hipótesis de Dios, para mirar a donde hay personas reales… Esto creo que es verdad…

 Pero en esto me acordé de mi miedo a la incomunicación por privación de los sentidos. Esto le sucede a algunas personas, es real. No pueden comunicarse con el mundo exterior porque sus sentidos fallan por una lesión cerebral. Es pavoroso.

 Voy a explicar qué se puede sentir (yo he vivido algo parecido durante unos minutos al salir de un coma inducido) La sensación es de negrura. Se puede estar lúcido. Entonces, si es duradera, se comprende que la consciencia se ha quedado sola, encerrada en su cuerpo. Parece que entonces pueden alternar los períodos de sueño, con los sueños despiertos, etcétera. Supongamos que se llega a períodos de lucidez. La consciencia se ha quedado desconectada de los otros seres humanos. Sola. Será natural que piense que alguna inteligencia pueda entrar en la suya, comunicarse con ella, oírle, responderle, ayudarle, quizá curarle. Pensará en Dios y le pedirá quizá a gritos que le oiga y le acompañe en esa terrible situación. Si esa inteligencia existe, quizá se haga ver y quizá no. Si no existe, desde luego, no.

 De todos modos, sólo que esto sea posible, y situaciones peores que a veces se descubren en los periódicos, nos hace ver la verdadera naturaleza de este mundo en el que hemos nacido. Como las leyes físicas y corporales pueden imponerse en él sobre la consciencia humana, puede ser un verdadero infierno o purgatorio según haya o no esperanza. Esto nos hace pensar en la naturaleza humana, sometida a estos riesgos.

¿Existirán en otros mundos naturalezas libres de la dominación material? Puede ser. ¿Existen naturalezas más sometidas que la nuestra, que puedan sufrir por ejemplo sin poder entender nada de su sufrimiento? Sí, están en este mismo mundo, son los animales. ¿Puede ser que este mundo sea de prueba para seres como nosotros, conscientes, sensibles, pero expuestos a que la naturaleza se ensañe con nosotros? Quizá.

 En todo caso, cuando se piensa en todo esto, es natural salir con una comprensión y compasión más profunda hacia todos los seres humanos, tan expuestos al sufrimiento como yo. Hermanos, hermanas, hermanes, aunque no lo sepamos, y parezcamos muchas veces hermanos enemigos. ¿Está esa inteligencia dentro de nosotros mismos, somos nosotros mismos, sabiendo más de lo que creemos, ocultos a nosotros mismos por mil velos, pero que al fin aflorará, feliz, liberada de sí misma, segura, eterna, la Inteligencia del Universo y de Más Allá del Universo?



miércoles, febrero 06, 2013

ESQUEMA DE LA TEORÍA DE CONJUNTOS DIFUSOS DE SEXOGÉNERO


ESQUEMA DE LA TEORÍA DE CONJUNTOS DIFUSOS DE SEXOGÉNERO

Por Kim Pérez


Actualizado  6 de febrero de 2013

Fundada de manera autónonoma en el concepto de “más o menos” aplicado a la feminidad (“¿Mujer o trans?”, ponencia de Kim Pérez en las Jornadad Feministas Estatales, Córdoba (España), 2000; inspirada en conceptos sexológicos (continuo homosexual/heterosexual de Kinsey), feministas (diferencia entre sexo y género, procedente de Robert  Stoller, 1960) y de la Teoría Queer (no cerramiento de las identidades de género);  luego formulada conforme a la Teoría de Conjuntos Difusos de Lotfi A. Zadeh, de 1963 y la noción de Atractor Extraño de Eduard Lorenz, 1965.

Dio lugar al grupo de Conjuntos Difusos de Granada, cofundado por Kim Pérez y Amets Suess, Granada, junio de 2009, con el apoyo de la Asamblea de Mujeres de Granada (incorporado Pablo Vergara Pérez) Presentada públicamente en las Jornadas Feministas Estatales, Granada, diciembre de 2009. Inspira el Proyecto de Ley Integral de Transexualidad de Andalucía, presentado por Izquierda Unida al Parlamento de Andalucía, diciembre de 2012, consensuado por la Asociación Conjuntos Difusos y la Asociación de Transexuales de Andalucía y elaborado principalmente por Ángela Gutiérrez Hermoso y Pablo Vergara Pérez. Será por primera vez uno de los contenidos docentes del curso en la Facultad de Educación de Granada impartido por Stefano Barozzi y Kim Pérez en marzo de 2013.

Es la primera formulación teórica procedente del medio transexual,  que parte de la posición central de la transexualidad, no marginal, dentro de la división sexogenérica del trabajo, la primera de la historia social. Robert Stoller, cisexual, formuló su visión de la diferencia de sexo y género a partir de la existencia de las personas transexuales.

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Los conjuntos difusos de Lotfi A. Zadeh se definen porque sus elementos tienen un grado de pertenencia de +/- (mientras que los conjuntos cerrados se definen por sí/no {1, 0}

La Teoría de Conjuntos Difusos sirve para hacer cálculos sobre flujos y otras realidades variantes en +/- (afluencia a metro, tallaje, etc) o para entender mejor ciertas realidades en la teoría y la práctica social.

El Código Penal de Género vigente en la civilización contemporánea (no en otras) divide a las personas en conjuntos cerrados de sí/no: ¿Varón? Sí/no; ¿mujer? Sí/no. El resto son ignorados o tratados o marginados o negados o criminalizados; incluso aprisionados o ejecutados.

Pero

=la realidad del sexogénero se puede entender como un sistema de conjuntos difusos, ya que empíricamente sabemos que las personas somos +/- viriles, +/- femeniles. Todos encontramos un lugar dentro de un sistema de transiciones (+/-)

Hay también dos atractores estadísticos abstractos, F y M (femenino y masculino), a los que se acercan +/- todos los elementos. Este concepto se forma a partir del de “atractor extraño”, de Eduard Lorenz, que describe una serie de curvas más o menos cercanas a un espacio vacío, que conforme se alejan comienzan a gravitar en otro igualmente vacío que forma un par con el primero. Los atractores F y M son espacios vacíos puesto que no existen hombres puros ni mujeres puras y las personas reales orbitan más o menos cerca (o más o menos lejos) de ambos, en un sistema único.

Puede entreverse  una causa biológica de esta difusividad,  que se puede hipotetizar así:

Sobre una morfología inicial asexuada (dos tetillas + tubérculo genital) la diferencia XX o XY (u otras variantes minoritarias) puede o no (esto es sí/no, 1, 0) determinar una androgenación menor o mayor (-/+) del humano en gestación. Si hay 0, o androgenación -/+ cercana a 0, evoluciona en forma -/+ cercana al atractor F; si es -/+ cercana al máximo conocido, evoluciona en forma -/+ cercana al atractor M.

Los flujos +/- grandes de andrógenos llegan en distintos momentos: formación de los genitales (-/+ desarrollo del tubérculo genital) , configuración del cerebro diferenciada en capas arcaica, media y moderna (MacLean): -/+ masculinización de cada una de ellas.

Tomemos como referencia de conducta sexual biológica en los primates a los mandriles que, al trasladarse, trazan  dos círculos en torno a los hijos: uno externo, por los machos, de defensa agresiva frente a ataques externos, y otro interno, por las hembras, de defensa protectora y directa de los hijos.
                                                                                               
Los flujos mayores y los menores dan lugar a conductas de círculo externo en las personas definibles como varones y a conductas de círculo interno en personas definibles como mujeres. 


Este esquema abstracto está fundado en las diferencias androgénicas. Como éstas forman un continuo, se puede afirmar que en los dos círculos habrá líderes y seguidores, más o menos androgenizados o androgenizadas. Pero la observación real, mostrará que hay también personas XX que se incorporan al círculo exterior, personas XY que se incorporan al círculo interior, otras personas XX o XY que se sitúan permanentemente entre ambos, y que las personas XXY, XXX, X0, etcétera, se sitúan bien en los círculos definidos, bien entre ambos.

La biología hipoandrogénica en personas XY o afines, y la hiperandrogénica en personas XX o afines, la biología en abstracto son eficaces para condicionar conductas imprevisibles entre ambos círculos de manera algo indefinida; pero hace falta pensar en la biografía personal y la cultura ambiente para entender las identidades definidas resultantes.  

  
Los fenómenos biológicos, infraestructurales, y los epifenómenos biográficos, superestructurales, se hacen conscientes en las identidades, que son hechos de conocimiento de sí con valor afectivo, afirmativo o negativo.

 Como tales hechos de conocimiento, las identidades evolucionan, se transforman; no son irreversibles a partir de los tres años, como suponía Kohlberg, sino que pueden desarrollarse y variar como todo conocimiento; no son esenciales sino históricas.

Estos hechos de conocimiento dependen en gran parte de intuiciones, más que de razonamientos; ahora bien, las intuiciones son de por sí incomunicables; por eso es ilusorio e imposible que una persona ajena intente definir la “verdadera” identidad de otra persona.  La identidad, como intimidad, es inaccesible e incomunicaable en su intensidad, connotaciones, etc

Las identidades personales se agrupan espontáneamente por afinidades. Recordando los atractores de Lorenz, la mayor parte de las personas se sitúan cerca de los atractores vacíos. Pero minorías importantes se sitúan más y más lejos de cada uno de ellos, pudiendo formar otros subconjuntos de afinidad.

= = =

Se entiende por Código de Género el de carácter penal, consuetudinario o escrito, que constituye la columna vertebral variable de cada sociedad, puesto que, históricamente, la división sexogenérica del trabajo constituye la primera de las estructuras sociales. Su carácter penal se observa en que está constituído por una serie de transgresiones y sanciones muy graves, que pueden ir de la irrisión o burla social (como mínimo) a la expulsión de la familia o del trabajo, y en algunas épocas y culturas, a la cárcel o a la muerte.

Hablaré ahora de “mujeres” y “hombres” como  abstracciones que forman los espacios realmente vacíos del interior de los dos atractores. El análisis de los distintos Códigos de Género puede mostrar un núcleo fijo y una serie de consecuencias de libre configuración. El carácter general, universalizador, de las normas del Código de Género, que son válidas para “todos”, muestra que está dirigido a estas abstracciones y no a personas concretas, en su inmensa variedad.

La lógica del núcleo fijo se funda en las capacidades diferenciadas de “mujeres” y “hombres” respecto a la procreación.

Se supone que las “mujeres”, (en general, abstracción) conciben y, dado que nuestra especie es mamífera, quedan preñadas, amamantan o cuidan; forman el círculo interior de defensa de los hijos (físico en los mandriles) Sería más concreto hablar de la función de madres y no de mujeres.

Se observa como hecho real, al margen de abstracciones, que el círculo interior llega a ejercer un cuidado colectivo, pero directo, ejercido por mujeres o varones, que se suma al cuidado  personal de los propios hijos. Ese cuidado colectivo directo puede verse en la enseñanza; en la cocina colectiva;  en la pediatría…

Los “hombres”, (en general, abstracción) engendran y quedan libres; forman el círculo exterior de defensa de los hijos (físico en los mandriles) Sería más concreto hablar de la función de padres, y no de hombres.

Se observa como hecho real, al margen de las abstraccionres, que el círculo exterior incluye los trabajos duros y a distancia que pueden ser inviables para las madres así como las actividades de defensa armada. De las sociedades primitivas, muy dependientes para su supervivencia de la fuerza física y personal, se pasa en las sociedades evolucionadas a que la supervivencia dependa del acceso a la cultura, compartible por todos, que se sitúan por tanto en el círculo exterior, cuyas relaciones con los niños son más lejanas.

Las personas reales nos integramos en órbitas espirales más o menos cercanas a esos espacios vacíos de Feminidad y Masculinidad abstractas. Los Códigos de Género represivos niegan o prohiben estas variaciones reales; los Códigos de Género permisivos pueden afirmar su legitimidad.

En la medida en que los Códigos de Género represivos niegan la realidad y obligan a reprimir a toda la sociedad para conformarse a ellos y a penalizar a una parte considerable de los componentes de esa sociedad, deben ser sustituídos por un sistema de Libertad de Género en el que cada persona se sitúe socialmente donde se sienta más adecuada.

Por tanto, los actuales Códigos de Género vigentes en cada sociedad, deberán ser sustituidos por una Carta de Derechos de Género.

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Utilidad objetiva de la realidad difusa del sexogénero: las variaciones mejoran la capacidad de adaptación social a un medio variable (condiciones primitivas: utilidad prioritaria de los varones muy hiperandrogénicos o físicamente activos y las mujeres muy hipoandrogénicas o maternales o físicamente pasivas; condiciones modernas: utilidad prioritaria de las personas –varones, mujeres, intersex- mesoandrogénicas, reflexivas, con mayor acceso a la cultura)


Utilidad subjetiva de la Teoría de Conjuntos Difusos de Sexogénero: Mejor comprensión de la realidad sexogenérica humana; racionalización de las actitudes abiertas; aceptación de formas muy variadas de ser y de convivir; profundización en la autonomía personal, o autodeterminación de género (yo soy yo), no en la inclusión forzada en el modelo de conjuntos cerrados de sexogénero (M o F, sí/no)

martes, enero 29, 2013

Transexualidad como feminofilia


TRANSEXUALIDAD COMO FEMINOFILIA

Por Kim Pérez

Muchas veces se piensa en la transexualidad y la feminofilia como dos realidades totalmente diferentes. En la transexualidad, las transexuales femeninas, tendrían identidad femenina, mientras que los feminófilos serían varones heterosexuales amantes de la feminidad hasta el punto de impersonarla, pero conservando siempre su identidad masculina. Este esquema puede ser estadísticamente válido muchas veces, pero la separación radical entre mujeres transexuales y hombres feminófilos es cosa de pensamiento, no de la realidad, que es continua.

Voy a estudiar aquí con detalle la vida de una mujer transexual feminófila, cuya realidad sentimental puede servir para entender mejor la transexualidad, la feminofilia, y nuestra posición personal dentro del sistema de la sexualidad, ordenado en torno a dos focos vacíos pero que hacen gravitar más o menos cerca de esos centros a todas las personas, que somos de hecho más o menos femeninas, más o menos masculinas, más o menos heteros, más o menos homos, más o menos trans…

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Hablo con una mujer trans que ha tenido suficiente confianza en mí como para contarme su historia a lo largo de muchos años de amistad y como para decirme que puedo contarla.

El resumen de la historia sentimental de esta mujer se puede resumir en estas palabras: amor a la mujer. Se podría decir incluso devoción. He visto su expresión extática, su sonrisa abierta, incontenible, al conocer a muchas mujeres, no trans y trans.

Su primer recuerdo, que debió de ser de muy pequeña, fue ver a un chiquillo hacer pis y a una niña; supo que no quería ser como el niño, aunque lo era, y que querría ser como la niña.

También recuerda que cuando unos y otras jugaban a novios y novias, o maridos y mujeres, ella se alejaba, lo que muestra que no quería participar en tal reparto de papeles.

Tuvo una madre a la que adoró, delicada, sensible, que “le enseñó todo lo bueno”, y un padre que fue todo lo contrario, temible; pero los modelos materno y paterno tan distintos no son causa de su transexualidad, puesto que tiene un hermano y una hermana, personas buenas y sociables, que no son transexuales. Más bien parece que su transexualidad básica fue la que se reforzó con la convivencia con sus padres, y quizá tomó ese sesgo de devoción por la mujer y rechazo radical del varón.

Después vinieron muchos años en los que se formó una identidad aparentemente masculina, aunque él sabía que preferiría ser una mujer; pero no cabe duda de que un niño biológico amante de las mujeres reúne dos condiciones que hacen pensar que puede desarrollarse como varón heterosexual; pero no es así.

En esos años creció en apariencia como un niño normal, quizá sensible y solitario; pero fue expresando su amor por las mujeres mediante la observación cuidadosa de su ropa, las que estaban bien arregladas y no arregladas, de su maquillaje, las que se pintaban bien o se pintaban mal, de sus peinados, de cómo lo conjuntaban todo o no sabían conjuntarlo…

Observación espontánea, natural, reverencial, que a lo largo de miles de datos reunidos toda su vida, le permitió formar un buen gusto exquisito acerca del arreglo de la mujer, que ahora aplica sobre sí misma y que, si su medio ambiente le hubiera sido favorable, le hubiera permitido llegar a ser una gran profesional de la moda.

Llegado el momento, fue hasta lógico que se pusiera novia, como única manera que conocía de cumplir su gran deseo de convivir con una mujer. Sin embargo, le habló con total seriedad, comunicándole dos realidades; primera, que no le gustaban los hombres; segunda, que se sentía más mujer que hombre. Ella, como suele suceder, quizá tendería a pensar que la vida en común barrería las dificultades poco a poco. Se casaron y fueron felices, aunque para mi amiga trans la sexualidad le era siempre difícil y trabajosa; pero le arrebataba la alegría de vivir con una mujer que le reconocía sus sentimientos como mujer, por lo menos en la intimidad familiar; mi amiga trans no necesitaba mucho más.

Llegaron dos hijas; la familia de mujeres llegaba a su plenitud; mi amiga reconoce que si hubiera llegado un varón, le habría sido más indiferente; pero sus sentimientos con relación a la diferencia de los sexos eran tan unilaterales, que me parece que hubiera sido feliz en un planeta en el que sólo hubiera mujeres. “¡Ojalá yo me hubiera criado en una familia con siete niñas!”

Las diferencias con la psicología masculina heterosexual ya están a la vista: un varón heterosexual desea un hijo varón en el que proyectarse y su relación con su hija se fundamenta en la ternura por su diferencia; por otra parte, necesita convivir con varones, sus semejantes, sus émulos, en un régimen de homoafectividad, de afecto por los compañeros, por los semejantes, en el que define el sentido de identidad y diferencia que le lleva a la heterosexualidad, el deseo de las distintas, la complementariedad.

En cambio, la psicología de mi amiga, mujer trans secreta, era en todo equiparable a la de las mujeres lesbianas, o por lo menos aquellas que viven emocionalmente en un medio de unisexualidad, en el que sólo las mujeres cuentan y los varones son rechazados e incluso se desearía que no existieran.

La situación de perfección en aquella forma de vida, terminó abruptamente cuando surgió el divorcio, por otros motivos sin relación directa con las emociones sexuales.

Mi amiga sentiría que había sido expulsada del Paraíso. Tenía que rehacer su vida.

En la ducha, la visión del genital masculino que rompía su ideal de feminidad, se le hizo insoportable. Se duchaba procurando no mirar hacia abajo y se tapaba con una toalla para no verse; cuando debía lavar sus partes, miraba para otro lado. Los elementos emocionales del cambio de sexo quirúrgico se estaban formando.

Pero todavía no se había formado en ella el concepto de que fuera posible para ella. Fue observando como siempre, atentamente, a una hermosa mujer transexual, a la que veía a menudo, cuando comprendió que “ella es como yo”.

A partir de entonces se inició su deseo y su voluntad de cambio, plenamente insertada en su adoración de la mujer, no ya simplemente compatible.

Ha sentido desde entonces un verdadero amor platónico hacia otra mujer trans; como ésta es heterosexual, amante de los varones, se ha limitado a la convivencia como hermanas, por separado. Sin embargo, la intensidad de sus sentimientos, la capacidad de darle sentido a su vida, hacen que no pueda haber duda de su dignidad de amor.

Por otra parte, el deseo que alimenta su corazón es mucho más afectivo que propiamente sexual. Su ideal, en su relación con una mujer, sería verse en la cama, acostadas juntas y tomadas de la mano. Eso sabe que la haría estallar de felicidad, el máximo que puede desear.

Por eso ha podido operarse con total coherencia. Su amor único con las mujeres no necesita consumación genital, necesita comunión. Y para poder comulgar en esa unión ha necesitado apartar de sí cualquier vestigio masculino.

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Está viviendo en resumen un proceso íntegramente transexual, que difiere sin embargo de otros en que no tuvo conciencia temprana de identidad cruzada y en que ha seguido una apariencia de relación heterosexual que era sin embargo lésbica, unisexual, en la profundidad de sus sentimientos.

Hay otra forma de transexualidad que no requiere transformación genital simplemente porque los genitales masculinos no cuentan emocionalmente. Muy fundada en la identidad de género, no parte de ese sentimiento unisexual. En ella, las sensaciones sexuales son tan necesarias, que pueden priorizarse incluso sobre la operación o la hormonación. El contexto en que se sienten es duosexual: en él existen emocionalmente dos sexos, dos posiciones caracterizadas por la diferencia; la mujer trans está en una de ellas, el varón en la otra. A veces, el amor hacia el varón, que es por tanto hetero, pero toma la apariencia de homosexual, puede hacer que la mujer trans sacrifique cualquier proceso trans; pero ella misma es consciente de que es una mujer secreta; las otras veces, menos dramáticas, le interesa afirmar su feminidad a los ojos de todos, hormonándose, viendo con alegría cómo se desarrollan sus senos, no importándole nada que sus genitales vuelvan a la pasividad, sino al contrario, enorgulleciéndose incluso de esta pasividad (que para los heteros sería impotencia), pero en esta indiferencia hacia los genitales se traduce en que no son importantes para ella, en que se puede ahorrar una operación, y que incluso pueden servirle sólo a efectos de conservar su sensibilidad y hasta mayor facilidad de orgasmo (aunque la operación no la anula)

Este proceso duosexual (en cuanto a la visión del sistema de los sexos, verdadera cosmovisión; esta palabra debe diferenciarse de la de bisexual., que se refiere a una forma de orientación sexual) es muy distinto del proceso unisexual que está recorriendo esta mujer trans, que ha necesitado liberar su cuerpo de todo asomo de masculinidad. Lo ha necesitado, perdiendo toda capacidad de penetración, que no necesita e incluso arriesgándose a perder (no lo sabía) toda sensibilidad. Ella siente que dar ese paso hacia la plena feminidad “es lo mejor que he hecho en mi vida”.

La experiencia de mi amiga es pura, por lo que vale la pena estudiarla y considerarla para entender el conjunto de la transexualidad. En otras personas, la componente feminófila se combina con otras. Yo adoraba a mi madre y admiraba su belleza, de la que en mi niñez participaba en cierta medida (“¡Qué niño tan guapo!¡Qué lástima que no sea niña!”), tengo tendencia a negar a los hombres en general, lo que me ha llevado a rechazar mis genitales de nacimiento, de una manera unisexual, pero a la vez tengo suficiente sentido duosexual como para necesitar también afirmarme en el lugar de las mujeres frente al lugar de los hombres; esto deja un lugar para mis pulsiones heteras, hacia los hombres, que encuentro en profundidad al soñar insertarme en un sistema de protección, en el que siempre desearía estar en la posición femenina ante la masculina, ambas necesariamente juntas, no por separado.

sábado, diciembre 01, 2012

Manualito de Filosofía en Seis Páginas


Actualizado el 1 de diciembre de 2012


Por Kim Pérez


Durante milenios, los humanos hemos pensado acerca de la realidad para explicárnosla y por medio de chamanes, videntes o profetas hemos llegado a la intuición de lo invisible, los espíritus, los dioses, el bien y el mal, los ángeles y demonios…

Mientras solo hemos contado con afirmaciones intuitivas, confirmadas solo por la sensación de quien  hablara de ello, hemos estado en el campo de la Religión.

Su inconveniente es que la intuición no  es comunicable; una sensación se tiene o no se tiene; o una canción gusta o no gusta, por más que intentemos convencer a quien no le gusta. Al final, la Religión se convierte en rutina, en las costumbres de cada pueblo, convenzan o no; y hay miles, parecidas o contradictorias, y no se sabe ponerse de acuerdo.

Pero hace casi tres milenios, en Grecia se produjeron dos descubrimientos:

=La crítica, por parte de Hesíodo, hacia 700 aC; de muchacho, había guardado cabras en el monte donde todos decían que vivían las hermosas Musas; había ansiado verlas y no las había visto nunca; de mayor, escribió “El origen de los dioses” y finge que las había visto, y que le dirigieron estas palabras: “¡Nosotras sabemos decir mentiras que parecen verdades y verdades que parecen mentiras!”. Eso es la crítica: separar la verdad del error.

=La lógica, por parte de Pitágoras, hacia 500 aC; todos los humanos usamos la razón, pero era necesario comprender su existencia y su importancia. Pitágoras sabía Matemáticas y había observado cómo de un paso se llega a otro y al final se llega a una conclusión cierta. También era músico, y comprendió  cómo los números dirigen la música; es decir, las matemáticas que no cambian, dirigen una realidad material, que cambia.

De la crítica y la lógica nació la Filosofía; en Europa y luego en América se ha ido extendiendo poco a poco, mejorando las intuiciones de la Religión; en el resto del mundo se está extendiendo desde hace unos cien años y llegando a ser nuestra forma generalizada de pensamiento.

Como la crítica y la lógica son capacidades de todos los humanos, es posible ponerse de acuerdo; aun así hay muchas filosofías diferentes, pero se tiene el instrumento para ponerse de acuerdo que es la lógica; mediante el diálogo, la lógica entre dos, se puede llegar a una conclusión que convenza a todos.

Algunas de las intuiciones de la Religión puede confirmarse por los razonamientos de la Filosofía (aunque se puede dialogar sobre todas ellas) :

=Las religiones hablan de un mundo espiritual, invisible, pero real, por encima del material; algunas filosofías y las ciencias, que derivan de la Filosofía, hablan de que las matemáticas organizan la materia (Pitágoras, Platón, Galileo, Newton, Einstein, Planck, Heisenberg)

=Algunas religiones hablan de un Dios por encima de los otros Dioses, o del Uno; algunas filosofías, al comprender que cada hecho tiene su causa, el “¿por qué?” de los niños, supone que tiene que haber una Causa de las Causas, en la que pueden terminar las preguntas.

=Algunas religiones hablan de ángeles y demonios, de espíritus del bien y del mal; en filosofía, se puede hablar de actitudes constructoras y destructoras: del amor o del odio; del trabajo o del vicio; de que no da todo igual, que algunas actitudes nos dan fuerzas y otras nos las quitan, unas nos construyen y otras nos destruyen.

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La Filosofía es un conocimiento tan fundamental, que solo ha descubierto un puñado de afirmaciones, desde hace unos veintisiete siglos. Los libros de Filosofía contienen extensiones de estos temas, variaciones, o intentos de ampliar su número. La extensión de los mismos se justifica por la necesidad de especular sobre lo desconocido. Pero lo poco que se ha descubierto, se puede poner en una página o dos y lo básico, explicarlo en un par de horas. Es ya tan sobrentendido, que los libros de ciencias, que deberían empezar por esto, lo omiten (pero no deberían) He aquí lo poco y fundamental que hemos averiguado:

=1. Existe la Lógica, que es la relación o razón entre las cosas o entre los pensamientos.
Observaciones: =Hay una Lógica exacta (Matemáticas) y una Lógica aproximada (de la Materia)
=Pitágoras descubrió que la Música (forma material) obedece a formas matemáticas. Platón, que éstas son inmateriales, por ser exactas, y las materiales se relacionan con ellas tendencialmente: los astros son esferoides, las abejas trazan hexagonoides…
=El trabajo de pensar tiene sentido, es lógico, porque suponemos que la realidad sobre la que pensamos tiene sentido, es lógica, pese a sus aparentes sinsentidos.

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=2. Como la Lógica organiza la Materia, hay una Ley natural lógica que cada humano puede ver en su conciencia de la realidad, y que puede obedecer o desobedecer, so pena de algún desastre. Esta Ley lógica hace ver obligaciones morales lógicas, pero también los derechos lógicos de todos los seres.
Observación: Pero la experiencia nos enseña que esta Ley lógica ha de ser descubierta y sus formulaciones humanas pueden ser discutidas.


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=3. El descubrimiento humano de la Lógica sigue la siguiente estructura: Abstracción (descubrimiento de lo que es común entre diversas cosas o pensamientos, es decir de los conceptos) – Juicio (descubrimiento de la primera relación entre dos conceptos, que puede ser de igualdad, desigualdad, causa, etc) – Razonamiento (que es la unión desde dos juicios en adelante)
Observaciones: =Los niños, a una edad muy temprana, son perfectamente razonadores, cuando preguntan por el porqué de todo, queriendo encontrar la Lógica universal a partir de sus razonamientos, que se fragmentan cuando los adultos declaran su ignorancia.
=Debemos distinguir entre la Lógica que rige la Materia y el Razonamiento humano que la descubre poco a poco y entre frecuentes errores.

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=4. Como la Abstracción descubre solo lo común, deja siempre un residuo de realidad sobre el que no se razona. Pero se puede pensar en lo único y singular mediante la Intuición, que lo ve de una vez sin dar los pasos del Razonamiento y se aparta así de la Filosofía (arte, amor, corazonadas)

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=5. A partir de la Abstracción, se puede pensar mediante la Deducción y la Inducción. La Deducción parte de un Juicio general, y va haciendo Juicios particulares (Matemáticas) La Inducción parte de un Juicio particular (observación y conceptuación) y se va elevando a un Juicio general, mediante el método científico (hipótesis-comprobación-tesis o nueva hipótesis)
Observación: La suma de hipótesis no comprobadas se llama Especulación.
Suele ser peligrosísima en la Economía.

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=6. Existe un Sujeto del Pensamiento y un Objeto del Pensamiento (quien ve y lo que ve; Descartes)
Observaciones: =Yo, el Sujeto, me conozco a mí por intuición. Mis percepciones y sentimientos son parcialmente incomunicables. No hay acceso objetivo de otra persona a lo que percibo y siento, nada más que por lo que digo y por inferencias o deducciones)
=El Obispo Berkeley se dio cuenta de que todo lo que sabemos está en nuestro pensamiento (bajo la forma de Sujeto u Objeto del Pensamiento)
=Heisenberg afirmó, en consecuencia, que no se pueden separar Observador y Observación.

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=7. El Sujeto del Pensamiento está condicionado por varios apriorismos que deben ser registrados como condicionantes: tiempo y espacio (Kant), infra y superestructura de las formaciones históricas y del pensamiento de clase (Marx), binarismo de contraposición, o tendencia a ver toda la realidad dividida en dos (bien y mal, belleza y fealdad, verdad y error, masculino y femenino), sin prestar atención a los continuos… Ver estos condicionantes equivale a liberar el pensamiento de su acción (geometría de n dimensiones, historia no sometida a las ideologías de clase, pensamiento difuso, etc)

= = =

Y ya está. No hay más por ahora.

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Desarrollo del punto 3.

Hay que distinguir entre la Lógica Objetiva, que inspira astros y panales, y la Lógica Subjetiva que la va descubriendo poco a poco.

La Lógica Subjetiva o humana es fragmentaria, forma cadenas con un principio y un fin, desde donde podemos hasta donde podemos; como capacidad, funciona por separado del contacto con la realidad, de modo que a un principio erróneo la puede seguir una larga secuencia de afirmaciones lógicas con relación a su principio, pero erróneas todas; por eso importa que el primer concepto que funde la cadena sea comprobado.

La Lógica Objetiva resuena en la Lógica Subjetiva pidiendo ser obedecida. Pero como ésta es fragmentaria y está sujeta al error, puede desobedecerla, siguiéndose variados desastres (que confirman que la realidad material obedece a la Lógica)  No hay conducta humana que no esté guiada por un fragmento de lógica. Incluso, para argumentar contra la Lógica (Nietzsche), tenemos que razonar.

La obediencia a la Lógica Objetiva requiere con frecuencia rebelarse contra los fragmentos erróneos de la Lógica Subjetiva.

La Lógica Objetiva parece impersonal pues lo mismo construye que destruye, impasiblemente. Sin embargo, la Lógica Subjetiva puede esperar que todo aparente sinsentido tenga sentido según la Lógica Objetiva.

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Desarrollo del punto 6
(basado en la experiencia de la subjetividad y no en la especulación)

Decir “yo soy yo” es una de las experiencias más radicales de la existencia humana.

Significa “yo soy  éste”, o “yo estoy aquí y ahora”, o “yo que pienso soy esto que pienso” o “yo subjetivo soy yo objetivo”.

En momentos duros (enfermedades, cirugías, heridas, guerras, etc) yo quisiera huir de mí (yo subjetivo quisiera huir de yo objetivo), pero me sobrecoge ver que no sé o no puedo.

Se define así un espacio interior, con leyes propias.

Puedo tener conciencia de lo que pienso y no tener conciencia de que soy yo. Esto puede ser angustioso.

Puedo tener  conciencia y no tener sentidos para percibir el mundo exterior. Esto puede ser también angustioso.

La aparición de la intuición de que yo soy yo es la conciencia de mí; como todas las intuiciones, es repentina.

La aparición de la conciencia es periódica. Cada día la pierdo al dormirme y a veces  en los estados de coma. En el sueño y en el coma la puedo recuperar parcialmente. Luego, del todo, al despertar, activándose mis sentidos o controlando mis movimientos o no.

Formada la conciencia de mí, veo que yo que pienso soy distinto de todo lo demás. Espectador universal, que potencialmente podría llegar a verlo todo.

Yo que pienso,  me veo por dentro, y lo que pienso lo veo por fuera. Incluso mi cuerpo lo veo por fuera. Me asombra, me gusta o  me disgusta ver cómo es. No sé nada de cómo funciona mi cuerpo, que se mueve al margen de mí, aunque siento en mi interior los efectos de cómo funciona. A todos los demás seres los veo por fuera. No sé lo que piensan o lo que sienten. Esto me diferencia de lo significa la palabra Dios, que lo vería todo desde dentro.
                                                       
Yo soy el único ser que puede decir yo en el sentido en que yo lo digo, refiriéndome a este yo. Si yo desapareciera, el mundo quedaría reducido a ser por fuera, desde mi punto de vista, objetividad sin mi subjetividad. Por eso, cuando mi cuerpo objetivo desaparezca, no me extrañaría despertarme diciendo yo en el sentido que lo digo ahora.

Yo que pienso veo que estoy encerrado en mí mismo. No puedo comunicar todo lo que pienso (me faltan palabras) pero nadie puede entrar en lo que yo pienso, salvo en la medida en que yo pueda o quiera comunicarlo.