lunes, agosto 07, 2006

Ejercicios de introspección

Estoy ingenuamente orgullosa de que el centro de mi vida sea esta cueva de las maravillas o espacio interior al que llamo yo.

Pienso hasta que yo lo he descubierto, o por lo menos redescubierto, porque en nuestra cultura actual, pese a las apariencias, no es de lo que se habla.

Porque no me refiero a lo que soy yo por fuera, a lo que aparezco o aparento, a lo que represento, sino a lo que soy yo por dentro, cuando sólo yo me veo y sólo yo veo lo que hay dentro de mí.

Yo en la noche, en la oscuridad y el silencio, cuando sólo veo mis pensamientos y me doy cuenta de que pasan por mi cabeza y de que yo estoy aquí, pensándolos.

No es que lo uno venga sólo de lo otro, pero pienso que si eso es tan fuerte en mí, es porque soy trans, lo que me ha hecho sentirme por dentro en guerra con toda la realidad que había por fuera.

Sé que es necesario que cualquiera vea con facilidad su espacio interior, porque he descubierto con asombro entre mis alumnos que no siempre es así y que algunos están colgados de los hechos externos.

Por eso todos los años les he hecho ejercicios de introspección y a ellos les agradaban. Explicaré cómo:

Lo primero ha sido pedirles que se sienten derechos y cierren los ojos.

Lo han hecho. Enseguida, un ejercicio de relajación sencillo: poner la atención en los pies, sentirlos, luego las piernas, moviéndolas un poco para relajarlas, el torso, el cuello, haciendo algunos giros distensores, los hombros, se mueven, los brazos, las manos y sus dedos, puestos sobre los muslos, la cabeza, la frente que no esté fruncida, los ojos que estén cerrados sin presión, dejando entrar un hilo de luz, la boca entrecerrada con suavidad…

Llegados aquí, es el momento de prestar atención a lo que entra por los oídos. Sorprendente: los pájaros en la calle; una voz lejana; una moto; una tos en la clase…

Y entonces se pierde la atención al oído y se pone en el tacto: ¿qué notan mis pies… mis muslos… mi torso… mis manos… mis párpados… mis labios?

Y ahora se abandona la atención al tacto y se pone en mis pensamientos: ¿Los puedo parar? ¿Siguen fluyendo? En todos los casos, consigo lo que quería: veo mis pensamientos.
Incluso, ahora que me he relajado, puedo recordar también un momento o un lugar en que haya sido feliz, irme ahí con la imaginación, permanecer en ese paraíso un minuto o dos…

Y ahora, para salir de este estado de paz, invierto el camino, más ligeramente.

Primero presto atención a lo que toco o percibo, en orden inverso: mis labios, mis párpados, mi cuello, mis brazos, mis manos, mi torso, mis muslos, mis pies…

Luego, por unos momentos, a lo que perciben mis oídos…

Luego suspiro profundamente, dos o tres veces.

Finalmente abro mis ojos.

Entonces, los estudiantes van moviéndose, suspiran, distienden sus brazos, se miran unos a otros, tranquilos.

Han estado, muchachos y muchachas de dieciséis o diecisiete años, perfectamente en orden, callados, bien sentados, con los ojos cerrados.

Cualquiera que entrase en ese momento en el aula, no se podría creer lo que veía. Incluso, los he prevenido: “Si alguien abre la puerta mientras estéis relajados, no os alteréis”.

Al final, sonrientes, me han pedido que lo hagamos otro día. Unos humanos han descubierto el paraíso de la distensión y la introspección.

Una trans ha encontrado su fuerza en su interior.

4 comentarios:

andrea dijo...

Huy Kim,

Las introspecciones de las que hablas, yo las he hecho 2 veces por semana durante 6 años, podrías imaginar todas las cosas de mi misma que he visto, recordado y siento; he sentido e incluso he olido de mi misma.

Esto solo es un ejemplo:

¿Tu sabes como huele realmente tu cuerpo, sin perfumes ni añadidos y estando limpia? Una vez que descubres tu propio olor, y sabes potenciarlo, tienes el arma más poderosa de la seducción en todos los sentidos, incluída tu misma; y esto te hace sentirte y asegurarte una autoestíma que puede dar hasta asquíto (al entorno, me refiero).¿Recuerdas el olor real de tu madre de cuando eras pequeña?, las personas que han perdido por su vida a una madre o a un padre (casi lo más importante de la vida de una misma), con estos tipos de introspecciones, pueden recordar con su memoria olfativa y cuando les venga en gana, como olía su madre, padre, o incluso la pareja cuando no está contigo, y esto, al menos para mi, es importantisimo, más que una fotografía, o una imagen o un recuerdo en imagen en la memoria.Yo puedo pero bastante tranquilamente recordar el olor de mis seres queridos, estén conmigo o no (en vida, me refíero), cuando me lo propongo; y tu olor Kim, lo tengo bien guardado en otra "cajita" dentro de mis sentidos.

Lo mismo ocurre con un beso y su recuerdo tan real, una caricia o un sabor, pero nada es un recuerdo en imagen, son memorias tactiles, olfativas, y gustosas (por la memoria del gusto, me refiero); aunque he decir, que también todo es un gusto :)

Aunque no todo es un gusto...por ejemplo Rajoy no me parece de buen gusto (esto último es una broma y estoy carcajeandome mientras lo escribo)

Un beso y muchas gracias por darme un lugar de expresión libre.

Anónimo dijo...

Estoy leyendo una novela de Paul Auster: "Brookling Follies". En ella, un personaje llamado Harry Brightman habla de un lugar al que llama "Hotel Existencia". Este hotel no es ni más ni menos el lugar a donde vamos todas las personas cuando imaginamos un espacio en el que sentirnos confortablemente, a salvo. A este hotel se llega mediante la introspección. Harry va un poco más allá en su fantasía (o es realidad?) y teoriza acerca de una red de Hoteles Existencia, todos diferentes y únicos, como direfentes y únicos somos tod@s.

A mí tambien me sorprende cuando alguien nunca se ha atrevido a mirarse a sí mism@ hacia dentro. Un día le contaba a una buena amiga acerca de lo tranquila que es mi vida, en la que raramente ocurre algo de mención, y ella me dijo: "Tu vida no es tan tranquila, tienes mucha vida interior". Le di una sonrisa a cambio de esas palabras que tan gratos recuerdos me traen.

Aniel
aniel.ender@gmail.com

Anónimo dijo...

Hola hoy intente hacer este ejercicio, por sucesos anteriores pensaba en el egoismo y en como tratamos a las personas buscando algo a cambio. Hoy no me gusto lo que vi. Como puedo mejorarme?

Kim Pérez dijo...

No solía entrar en mi propia página, porque no me llegan avisos de comentarios, ¡y ahora descubro los vuestros!

Disculpadme, por eso, si no os he contestado hasta ahora. ¡Muchas gracias por escribirme, y espero que también leáis esta respuesta!

Esa introspección física, Andrea, creo que es posible... Despertar la memoria olfativa! Tan huidiza y tan presente sin embargo cuando nos llega. Es posible que llegue a algo tan inmenso como lo que sugieres... que iría unido a un deseo irresistible de llorar.

Yo practico sobre todo la introspección de verme como algo distinto (quien ve) de todo lo demás (lo que veo) Agradezco la calma de la noche, que también me permite ver lo que estoy viviendo con otra perspectiva... Si me desvelo, me alegro, porque la negrura, el silencio, me permiten pensar de una manera muy distinta a la del día.

Aniel, buscaré "Brookling Follies"... La introspección es ya mi manera habitual de ser, aunque a la vez intento evadirme continuamente, y me distraigo con cuestiones que me gustan, pero que no son lo principal, mi vida... hasta que llega la noche, el aislamiento en el cuarto, la relajación, y entonces me veo obligada a volver, por lo menos a ratos, a lo principal...

Solo el amor hace que tú pienses en alguien más que en ti, y que eso sea lo más que podemos esperar y desear, pero yo no he conocido el amor.

Y los sueños, que también te hablan de ti, de manera asombrosa y divertida, sobre todo los de primera hora de la mañana... hoy he soñado que yo era ¡Reagan! y que estaba con Obama, en un hotel que hay cerca de la casa de mis abuelos, y pasábamos por las salas, asombrando a la gente que nos veía, y yo tan orgulloso, hasta que llegábamos a la azotea, inmensa, un prado verdísimo, y que desde ella podíamos pescar en el río que pasaba al pie, entre desfiladeros azules...

Segundo Anónimo, ver que somos egoístas es el primer paso para dejar de serlo, o sea, para mejorar, lo que puede pasar lentamente, con el tiempo... Yo soy bastante egoísta, pero conforme me voy haciendo anciana, y conozco más a las otras personas, veo con sorpresa que me van llegando más sus vidas...

Segundo Anónimo