viernes, abril 22, 2011

Manifiesto contra el Test de la Vida Real

span

Es un caso extremo, pero no único, que materializa lo que es el binarismo y la esperanza de que se vea que la realidad es el No-binario.

Empieza por la opresión que sufre una persona transexual a la que se le amenaza con impedirle seguir el tratamiento si no obedece a los estereotipos más convencionales de género, pero se abre a que todos, todas y todes, podamos reflexionar sobre la gama de condicionamientos que hemos interiorizado por el estricto Código de Género, binario y penal.

¡Se puede ser muy masculino, se puede ser muy femenina, pero no a la fuerza, no excluyendo cualquier matiz personal! ¡Se puede ser ambiguo, y que no te obliguen, so pena de mil sufrimientos, a no adaptarte a uno de los dos estereotipos!



Para adherirse, se puede enviar
Nombre
DNI
En su caso, organización y cargo
Población

A la dirección:
transiya@yahoo.es


Si se observa cualquier falta o error en la lista, por favor, escriban para corregirlo a la misma dirección.


MANIFIESTO CONTRA EL TEST DE LA VIDA REAL


El sistema de salud público de la Comunidad de Madrid alberga, todavía hoy, en pleno S. XXI, tras décadas de lucha feminista y del movimiento GLBT, un reducto en el que el binarismo de género y los más rancios tópicos y estereotipos de género se imponen con la violencia de una coacción sobre los cuerpos y las identidades de las personas transexuales.

Este reducto es la mal llamada Unidad de “Trastornos” de Identidad de Género (UTIG), cuyo equipo médico, liderado por el Dr. Antonio Becerra, especialista en Endocrinología, llega a ejercer de hecho, no sólo como policía, sino como tirano del género, con capacidad para imponer a sus pacientes una forma de vestir, comportarse o relacionarse en su entorno familiar y laboral, bajo amenaza de no permitirles el acceso a tratamientos tales como la hormonación o las cirugías si no cumplen con sus exigencias.

Como excusa para imponer esa tiranía utilizan el “test de la vida real” (TVR), práctica que ha sido amplia y reiteradamente reconocida como obsoleta y no exigible, remozada ahora, en un torpe intento de disimulo que a nadie engaña, con el nombre de “experiencia de la vida real” (EVR), que se convierte fácilmente en una voluntad de vida irreal.

La EVR consiste en exigir a cada paciente que asuma el rol del género elegido como condición imprescindible antes de ser consideradx idónex para someterse a la cirugía de reconstrucción genital. Para ello se requiere que adapten su comportamiento a los criterios y prejuicios arbitrarios de lo que, en opinión de quienes forman parte del equipo médico, debe ser una mujer o un hombre, dictándoles unas pautas de comportamiento a seguir en ámbitos de la más estricta intimidad personal, como es el familiar, o en el ámbito laboral. Se toma un estilo convencional de ropa y arreglo como el único aceptable, excluyendo las preferencias y las adaptaciones personales. En el caso de las mujeres, se les indica explícitamente que deben adquirir la ropa en tiendas de mujer, o en la sección femenina de las tiendas mixtas, prefiriendo las faldas a los pantalones, y las prendas ajustadas y escotadas a las amplias y ambiguas, exigiendo la utilización de bolsos, maquillaje y tintes de pelo, descartando la utilización de mochilas, señalando que, además, el resultado conjunto debe darles, al equipo, la impresión subjetiva de que se está ante una mujer, y llegando incluso al extremo de permitirse hacer observaciones respecto a la adecuada proporción del tamaño de los senos.

Además, se suma la opacidad inesperada e inaceptable de un sistema de salud público que no garantiza sin embargo que a lxs pacientes les sean facilitados por escrito los protocolos médicos, cerrándoles toda vía de reclamación en el caso de que las prácticas médicas no se adecuen a dichos protocolos, o en el caso de que los protocolos vulneren sus derechos, por no poder apoyar sus reclamaciones en ninguna prueba excepto su propio testimonio. Esta situación de indefensión deja a las personas trans a merced de los caprichos de unos médicos con una concepción binarista, anticuada y sexista de lo que es un hombre y una mujer. Por todo ello, lxs pacientes de todas las U “T” IG del Estado Español, y en concreto de la UAIG de Madrid, temen que si protestan o se enfrentan a lxs facultativxs, se les denegará, en represalia, el acceso a los tratamientos, o que este será pospuesto una y otra vez de manera indefinida con cualquier excusa.

Después de décadas de la lucha feminista y del movimiento GLBT, estamos cansadxs de que los cuerpos en transición, continúen siendo el campo de batalla por la lucha de la supremacía heteropatriarcal y binaria. Estamos cansadxs de la colonización de nuestros cuerpos e identidades, de que se nos nieguen derechos fundamentales como el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de expresión, el honor, la intimidad y la propia imagen. Estamos hartxs de que se nos arrebate la autonomía y el control de nuestros cuerpos si no es para encarnar a través de ellos la imagen de la virgen, la madre, la amante esposa, el descanso del guerrero, la esclava, la sierva o la seductora.

Por todo ello exigimos:

- Eliminación del test o experiencia de la vida real, o cualquier otro requisito previo al acceso a los tratamientos médicos que impida a lxs pacientes el disfrute de los derechos que les han sido reconocidos tanto por la Constitución como por cualquier otra disposición normativa.
- Que las U “T” IG dejen de ser lugares de vigilancia, adoctrinamiento e imposición del género binario, incluyendo el cese de la violencia de las coacciones normativas ejercida sobre aquellas personas con identidades de género no binarias.
- Que se retire a los equipos médicos de las U “T” IG la atribución del papel de juez, juradx y verdugx en todo lo referente a las decisiones sobre el cuerpo de las personas trans, considerando que lxs únicxs legitimados para decidir son, precisamente, lxs destinatarixs de dichos tratamientos.
- Que se facilite a lxs pacientes trans lo que sí necesitan: acompañamiento, apoyo e información a lo largo de su proceso de transición, posibilitando la toma de decisiones meditadas, con autonomía y libertad.
- Información veraz, completa, y precisa, en términos comprensibles para cualquiera que carezca de conocimientos médicos, de los protocolos a seguir en las UTIG, garantizando que dicha información se proporcionará a los pacientes de forma oral en todo caso, y por escrito siempre que así lo soliciten


Por indicación de un compañero, se guardan los números de los documentos de identidad en privado, para que quede constancia de las identidades, pero se omiten en público, por prudencia. En caso de omisión u otro error, se agradecería que se comunicase a esta dirección para rectificarlo. Muchas gracias.

=Pablo Vergara Pérez, Conjuntos Difusos, Motril
=Kim Pérez Fernández-Fígares, Conjuntos Difusos, Granada
=María José Belbel, Investigadora feminista, Madrid
=Maribolheras Precarias
=Gabrielle Esteban, Colectivo Sentimos Diverso, Quito-Ecuador
=Alira Araneta, Acera del Frente, Madrid
=Mercedes Belbel Bullejos, Psicóloga, Asamblea de Mujeres de Granada
=María Unceta Satrústegui, Periodista, Madrid
=Desiré Rodrigo García, Socióloga, Barcelona
=Edurne Monreal, Presidenta Lamias, Mujeres Jóvenes Navarra, Ciudad Iruña
=Antonio Oria de Rueda Salguero,
=Catalina Baños Sánchez, Asamblea de Mujeres de Granada
=Teresa Franco Jiménez,
=Manuel Gualda Jiménez, Huelva
=Marikarmen Free (David Martínez), Trans-Block, Barcelona
=Ana Orantes, Activista Lgtb en Acera del frente y Colectivo Amigo, Madrid
=Pedro L. Mendoza Bayà, NOS, Asociación Andaluza LGTB, Presidente, Granada, Andalucía
=Juan José Fuentes Gonzalez, Málaga.
=Eugenia Fernández Morales, Granada
=José Luis Gualda Jiménez, Cantante, Granada
=Oihana Cordero Rodríguez, Granada
= Acera del Frente
=Sebastián Becerra Jiménez, Empleado Banca, Málaga
=Ana Mª Susino Bueno, Madrid
=Mar F. Cendón, Mondariz Balneario
=Miguel Benlloch Marín, BNV producciones, Sevilla
=Elda Munch Comini, Traductora de Inglés, Docente, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Rosario, Santa Fe, Argentina
=Colectivo mdm, Bilbao
=Irene Saavedra Valero, Vocal Junta Directiva de Xega (Xente LGTB Astur), Xixón
=Federación de colectivos de liberación sexual de Bilbo (Hirukigunea" (mdm, ehgamBizkaia, Bizigay y Euskalhartzak),
=Soraya Vega Sandín, Terapeuta - Coach, Barcelona
=Eva Irazu Pantiga,
=Sandra Fernández Garrrido, activista LGTBQ
=Josué González Pérez, trabajador social y activista feminista queer
=Carmen Romero Bachiller, Profesora, Fac. CC. Políticas y Sociología, Universidad Complutense de Madrid
=Lola Callejón Acién, Asamblea de Mujeres de Granada
=Cristina Isasi Landa, Asamblea de Mujeres de Granada
=Transgresión área Transexual de XEGA,
=RQTR, Facultad de CC. Políticas y Sociología, Universidad Complutense de Madrid
=Raquel (Lucas) Platero, docente, presidencia de RQTR
=Alejandro Bernaldez Merchand, Conjuntos Difusos, Almendralejo.
=Jorge David Santana Erazo, Carpintersex. Quito-Ecuador.
=Rede transfeminista galegaTRANSGALIZA, Compostela
=Somos de_generando, Vigo
=Jose Manuel Regueira Maroñas Presidente de la Peña Deportivista Turuto de A Coruña
=Héctor Acuña (Frau Diamanda) Artista Visual Transgénero, Lima, Perú
=Gracia Trujillo, Activista transfeminista y profesora de Sociología, UCLM
=Martín de Mauro, Encuentro por la diversidad, Córdoba, Argentina
=Agustín Fuchs, Cofundador de Indeterminad*s
=Miriam Cabezas Ayala, Badajoz
=Juan Casares Bernal, Conjuntos Difusos, Palencia (Residente en Granada)
=Ana Maeso Broncano, Granada
=Virtudes Martínez Vázquez, Profesora de la Universidad de Granada
=José S. Cabrera Pérez, Coordinador del Área Bisexual de Algarabía, Tenerife (España)
= Maider Fernandez Beristain, Donostia
=Ana Burgos García, El Grito de las Brujas, Madrid
=Cristina Adrover, Consejo hispanoparlante de la OII Organización Internacional Intersexual, La Plata, Buenos Aires, Argentina
=Proyecto TRVNSGEN3RO - Cuerpos Distintos, Derechos Iguales Quito-Ecuador
=CONFETRANS, organización nacional con Secretaría en Guayaquil-Ecuador
=Itziar Oñatibia Bagues
=Mariana Soledad Alvarez, Abogada, Coordinadora legal de Crisalida Jus, Organización Crisálida, Biblioteca Popular de Género, Diversidad Afectiva Sexual y Derechos Humanos, San Miguel de Tucumán, Argentina
=Norma Deluca, Buenos Aires, Argentina
=Nikkos Reinosa Quintana, Activista diverso, Granada
=Matilde Córdoba Fernandez, Asamblea de Mujeres de Granada
=Victoria Gil Lavado, Artista visual, Sevilla
=Beatriz Bremón Fernández-Ayala, Barcelona
=Buck Angel. Buck Angel Entertainment. Los Angeles - California. USA
=Ainara Martínez
=Amets Suess, Granada
=Cecilia Fallesen
=Lola Callejón Acién, Secretaría de la Mujer de USTEA
= Verónica Pidal Pardo, Integrande de la Asociación Sen Papeis da Coruña, Arteixo - A Coruña
= Pablo Andrade Taboada, activista queer , A Coruña
= Silvina Monteros Obelar, Investigadora feminista, Madrid
= Manuel Bernáldez Merchán, Almendralejo (Badajoz)
= Pilar Mendieta Segura
= Carolina Arcoya Pérez, Granada
= M. Carmen Ribés Guill, Granada
= Cristina Garaizábal Elizalde, Psicóloga Clínica.
= Almudena Cabezas González, Feminista, Profesora UCM , Madrid
=Panteras Rosa, Lisboa
=Gina Serra Insúa, Barcelona
= Eva Pinheiro Nunes, Independente, A Coruña, Galiza
=Adolfo Jiménez Hernández , Médico-Psiquiatra. Col. nº 29-22467, Málaga
=.Maria Laura Gutiérrez,
=Juana Ramos,
=Olatz Oyanguren, Irun (Euskal Herria)
=Associació Dinamitzadora de la Xarxa Feminista, Barcelona
=Paloma Tome Diaz , Enfermera Atención Primaria, A Coruña
=Pilar Amor García, I-Life (Trasmulas) Granada, Vicepresidenta y voluntaria
=Juan Carlos Ríos Carrégalo, Psicólogo Clínico, Granada
=Marlene Wayar, Coordinadora General de Futuro Trans-Genérico, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
= Sylvia Jaén Martínez, feminista, activista lgtb, Gran Canaria
= Juan Lorente Fuentes, Madrid
= Antonio J. Iáñez Aspizua, Granada,
= Ximena Riffo, Fotógrafa Activista, Santiago de Chile
= Sergio Figueroa Martín, Colectivo Acera del Frente
= Marta Mojica Lopez, Madrid
= Rodrigo Requena, comunicador social, Acera del Frente, Madrid,
= Zuriñe Martínez Baztan, Vitoria-Gasteiz
= Javier Valverde López, Asociación ASEESU (Asociación de Estudiantes de Educación Social de la UNED) – Presidente, Las Palmas
= Sara Lafuente Funes, Madrid
= Raquel Centeno Cueva, Madrid
=ALEAS, Área de Libertad de Expresión Afectivo-Sexual de Izquierda Unida
=Elena Tóxica, Toxic Lesbian, Madrid
=Claudia Truzzoli, Psicóloga (autónoma), Barcelona
=Mercedes Sánchez Sáinz, Subdirectora de Formación Permanente del Instituto de Ciencias de la Educación. Universidad Complutense de Madrid.
=Angela Munuera Bassols, Feminista, psicóloga, escritora. Valencia
=Belén de la Rosa, Secretaria de juventud y cultura de la federación estatal de CCOO, Madrid =María Espinosa de la Llave, Madrid
=Julián Carlos Carranza Cobo, Madrid
=Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas
=Asamblea Feminista de Madrid
=Clara Serrano García
=Alvaro Salcedo Rufo, Madrid
=Olmo Morales Albarrán,
=Olmo Morales Albarrán, Hybris Investigación e Intervención Social S. Coop. Mad., socix cooperativista.
=Tejedoras, Madrid
=Azucena Vieites García, Artista visual, Donostia-San Sebastián / Madrid
= Isabel Martín de la Cruz,
= Eustaquio Macías Silva, Madrid
=Jaime Moreno Gracia, Madrid
= MaJo Torres Costa, Colectiva Feminista Les-Tisores, Barcelona
= Lyga Sierra Norte, Horcajo de la Sierra (Madrid)
= Hetaira (Colectivo en Defensa de los Derechos de las Prostitutas)
= NacionScratchs
= Parole de queer (revista queer)
= Área Joven de la Aociación Algarabía, Colectivo Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Tenerife, S/C de Tenerife.
= Sylvia Jaén Martínez, Feminista y activista lgtb, Las Palmas de Gran Canaria
= Delphine Lebel, activistx queer, miembrx Colectivo SubPorno, Santiago de Chile, Francia/Chile
= David Molina
= Asociacion Silueta X, Guayaquil, Ecuador
= Antonio José Fuentes Díaz, San Cristobal de La Laguna
= María Ángeles Torres Olmos, Parole de Queer
= José Antonio Pacheco Calvo, Cádiz
= Macu Gimeno Mengual, Coordinadora Àrea Mujer Intersindical Valenciana
= Isabel Balza, Profesora de Filosofía Moral de la Universidad de Jaén
= Encarna Monteoliva Sánchez - Feminista - Granada
= Loli Calatayud Truebas - Feminista- Granada
= Gloria Marín Sánchez, Asemblea de Dones d'Elx
= Rolf-Michael Wittich, Cenes de la Vega, Granada
= Charo Navas, feminista, Jaén
= Chusé A. Aliaga, Stonewall, Zaragoza (Aragón)
=Teresa Ruiz Blanco, Mujeres Libres de Extremadura; Extremaduraentiende
Plasencia
=Maite Pavesio Estero, Mujeres Libres de Extremadura; Extremaduraentiende
Plasencia
= Stephane Jacob, Festival Anormales, Argentina
= Irene Sala Brotons, Parole de Queer
= Ángela Soledad Aragón Montes, Almuñécar (Granada)
= Juanjo San Gil, Madrid
= José María Salguero Juan y Seva, Psicólogo, orientador en secundaria y profesor asociado Universidad Complutense Madrid
= Ana Carmen Fraile Tejedor, Badajoz
= Mónica Redondo Vergara, Profesora de Matemáticas, IES José Saramago, Arganda del Rey, Madrid
= CICLOBOLLOS, Dykes on Bikes, Lavapiex, Madrid
= Ruby Betancourt, Equidad Política, Mérida, Yucatán
=Ángela Arredondo Conchillo, Psicóloga y feminista
= Área Externa Unión de Juventudes Comunistas de España, UJCE, Canarias
= Andres Rivera Duarte Activista Transexual Chileno, Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad OTD Chile
= Regino Mateo Pardo, Santander
= Antón Gómez Reino Varela, Galiza
= Berta Buzón Carrasco, Socióloga Feminista, Córdoba
= Ángela Gutiérrez Hermoso, 50073927Y, Conjuntos Difusos, Usuaria de la UTIG de Madrid
= Eva Alvarez Perez, transportista, Barakaldo, Bizkaia
= Nuria Clavero Urzaiz, integrante del colectivo D.genera (Murcia)
= Carlos Savoie Pérez, Asociación LGBT Algarabía, Coordinador del Área de Salud, Santa Cruz de Tenerife
= Víctor Hugo Robles, periodista, activista y apóstata.
= ATC Libertad, Barcelona
= Franco Aníbal Fuica Fuica
= Felisa Pradas Plou, Barcelona
= Vindicación Feminista
= Silvia Cuevas-Morales, Madrid,
= Elvira Siurana Zaragoza, Madrid.
= Ilota Ledo Grupo de transexuales, amig@s y familiares de Navarra
= Iván Jesús Garde Fernández, Presidente de Ilota Ledo, a título personal
= Mercè Otero Vidal, Xarxa Feminista, Barcelona
= Jorge R. Puchol-Quixal i de Antón. Conjuntos Difusos. Valencia
= Mercè Garcés Fernández, Maestra
= Beatriu Masià Masià, Barcelona
= Otras Voces Feministas
= Anna Piguillem Estrany, Barcelona
= Maria Milla Ortiz de Zarate, de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia
= Antonia Martínez Torres, Jaén (España)
= Gelasio Guijosa Izquierdo, Valencia
= Asamblea de Mujeres de Salamanca
= Puerto García Estévez
= Leopold Estapé Amat
= Montserrat Otero Vidal,
= Colectivo D.genera, Murcia (Silvia Martínez)
= Angie Rueda Castillo, Frente Ciudadano Pro Derechos de Transexuales y Transgéneros, México Distrito Federal
= Justa Montero Corominas - Feminista
= Naiara Garate Mantzizidor
= Ana Isabel Sanz del Pozo, Activista Feminista , Bilbao
= Mª Concepción Pasarin Rua, Economista - Asamblea de Mujeres de Granada Mariana Pineda
= Ana Isabel Perez Perez, Bilbao
= Gerard Coll-Planas, Doctor en Sociología
= Judit Martínez Abajo, Vitoria-Gasteiz
= Inmaculada J. Ramón Mesado, Valencia
= Jon Fernández Pérez, biólogo, Bilbao
= Kontxa.H.Kaltzada.con Counseling de Aldarte en transexualidad,la 4ª operada en Cruces; de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia, de Mamiki Compartza.
= María Fernanda Guerrero Zavala, Doctorante en antropología, Universidad Autónoma de Barcelona, México D.F. y Barcelona, España.
= Comisió 8 de Març de Valencia. Perteneciente a la Coordinadora Estatal.
= Carme Nogueira, artista visual, Vigo.
= Francisco José Trillo Párraga,
= Karmele Andreu Agirre, Bizkaiko Emakumeen Asanblada, Bilbo
= ONGD Mugarik Gabe

¡Por el no-binarismo!
¡Por la libertad de género!
¡Basta de colonización de los cuerpos trans!

jueves, abril 21, 2011

¿Percepción individual o unificada y después individualizada?




Afirmación. En nuestra concepción cultural, los seres vivos somos entidades separadas y los animales, centros de percepción que configuramos subjetividades: deseamos, gozamos, sufrimos. Cada cierto tiempo, un centro de percepción se extingue y una subjetividad desaparece.




Objeción. Sin embargo, de nuevo en nuestra cultura, la extinción de la subjetividad resulta muy dolorosa y hasta el mayor sinsentido: yo que veo, me siento tan importante o más que lo que veo, para el conocimiento. Pero yo me extinguiré, y lo que veo seguirá.




Hipótesis para una solución. Algunos indicios hacen pensar que la afirmación de partida es errónea. Hay una percepción extrasensorial que entendemos como comunicación, pero se podría entender como percepción en un plano único, subyacente, manifestada a la consciencia a la vez en varios centros de consciencia.




Hipotetizo un substrato del conocimiento que puede ser material o no. En este segundo caso, podría pensarse en una realidad como las Matemáticas, pensable, invisible, pero que organiza la materia, de manera coherente y, por tanto, con sentido. Con lo que se acabaría el sinsentido.

domingo, abril 17, 2011

Economía para quienes no sabemos Economía

Me imagino que he nacido en la hoya de Benalúa, llano rodeado de crestas arcillosas y cielo azul.


Mi abuelo tuvo allí un cortijo de cuatro yuntas. La casa la había hecho su padre. Labraba un secano que siempre costaba lo mismo y producía lo mismo. Si él hubiera querido sacar más, hubiera tenido que quitarlo de los gañanes. Si ellos quisieran ganar más, tendrían que sacárselo al señorito.


Una manta en una cama: para taparme yo, tengo que destaparte a ti.


Un total estable, inmóvil durante siglos. Sólo la tierra y el trabajo producían.


Mi padre metió el riego y el cultivo de la remolacha, del que había oido hablar, que le costó bastante, pero se vendía fuera a buen precio. Sus ingresos crecieron y pudo pagar más a los nuevos gañanes, y luego al tractorista, mientras los gañanes encontraron trabajo como obreros en la Azucarera. Fue un salto, pero todos ganaron.


Información + innovación + inversión: espiral virtuosa de beneficios.


Me llegó el turno, y quise montar una fabriquita que tenía muy pensada y que me gustaba como empresa. Era una magnífica idea, pero mis ahorros me daban sólo para un tercio del capital necesario; busqué dos socios, nos repartimos el capital en A + B + C, y comenzamos a trabajar, con buenos resultados.


Capitalismo industrial.


Como pagaba altos beneficios a los dueños de B y C, se presentaron novios para sus acciones. Yo seguía trabajando, y no me preocupaba mucho, pero al margen de mí, los dueños se las vendieron por el doble, y los compradores a otros por el triple. Lo que yo les pagaba por el rendimiento, era una minucia. Las acciones casi valían por sí mismas, eran "objetos" que representaban expectativas, tenían un valor distinto y mucho más alto que su valor industrial.


Capitalismo financiero, burbujas especulativas.


Yo seguía trabajando, la fabriquita crecía, era una fabriquísima, habíamos creado tres subsidiarias, yo era ya riquísima, mi casa tenía escalinatas y lámparas de araña y, sin embargo, seguía ahorrando una parte aún mayor de mis ganancias, y todos seguían confiando en mí y en mis ideas. B y C se habían transformado en el alfabeto entero, porque cada vez que tenía que ampliar una nave o crear otra fábrica, todo el mundo quería pagar nuevas acciones. Muy bien hasta aquí.


Mi economía era real. Pero yo estaba en un mundo, y los dueños desconocidos de mis acciones, en otro. De hecho, las habían metido en un inmenso Casino donde se jugaban cantidades irreales. Todo eran apuestas, juego con el futuro. Incluso había apuestas sobre mi fábrica: había gente que apostaba a que me arruinaría.


La gente que apostaba contra mí jugaba cantidades mucho mayores que el valor de mi empresa. Lo que contaba no era mi empresa, sino la apuesta. Como si apostasen a que una hormiga va a correr más que otra: no hay valor real, pero hay una apuesta. Como los que apostaban contra mí eran más poderosos que los que apostaban por mí, compraron más políticos, y cerraron mi fábrica, ganando miles de millones.


Yo me quedé arruinada, y mis trabajadores, en paro.


Moraleja primera: el Casino tiene que estar prohibido.

Moraleja segunda: Alguien acabará por ponerle el cascabel al gato.


lunes, abril 11, 2011

Aquellos cuarentas (y cincuentas)



Duermo la siesta; la persiana está medio bajada y entre sus tabletas entra la luz radiante de la tarde de primavera.


Me despierto oyendo la música de una película de los cuarenta, que se suma al bienestar de las piernas extendidas y el cuerpo distendido.


En América, aquellos años, y los siguientes, fueron tan felices! Quienes habían vencido en la guerra por la democracia, sólo querían ser honestos y divertirse.


Aquella vida sencilla estaba llena de esperanza. Como yo la viví en mi niñez, el corazón se me oprime con angustia al recordarla y preguntarme por qué no continuó.


Los hombres llevaban todos traje y corbata y las mujeres vestidos vaporosos. Había cortesía y fantasía. La música tenía swing o era el jazz sugerente. Se abrían perspectivas infinitas, tan anchas como el mar.


Tras aquella alegría existía la sombra gris de la bomba atómica, que podía estallar en cualquier momento. Pero la buena voluntad de la gente y el optimismo general eran tan grandes, que no preocupaba demasiado. También existía enfrente el régimen comunista, los aliados de la guerra. Pero estoy por decir que también se veía como una alternativa un poco extravagante.


Todo era inocente: Humphrey Bogart fumaba y no se preocupaba por el cáncer. La contaminación era solo industrialización, progreso industrial. No había feminismo. Los homosexuales eran los bufones que alegraban a ratos la única vida, la de los heteros. Las transexuales no existíamos ni a nuestros propios ojos, y sólo podíamos llorar de vergüenza. El mundo era feliz ignorando nuestra existencia.


Poco a poco todo se transformó. La primera señal fue una novela: On the Road. La plenitud alegre era tan grande, que parecía tan luminosa como la libertad de las carreteras, pero tenía un significado nuevo: antisistema.


En Italia el cine se hizo neorrealista: en blanco y negro, la miseria y la injusticia.


En Francia, Sartre puso el existencialismo al lado del marxismo.


Luego se puso la sensualidad por delante de la honestidad: Elvis Presley.


Empezaba nuestro mundo. Más real. Más angustiado.

domingo, abril 10, 2011

Feminismo no-binarista



El feminismo es un movimiento de liberación de género.


Impresionante definición. Fueron las mujeres los primeros seres conscientes que se dieron cuenta de que el género era opresivo.


Más exactamente, el Código de Género plenamente vigente hasta mediados del siglo XX.


Pero, sin que nadie se diera cuenta del fallo, la liberación de género se entendió, limitadamente, como una liberación de la mujer.


Una liberación sectorial, por inmenso que fuera el sector.


Somos las transexuales quienes hemos visto que la liberación de género lo es de todo el Código de Género, incluida su primera afirmación, la básica, la que todos hemos aceptado como irrefutable: Hay hombres y mujeres. Desde el Código Civil.


Y punto, se acabó Ni una palabra más. Bueno, algo como "quien no fuere hombre y mujer, tendrá que ser hombre y mujer".


Existimos personas intermedias, de varias clases. ¿Tenemos que ser hombres "o" mujeres, incluso transexualmente? ¿No podemos quedarnos donde estamos?


O, mejor, todos somos intermedios, de varias maneras. Todos tenemos dos pezones, un mismo órgano clitorideopeniano, ambos en mayor o menor grado de desarrollo.


En esta constatación, empieza la verdadera liberación de género, el reconocimiento de un continuo de sexogénero, la negación de cualquier Código de Género imperativo.


A partir de aquí, las feministas pueden ser verdaderas liberacionistas de género.

martes, abril 05, 2011

Matemáticas básicas



Si


1 - 1 = 0


y


1 + 1 = 2,


aquí se expresa la estructura numérica básica del Universo (una cosa quitada es cero cosas; una y otra son dos, etcétera; aplíquese a partículas subatómicas, átomos, personas, etcétera)


Los números van naciendo y su propia existencia contiene un cero previo, existente pero vacío, como un espacio potencialmente ocupado, pero todavía no.


El orden matemático es coherente. Su lógica o coherencia, que no se puede ver, es quien llamamos Dios, que no es por tanto ningún objeto de ninguna clase, sino más bien la coherencia en la que se organizan los diversos objetos.


La coherencia, por definición, tiene que ser única (porque si no, sería una coherencia incoherente) y por eso decimos que Dios es Único.


(En Sefardí)




Si

1-1 =0

i

1+1=2

aki se dishe la estruktura numerika bazika del Univerzo (una koza kitada es zero kozas; una i otra son dos, etsetera; esto se puede aplikar a partikulas suvatomikas, atomos, personas...)

Los numeros van nasyendo i su propria egsistensya avla de un zero anteryor, egsistente ma vasiyo, komo un espasyo ke se puede inchir ma dayinda no.

El orden matematiko es koherente. Su lojika o koherensya, ke no se puede ver, es ken yamamos el D.io. La koherensya, por definisyo, a de ser unika (de ke si no seriya una koherensya inkoherente...) i por eso desimos ke el D.io es uniko.

domingo, marzo 27, 2011

Artículos sobre Teoría de Conjuntos Difusos de Sexogénero ( II )




ÉTICA RACIONAL E INTERTRANSEXUALIDAD



Por Kim Pérez



Publicado en http://CarlaAntonelli.com el 7 de marzo de 2011

Todos estos artículos están bajo una licencia Creative Commons: Se pueden reproducir libremente, mencionando el nombre de la autora





He considerado en las Matemáticas el ser de las formas que inspiran las formas materiales, pero tengo que ir más allá de las formas estáticas y considerar también el debe-ser o el hacer: la Ética.


La Ética tiene que centrarse en el conocimiento humano, porque es nuestra característica específica, nuestra vocación peculiar. Homo sapiens.


=El conocimiento humano parte de la memoria (análogo: la informática) Nuestra memoria parte de 0, se incrementa, y vuelve siempre a 0 (muerte corporal)

=La memoria se procesa. Una parte del procesamiento, por la comunicación, llega a ser memoria extracorporal.

=Somos seres vivos los procesadores, intuyentes y deseantes. El deseo del conocimiento es curiosidad, interés, voluntad de saber. Sin límites, todo. Por tanto, el procesamiento tiende a infinito. O, dicho de otra manera, un programa informático que lo recoja debe permanecer abierto.

=La tendencia al infinito parte de 0. El proceso de acumulación de conocimientos puede volver a 0 (destrucción planetaria) o llegar a infinito.

=Esta opción nos hace entrar en la Ética. Para el conocimiento hay un bien y un mal. El bien es todo lo que permita la acumulación del conocimiento. El mal es todo lo que lo impida o lo destruya. Este bien y este mal pueden darse en la vida personal o en la colectiva. El trabajo constante, el aprendizaje, el estudio son formas del bien, porque construyen conocimiento. La pereza, los vicios, la violencia, son formas del mal porque lo destruyen.


En el siglo V, la caída del Imperio Romano produjo una inmensa pérdida de conocimientos colectivos.


El odio es particularmente destructivo, porque es la pasión de la destrucción. La procreación, la sucesión de las generaciones, es buena porque permite proseguir en la acumulación del conocimiento.


Saber es poder sobre la naturaleza y buscar la salida del espaciotiempo y la materialidad que nos oprime; la salida del espaciotiempo siempre será retroactiva; la humanidad liberada salvará a toda la humanidad.


=El sufrimiento es el gran motor del ansia de liberación. O nos mata, o espolea nuestro espíritu, por lo menos en sus clamores. Nos hace ansiar conocimientos liberadores.

=En relación con el conocimiento, el sufrimiento es por tanto bueno.


= = =



La reflexión sobre las Matemáticas y la Ética puede centrarse en la intertransexualidad de esta manera:


=Es una condición natural, procedente de las dimensiones cuantitativas del No-binario de sexogénero.


Con otras palabras, es un grado de una variabilidad natural que se expresa de forma no-binaria, y que abarca, en más o menos, desde un atractor femenino (estadístico o “extraño”- argot matemático) a otro masculino (también estadístico o “extraño”) Ambos son abstracciones, no son seres materiales. Los seres materiales estamos todos más o menos cerca o lejos de estos atractores estadísticos. Cada persona, en su más o menos, presenta ventajas e inconvenientes. Dado que este No-binario se forma en relación con la androgenación mayor o menor del niño durante la gestación, es preciso entender la función de la testosterona, que las personas intertransexuales masculinizantes conocen muy bien:


=Aumenta la fuerza muscular

=la acometividad

=la rapidez de reflejos


Todo lo cual es útil defensivamente. Pero, por eso mismo


=Disminuye la reflexión

=la autoobservación

=la serenidad


Por otra parte, se ha observado empíricamente que mujeres cuya dotación de testosterona es 0 (cero), son


=Extremadamente maternales

=pero estériles


Esto nos indica que la variabilidad del No-binario de sexogénero es muy conveniente para la especie, puesto que en ella se funda la variedad de funciones que cumplimos en una vida social muy compleja como la nuestra.


Por tanto, al valorar el hecho de la intertransexualidad, nombre que damos a las personas que nos encontramos en la zona más intermedia entre los atractores, no es adecuada a la realidad ninguna patologización ni ninguna culpabilización por la realidad intertransexual en sí.


Estadísticamente muy pocas, nos corresponden ventajas e inconvenientes propios, como a todas las demás posiciones.


Entre las primeras, que no han sido todavía estudiadas científicamente, figura probablemente una relación singular entre ambos atractores, que no se puede caracterizar a veces como “medio hombre y medio mujer”, sino o bien como “masculina y femenina”, a la vez, o bien “enteramente intertransexual”.


Las capacidades para el entendimiento comprehensivo de lo humano, más allá de las diferencias entre lo masculino y lo femenino, y para la mediación entre ambos atractores, son grandes. A menudo, su ambigüedad resulta intuitivamente atractiva, e incluso fascinante, por lo inusual. El mayor inconveniente es que a menudo no conseguimos formar parejas ni procrear.


Las razones personales para el sí o el no son enormemente matizadas, de manera que no se pueden generalizar; pero sí se puede decir que nuestra distancia corporal o cerebral de la fusión heterosexual requiere superar considerables dificultades en este sentido.


Estas dificultades pueden ser origen de gran sufrimiento, tanto en quienes consiguen procrear como en quienes no. Pero ya he expuesto que el sufrimiento, en sí, no es malo, sino un estímulo o aliciente para buscar diversas salidas vitales.


Expresa nuestros límites; y debe ir acompañado por nuestra voluntad de superarlos, poniendo como límite matemático de esa tendencia sólo el infinito.



INTERTRANSEXUALIDAD



Por Kim Pérez


Publicado en http:/CarlaAntonelli.com el 14 de marzo de 2011


Hace dos semanas vengo usando la palabra “intertransexualidad”, pues cada vez me convenzo más de que el hecho intersexual y el transexual son la misma cosa, aunque sea práctico seguir usando las dos palabras por separado cuando nos refiramos a las dimensiones específicas de cada uno. Sin contar con que haya quien prefiera usarlas juntas; yo me considero muy “intertransexual”, por ejemplo. La intertransexualidad sabemos que se refiere a una configuración orgánica alejada de las más cercanas a los dos sexos abstractos, que en realidad son conceptos matemáticos, atractores estadísticos femenino y masculino (ver los Comentarios anteriores sobre este tema) La intersexualidad (sin aludir al hecho trans), se puede ver a simple vista o mediante la ayuda de instrumentos, y se puede diferenciar de la mayoritaria en el plano genético, o en el cromosómico, o en el gonadal, o en los conductos internos o externos, o en el fenotipo o apariencia corporal a simple vista... No se trata de una patología, sino de una muestra de la variabilidad de las formaciones vivas; puede ser aceptada socialmente sin problemas por las culturas que integran con naturalidad el No-binario o en cambio, no ser aceptada por las culturas binaristas de género, que no entienden que haya nada legítimo fuera del esquema hombre-mujer (masculino-femenino, ginéfilo-andrófila); con la desolación correspondiente. La transexualidad se entendió en principio como una actitud mental: “alma de mujer en un cuerpo de hombre encerrada”, pero también desde el principio hubo investigadores que buscaron las posibles razones corporales de esa alma de apariencia cruzada. Gilbert-Dreyfus, gran especialista francés, tuvo la intuición de incluirla entre las intersexualidades, aunque no supo explicar en qué consiste exactamente, desde el punto de vista orgánico. La hipótesis es completamente razonable: puesto que se puede demostrar que en animales y humanos una parte de la conducta sexual deriva de factores relacionados con el cerebro, se puede deducir que la sexualidad cruzada pueda derivar de factores cerebrales cruzados. Por tanto, si hablamos de cerebro, hablamos de cuerpo, y de una intersexualidad, aunque difícilmente identificable dado nuestro incompleto conocimiento de las funciones de las estructuras cerebrales. El siguiente paso era tratar de identificar esos factores. Ya ha habido algunos avances, como el conocido de Zhou, Hofman, Gooren y Swaab, el de Kruijver, el de Diamond y Hawk, pero insuficientes, dada la pequeñez de la población transexual y las dificultades de la investigación cerebral. = = = En esta situación de espera, una alternativa vino del campo de la política. La Perspectiva de Género no es una teoría científica, sino una posición política, práctica, generada en un sector del feminismo, que mantiene que la conducta sexual humana es enteramente (subrayo el “enteramente”) una construcción cultural y no una consecuencia biológica, con lo que tratan de modificar al cien por cien las conductas sexuales (de género) de mujeres y varones. En esta posición, y después de algunos vaivenes, encontraron muy representativa la transexualidad, que entendieron como una demostración de que personas “enteramente” masculinas podían vivir vidas “enteramente” de mujeres. Es decir, la biología (el sexo) podía ir por un lado, y la cultura (el género) por otro, por lo que éramos un ejemplo perfecto para las mujeres biológicas que afirmaban que “biology is not destiny” para emanciparse de una cultura que, en el otro extremo, mantenía un determinismo biologicista (más bien que biológico) asfixiante. Esta posición del generismo radical fue aceptada también por la corriente principal del movimiento gay, que temía fundadamente que cualquier atribución biológica de la homosexualidad diera sustento a los funestos intentos de curación que de hecho han herido tanto a tantas personas. Por tanto, durante muchos años, se ha desestimado políticamente más que científicamente la hipótesis de un origen biológico, intersexual, de la transexualidad. Y no ha sido sin motivo, aunque sí exageradamente. = = = Sin embargo, gradualmente, el No-binarismo de sexogénero, nacido también en el ámbito feminista, ha aportado la evidencia de una alternativa a la alternativa. Como sabemos, éste afirma que la realidad sexogenérica es naturalmente variable e incluso fluida. No hay un conjunto cerrado de “varones” y otro de “mujeres”, siendo todo lo demás patológico o antinatural, como se suponía desde los criterios binaristas. La naturaleza genera una variabilidad que va de lo más masculino a lo menos masculino o de lo más femenino a lo menos femenino –como todos sabemos en la práctica de sobra, pero no sabíamos que tuviera una razón teórica. En esta variabilidad, algunas personas se encuentran no más o menos cerca, sino en posiciones equidistantes de los dos atractores estadísticos. Todo ello es natural, y hasta conveniente para la especie. ¿Qué sería una humanidad formada sólo por varones hiperandrogénicos, acometedores, fuertes y relativamente brutos, y por mujeres muy hipoandrogénicas, tímidas y hogareñas, no habiendo nada en medio, cuando tenemos la convicción de que justamente en ese terreno intermedio florece la riqueza cultural, la ciencia y el arte? No; la verdad es que son naturales expresiones de sexogénero muy diferentes, no se puede definir dos únicos modelos que deban ser acatados por todos, deben ser valorados como expresiones diversas de la naturaleza. Las identidades son el reconocimiento y la aceptación de cada cual en su propio ser. En sentido propio, hay tantas identidades como seres humanos, aunque se observa también la presencia de unos atractores estadísticos masculino y femenino, a los que cada cual se acerca por razones de afinidad (por conciencia de su afinidad), aunque puede decidir también permanecer distante de ambos. Al movimiento feminista, la teoría no-binaria de sexogénero le dice que las personas identificadas como mujeres pueden fundar su autonomía de género, sin que nadie les imponga un “papel de mujer”, definido por otra persona, en que la realidad es que sólo cada cual puede definir su identidad y sus afinidades, puesto que sólo cada cual conoce o puede conocer exhaustivamente sus motivaciones. En cuanto a las personas identificadas como homosexuales, pueden justificar su rechazo a la imposición de una supuesta curación, en que sólo esa persona puede conocer y valorar exhaustivamente, matizadamente, su propia afectividad, que es, como todas, infinitamente matizada. Nadie tiene derecho a pretender conocer mejor una afectividad ajena, puesto que goza del fuero interno, de la subjetividad incomunicable. “Cuando canta para mí una mañana, una cama, sólo yo oigo esa canción”. = = = Todo este planteamiento modifica profundamente el entendimiento de las actuales Unidades de Identidad de Género, tan vitales para las personas intertransexuales. En primer lugar, todas las personas intertransexuales que llegan a ellas deben ser presupuestas como intertransexuales por el simple hecho de llegar, puesto que hay un principio de la comunicación humana por el que no es posible observar objetivamente la subjetividad ajena, y menos juzgarla, y puesto que cualquier identidad diferente de las mayoritarias puede ser considerada en principio natural. Los profesionales deben renunciar al concepto de “verdadero transexual” (o “no-verdadero transexual”) que las funda, y que les da supuestamente el derecho de decidir por ellos mismos cuál es la identidad de otra persona, y al hacerlo, decidir sobre su destino, su felicidad o infelicidad. Lo que los profesionales pueden tener en cuenta es que la intertransexualidad asume tantos matices como personas y que la persona concreta que llega a su consulta puede necesitar una clarificación de sus sentimientos. Todas las personas de nuestra cultura estamos más o menos impregnadas por nuestro binarismo cultural. Todas o casi todas diríamos que “si no soy hombre, seré mujer”, o si “no soy mujer, seré hombre”, viendo en nuestra imaginación uno de los dos atractores estadísticos. Uno de dos. Esto es el binarismo. Así lo ven también los profesionales, no menos impregnados de binarismo que nosotres (lo diré así), sino generalmente, más: “Si no eres hombre, tendrás que ser mujer”, o “si no eres mujer, tendrás que ser hombre” (sólo una de sólo dos posibilidades) Algunas personas intertransexuales dirán: “De acuerdo. Eso es justamente lo que pretendo. Mi identidad es de hombre” (O de mujer) Inequívocamente. Su identidad, su entendimiento de sí y su valoración de sí, está plenamente del lado de uno de los dos atractores. Esto sería posible de entender por una explicación biológica, cerebral, completable por una explicación biográfica, y perfectamente respetable y natural. Y otras personas intertransexuales diríamos que no, que por ejemplo no ser hombre no quiere decir ser mujer, sino otra cosa, que no tiene todavía ni nombre, ambiguo a algo así, o mujer, pero a mi manera (¡algo perfectamente lógico, frecuente y natural, de lo que entienden muchas mujeres!) Nos situaríamos en terrenos intermedios. Hemos dicho que las identidades son conceptos y valoraciones, y para que se formen es preciso disponer de esos conceptos y valoraciones conceptuales. Si no se dispone de ello, una cultura binarista, falsa, genera conceptuaciones terribles: “¿pero qué soy yo?”; “¡no sé lo que soy!”, sentimientos de culpa, de vergüenza, conflictos familiares, desastres laborales, oscilaciones de un extremo a otro, vacilaciones, arrepentimientos, contraarrepentimientos, dolor a chorros, y no producido por la condición intertransexual, que es natural, sino por el binarismo, que no la entiende. Esto es lo que en el futuro harán los profesionales de las Unidades de Género: aclarar a las personas que las usen la realidad del no-binario de sexogénero, las diferencias de planteamiento con la ideología del binarismo que todavía estamos sufriendo. La función esencial de los psicólogos será dialogar con les usuaries y aclarar sus conceptos si no los tuvieran claros. Les podrán hacer distinguir entre disforia de género y disforia de genitales, como entidades distintas, muchas veces juntas pero otras muchas, alternativas, de manera que una puede excluir la otra, sin que signifiquen por sí solas mayor o menor feminidad o masculinidad (muchas veces, paradójicamente, es al contrario) Les podrán explicar que sólo en la disforia de genitales está indicada la operación de genitales. Pero, a diferencia de lo que sucede ahora, les harán ver que su asistencia proseguirá aun cuando decidan no hacer la operación de genitales. (Ahora mismo las Unidades están concebidas com criterios muy simples y ya arcaicos: un binarismo hombre-mujer (y nada más) y un itinerario con tres únicas estaciones: autorización psicológica, hormonación y cirugía) Pero la asistencia sigue siendo necesaria como consulta psicológica, libremente solicitada (no como, ay, intromisión, como es ahora), como supervisión endocrinológica, como atención a cirugías plásticas que mejoren la inserción personal... Esta asistencia, con vistas a un consentimiento informado, puede ser incluso prevista como temporalmente necesaria para las cirugías de genitales, pero dejando clara a la persona usuaria desde el primer momento que la decisión final, suficientemente informada, será suya, y sólo puede y debe ser suya, que deberá asumir incluso el derecho de equivocarse por sí misma. ¡La negación de cualquier tutela! ¡El dejarme que yo me conozca a mí mismo y decida por mí! Con el consejo ilustrado ajeno, que agradeceré, pero por mí. No sé cómo será, en el futuro, la experiencia colectiva y generalizada del No-binario de sexogénero. Al ser todas las experiencias de nuestras identidades fluidas y libres, no será traumático. Al no ser traumático desde nuestra niñez, al haber podido expresarnos siempre con naturalidad, quizá consideremos todo nuestro ser con su compleja naturalidad, viendo que se inserta con fluidez en el continuo No-binario. Esto puede hacer incluso, no lo sé, que en muchas historias, la fluidez de las identidades y los reconocimientos culturales no haga necesaria la cirugía, o la vea sustituible por un proceso de células madres que haga posible incluso nuestra maternidad o paternidad cruzadas, o cualquiera de las maravillosas sorpresas que podemos esperar.

miércoles, marzo 09, 2011

Mi Religión: el Uno






Una tarde, sentado en el suelo del comedor al despachillo de mi padre, con unos nueve años, jugando con la tartana y su mulico de lata, deseé fuertemente tener un juguete en el que pudiera poner toda mi atención, sin dispersarla en muchos, y que valiera por todos. Me puse a buscarlo mentalmente, sabiendo que no lo encontraría, y estuve así varios días.

Deseé el Uno, lo que lo une todo, que sé ahora que tiene que existir para que todo lo que digamos de la realidad sea coherente. La búsqueda de la Teoría Única de la Física, que supere las incoherencias aparentes entre la Teoría de la Relatividad y la Cuántica, se encuadra en este Deseo del Uno, de la coherencia, que llega a ser el deseo de ver la propia coherencia.

(No trato de hacer una Teoría del Uno; el Uno es anterior a toda Teoría, es lo que hace posible la Teoría: argumento ontológico en el que se pasa del pensamiento especulativo a la consideración de la práctica)

Dada la relación entre la Matemática y la Física, es el Límite o Atractor Estadístico Universal. Existe en la dimensión exacta e inmutable o eterna de las Matemáricas.

Pero si es el Uno, es el Atractor Absoluto, más allá de todas las distinciones y todas las dimensiones. Está más allá del colapso del tiempo o singularidad que precede al Big Bang.

Si es el Atractor Absoluto, todo lo demás le es relativo. Yo soy relativo a ese Atractor Absoluto.

Si yo le soy relativo, hay para mí un bien y un mal.

Mi bien es acercarme al Atractor Absoluto, mi mal es alejarme.

Puesto que soy prioritariamente una consciencia, mi bien es tener cada vez mayor consciencia del Atractor Absoluto y mi mal, perderla.

Como yo soy consciencia, el Atractor Absoluto será más que consciencia, y a la vez menos que consciencia.

Como consciencia, será consciencia de todo. "El que todo lo ve". El que a todas las consciencias atrae, incluso a la sufrientes y desesperadas, y a éstas más que a otras.


No soy la única persona que ha sentido el deseo del Uno lo sintieron los hebreos históricamente, pasando de la adoración de muchos númenes a la de Uno, el Dios.

Pero yo lo sentí independientemente, por mi cuenta, jugando. Es decir, cualquier persona lo puede sentir por sí misma.

Y no conviene estudiar esta historia prioritariamente desde sus textos arcaicos, que llevan al dogmatismo y la confusión, sino siempre desde el análisis filosófico y racional, fresco y directo, de la realidad.

Pero si no hubiera sido por el desarrollo de este sentimiento en las religiones monoteístas, en mí se hubiera quedado en una aspiración vaga, apoyada casi sólo en ese recuerdo de niñez, que me sorprendería, pero que casi no sabría llevar más allá en algunas intuiciones más sutiles como la del amor divino, o la de que la presencia universal sea consciencia universal

lunes, marzo 07, 2011

Ética futura




Deduzco de la Matemática una ética, en la estela de Pitágoras. La filosofía es la alternativa racional a la moral religiosa, que puede realimentarse de ella o seguir un itinerario propio y exento.

Europa, España, en 2011, han llegado a un dualismo extremo, en el que la moral religiosa ha quedado sola frente a la amoralidad laica, que gravita únicamente hacia los mecanicismos del placer y el poder.

La genealogía de esta cultura se puede situar desde los alrededores de 1960, cuando surgió la contracultura, diferente de las antiguas culturas de derecha e izquierda. “On the road”, Elvis Presley y los Beatles, la “flowers culture” o cultura hippy, las sex-pol, Mayo del 68, el ecologismo, etcétera

La diferencia entre esa cultura y la anterior se dibujó en las conciencias de aquel momento como una línea nítida.

Cincuenta años después, la cultura de la transgresión y el placer ha sustituido de hecho a la cultura de izquierda. En España, Zapatero compatibiliza el neoliberalismo económico de fondo con un barniz de “progresismo” arraigado en el 68.

¿Esta historia es un fenómeno superestructural, inconsciente, surgido de nuevas relaciones de producción, que aflorarían en aquellos años?

Esta hipótesis de una cultura de masas, vinculada al Estado de bienestar y al final de las antiguas relaciones de la clase obrera en las naciones de vanguardia, corresponde ciertamente a una realidad social profunda, infraestructural, lo que explica su perduración a lo largo de este medio siglo.

Sin embargo, Daniel Estulin ofrece una explicación que no tiene que ser contraria, sino complementaria: un apoyo consistente a la nueva cultura pudo proceder de los órganos de poder económico de nuestras sociedades, interesados en apartar a la mayoría de los ciudadanos jóvenes de una verdadera lucha política que pudiera llegar a ser revolucionaria o perturbar por lo menos las estructuras de la sociedad.

¿Pretendían poderes como Skull and Bones, Bilderberg o los niveles más altos de la Masonería Regular distraer a los ciudadanos jóvenes de la participación política, con el fin de asegurarse sin demasiadas interferencias la victoria en la Guerra Fría?

Si era eso lo que pretendían, se ha conseguido. Lo que en nuestra cultura radical se llama “transgresión”, no deja de ser simple retórica y estética, minada además por la drogadicción, el alcohol y la obsesión sexual de los “combatientes”. Pero, sea por intención deliberada de esos poderes, o por una mera deriva inconsciente, la contracultura ha sido y es en gran medida corruptora.

Una nueva conciencia ética es ahora posible y necesaria. Millones de personas jóvenes han perecido en la amoralidad de este cincuentenio.

Ahora tenemos, además, señales de que está produciéndose un nuevo cambio infraestructural. La generalización de la técnica informática y las telecomunicaciones, la profunda crisis económica de las naciones hasta ahora de vanguardia, la arrolladora emergencia de China y la India, el despertar popular de los árabes, están produciendo una nueva cultura de masas, de un nuevo equilibrio socioeconómico que está todavía por definir.

Ciertos otros indicios (“el conservadurismo de los jóvenes”) harían ver en realidad una actitud crítica frente a la moda permisivista de nuestra generación, la de sus padres. Los terremotos políticos van a ser desconcertantes. En esta situación, o no hay una ética nueva, y simplemente se acude a la moral tradicional para colmar el vacío, o hay una ética racional, válida para todos, tan arraigada en la historia de la filosofía como abierta a las nuevas dimensiones de una sociedad que conoce la física cuántica y la salida al espacio exterior.


En particular me interesa muchísimo la aplicación de la ética a las personas intertransexuales y a las homosexuales, para garantizar que la oleada de las nuevas actitudes no nos devuelva a la clandestinidad en la que hemos vivido durante milenios.

Esto se conseguirá en la medida en que la nueva racionalidad sea respetuosa de nuestra realidad, y nuestra realidad sea respetuosa de la racionalidad. Éste querría que fuera mi trabajo.

Artículos sobre Teoría de Conjuntos Difusos de Sexogénero ( I )

Por Kim Pérez




(Licencia Creative Commons. Se puede difundir libremente haciendo constar el nombre de la autora)




FUNDAMENTOS MATEMÁTICOS



Anoche, viernes, [25 de febrero de 2011], estaba redactando de nuevo este texto [que recoge el centro de mi pensamiento desde hace más de veinticinco años, me parece] , cuando pensé que podía enviarlo al Diario Digital Transexual [http://CarlaAntonelli.com] Quienes no estén especializados en estas cuestiones, tendrán que leerlo despacio; pero confío en que se entienda por todos los que quieran leerlo.

En el siglo XXI, estudio Matemáticas.


En el siglo XXI, estudio Matemáticas (o hago teoría de las Matemáticas: reflexiono sobre lo que son las Matemáticas en relación con el resto de la realidad)

Son una actividad lógica; lógica quiere decir que se puede hablar de ellas coherentemente, consistentemente.

La coherencia o consistencia constituye el centro de la actividad mental que se construye sobre la suposición de que la realidad sobre la que se aplica es igualmente coherente o consistente: si no lo fuera, no podríamos hablar coherentemente.

El postulado de la coherencia es también el del sentido; todo debe de tener sentido, puesto que podemos hablar de ello coherentemente.

Y la coherencia crea un sistema único, pues cualquier incoherencia del sistema equivaldría a la dispersión de la realidad y haría imposible un discurso unificado; la ciencia abre el cuadro racional del Uno teísta.

El mayor grado de coherencia en el conocimiento subjetivo se da en las Matemáticas.

Me pregunto sobre si las Matemáticas están
=fuera de mi mente (clásicas)
=o dentro (constructivistas)

Veo, empíricamente, mirando la Naturaleza, que

=1. Las abejas trazan hexagonoides (para ahorrar cera)
=2. Los astros son esferoides (por la gravedad)
=3. Aquí y allá se observa una tendencia al número de oro o “divina proporción” (especialmente en formas vegetales)

(Un grupo de la Real Sociedad Matemática Española ha presentado en Cosmocaixa una exposición en la que exponen la forma de la ecuación (X2 + y2 +z2)2 = X2 +y2, que es la de una manzana perfecta, y la de X2 +z2 = y3 (1 – y), que es la de un limón arquetípico (El Semanal, 27 de febrero de 2011). Por supuesto, esas líneas pensables pero no visibles, exactas, no pueden coincidir con las irregularidades o rugosidades de las frutas materiales, que se acercan a ellas sin llegar a ellas)

Concluyo:

Las Matemáticas clásicas (cuyas relaciones son exactas) definen unos límites o atractores a los que tiende la materia, sin llegar a ellos (Veo el parecido de esta idea con Platón)

Como todo ello sucede desde antes de que hubiera humanos, las Matemáticas están fuera de la mente humana y organizan o gobiernan las formas de la materia.

Pero quedan unos márgenes o diferencias entre las formas materiales y las formas matemáticas exactas.

Si los seres materiales (como los humanos) fuéramos matemáticos exactamente, todos seríamos

=iguales
=invariables
=eternos

Lo que no es el caso.

Este margen objetivo entre Matemáticas exactas y materia se descubre también en el estudio de la abstracción subjetiva o razonamiento.

Formamos nuestros conceptos

=hallando lo que hay de común entre realidades distintas y
=dándole nombre.

Por tanto, lo que no hay de común, lo único, lo que nos hace únicos, lo singular, lo no-matemático-exacto de cada realidad material, es

=inconceptuable
=pero accesible a la intuición, que empíricamente sabemos que ve su unicidad; la intuición es la clase de pensamiento o representación que se practica en el arte y el amor o el odio.

(El margen de inconceptuable y no matematizable exactamente es lo que funda las diferencias humanas y, entre ellas, la intertransexualidad o la homosexualidad)

Profundizo:

Newton elaboró la fórmula matemática-exacta de la ley de la gravedad.

De acuerdo con lo anterior, se podría haber predicho

=que la realidad material de la gravedad se acercará a esas relaciones matemáticas exactas, pero nunca llegará a ellas;
= y esto es lo que la experimentación empírica comprueba constantemente.

(Lo mismo se puede decir de Einstein: a partir de deducciones matemáticas exactas, sobre el papel, dedujo que en las grandes distancias rige una geometría no euclidiana, pero la investigación comprueba que no es ni puede ser de manera exacta)

Por tanto,

=los seres materiales tienden a la perfección matemática exacta de sus formas
=que no llegan a ella, porque dejarían de ser materiales, convirtiéndose en teoremas.

Ésta es la justificación de nuestra existencia individual, como seres distintos de la perfección racional, pero que tendemos a ella.

También esto ocurre en nuestras relaciones: esto explica la diferencia entre la justicia material y posible y la justicia perfecta o exacta o imposible.

Esta distancia insalvable entre las Matemáticas (exactas) y la materia hace pensar que las Matemáticas (exactas) no son de este mundo material; que no sólo están fuera de la mente humana sino fuera de la materia.


La proximidad-distancia entre la realidad material y la perfección lógicomatemática exacta hace preguntarse si

=¿la realidad material, no las formas matemáticas a las que tiende, es suficientemente lógica como para ser
=suficientemente coherente (o consistente), es decir,
=tener suficiente sentido lógico?

La respuesta dentro de la lógica cerrada es “no”; en ella, las afirmaciones son lógicas o no; pero dentro de la lógica difusa, la respuesta es “más o menos”.

=Existe en efecto una lógica cerrada, que forma sus conjuntos matemáticos sobre un “sí o no” (anotados como “igual-desigual”)

=Y una lógica difusa que forma sus conjuntos matemáticos sobre un “más o menos” (descubierta por Lotfi Asker Zadeh, Doctor honoris causa por Granada, entre otras muchas distinciones)

=La lógica difusa se aplica con más o menos coherencia o consistencia (no absoluta) a los seres materiales y a sus relaciones materiales.

Examinemos como ejemplo un proceso material, el de la sexuación humana.

En él aparecen empíricamente, no necesariamente (podría ser de otra forma, como la división ternaria de las abejas), dos atractores que parecen cualitativos, no cuantitativos, el de masculinidad (M) y feminidad (F)

Pero los seres humanos nos diferenciamos en la gestación por medio de un proceso cuantitativo, la androgenización, que puede ir de 0 hasta N (máximo empírico)

Este proceso numérico forma por tanto un continuo, en el que la feminidad se define por los valores cercanos a 0, la masculinidad por los valores cercanos a N y la intersexualidad por los valores cercanos al punto medio.

Se forman así conjuntos difusos de sexo de los que se puede hablar coherentemente y son por tanto lógicamente consistentes aunque en términos difusos, caracterizados porque los elementos de los conjuntos lo son por “más o menos”, no por “sí o no”.

Estos conjuntos difusos guardan relación por tanto con un continuo numérico, matemáticamente consistente en sí mismo. Pero,

=Las divisiones materiales M, I y F no se pueden establecer en puntos intermedios exactamente determinados de ese conjunto por un “sí o no”, sino en zonas difusas caracterizadas por un “más o menos”. Y

=Aunque cada realidad material determinada tenga una determinada forma numérica de andrógenos, ésta no se puede calcular exactamente para insertarla con absoluta precisión en el continuo. Por lo que

=Sigue existiendo una distancia entre la forma material y la forma matemática que la rige.

En general, al considerar las formas materiales que aparecen ante nosotros, constatamos:

=No les es aplicable una lógica cerrada, de “sí o no”.

=Les es aplicable una lógica difusa, de “más o menos”. Por lo que, consideradas espaciotemporalmente,

=La forma lógica difusa que mejor las describe es la historia.

La historia no es exacta, pero tiende a ser exacta sólo en la correspondencia menor o mayor de su narración con los hechos que quiere referir.



CONJUNTOS DIFUSOS DE SEXOGÉNERO



Hoy 7 de marzo de 2011 he reescrito este artículo que terminé de escribir en su primera versión el 4 de agosto de 2009, dentro de la dinámica del grupo de Conjuntos Difusos, cuando nos reuníamos en el bar Botánico, de Granada.




(La lógica binaria no corresponde a la materialidad del sexogénero)

Los conjuntos difusos son un concepto lógicomatemático de Lotfi A. Zadeh, publicado en 1963-65, que se refiere a realidades que se pueden agrupar sobre un criterio de más o menos y no de sí o no.

La lógica que se desarrolla a partir de este concepto es una lógica multivaluada, en la que hay muchos valores de verdad, mientras que la lógica que se desarrolla a partir del concepto binario de sí o no (o 1,0) es una lógica bivaluada.

No es que la primera sea verdadera y la segunda falsa. Es que la primera es la que corresponde a ciertas realidades y la segunda a otras.

Por ejemplo, si clasificamos los paisajes que conocemos según su belleza o su fealdad, estaremos situándolos en conjuntos difusos de bellísimos, muy bellos, bellos, corrientes, feos, muy feos, feísimos. No es una operación mental puramente subjetiva ni especulativa: sobre ella se montan de hecho estrategias de viajes, desde los tiempos del Grand Tour de los ingleses, que tienen las consecuencias económicas que conocemos,

Por otra parte, toda la informática está fundada sobre un sistema binario de 1,0, o de lógica bivaluada, cuyos valores de sí o no resultan imprescindibles para conseguir los propósitos a los que responden los ordenadores.

El binarismo no es por tanto el uso de la lógica binaria, sino la pretensión, errónea y de resultados calamitosos, de tratar binariamente realidades que no lo son ni lo pueden ser conceptualmente.

Pero la distinción entre binario y difuso no es binaria. Quiero decir que no hay sólo realidades binarias y realidades difusas. Hay realidades no binarias que no son difusas, y cuando se está en una práctica no binarista hace falta distinguir entre unas y otras. Es preciso tomar en consideración lo no binario, pero no difuso, y lo no binario y difuso como lo que son.

Partimos de que la lógica binaria aparece a nuestros ojos con un prestigio y una radicalidad que nos incita a querer que sea binario lo que no lo es. Queremos que haya una belleza (1) y una fealdad (0), un bien (1) y un mal (0), al que coherentemente se ha definido como “la falta de bien”, pero sabemos que en estas realidades existe verdaderamente una amplia zona de grisuras.

Lo mismo se puede decir de la pretensión de que sólo existan hombres y mujeres. Esta frase es binaria (1,0) si partimos de una definición rigurosa, por ejemplo basada sobre el sexo cromosómico: ¿Es persona XY? Entonces, contamos el valor sí; ¿no es persona XY? Entonces, contamos el valor no. También podemos hacer la misma operación con las personas XX.

Encontramos entonces la definición de hombre como no XX y la de mujer como no XY. Pero la frase que consideramos empieza diciendo “sólo”, es decir, que supone que “todos los humanos somos XX o XY”, lo que sabemos empíricamente que es falso, puesto que existen personas que no son XX ni XY. Por tanto, el sexo cromosómico no es una realidad binaria y empeñarse en que lo sea es binarista. Más adelante veremos que el sexo cromosómico, no siendo una realidad binaria, tampoco es difusa.

Lo mismo, o más, sucede si usamos otro criterio para definir hombre y mujer, por ejemplo, la forma de la región genital, en la que nos encontramos todas las variaciones de la intersexualidad en una proporción relativamente elevada, de alrededor de un 2% de los nacidos. La realidad es por tanto no binaria, y la negación de la realidad conduce por ejemplo a imponer reasignaciones quirúrgicas para ajustar a la persona intersexo a los dos únicos conjuntos supuestamente existentes.

En cambio, alcanzamos lo no binario o difuso cuando se trata del género como conducta, y se trata de definir lo masculino y lo femenino. Sabemos que esto, que a simple vista resulta inasible, se convierte en los sistemas binaristas (objetivamente erróneos en cuanto a los sexos, tal como se ha visto) necesariamente en un Código de Género autoritario, puesto que no corresponde a la realidad y sólo se puede imponer por miedo.

De hecho, el Código de Género de nuestra sociedad, de manera no escrita, enumera cuidadosamente las profesiones, conductas, ropas, arreglos, gestos, posturas, maneras de hablar, etc que se consideran masculinas o femeninas, e impone a quien lo contravenga penas que van desde la irrisión pública al destierro familiar, la pérdida de empleo, la cárcel o la de muerte, impuesta por linchamiento o crimen de odio, o por ley escrita.

Mientras que la estructura no binaria y no difusa, en el dominio somático, es cuestión de mayorías/minorías, en el terreno del género la estructura no binaria y difusa afecta a todas las personas, como una liberación de la falsedad, puesto que en un sistema binarista todas se ven obligadas a ceñirse a los preceptos del Código de Género binarista, unas convirtiéndose en opresores, incluso contra su voluntad, y otras en oprimidas, incluso aunque no lo sepan.

La comprensión de la realidad no-binaria en cuestiones de sexo y de género va a menudo acompañada por una sensación de alivio, que surge de la distensión de las rigideces interiorizadas del Código de Género todavía vigente.

(Los conjuntos difusos de sexogénero)

Puesto que la realidad sexual y de género no es binaria, cabe preguntarse por qué no forma un continuo indiferenciado, un más o menos infinitamente gradual, sino conjuntos o núcleos.

En parte es por razones objetivas, según el elemento definidor que usemos. Existen verdaderamente conjuntos de personas XY, o de personas XX, o de personas X0, o de personas XXY, etcétera. No hay un continuo de más o menos, sino de diferencias cualitativas. En este caso hay que hablar de una realidad que no es binaria, pero tampoco difusa.

La realidad difusa se encuentra cuando se puede definir por un más o menos, y esto es lo que ocurre precisamente con el proceso de androgenación de 0 a N que experimentamos o no los humanos prenatalmente.
Partiendo de una morfología común, que incluye dos tetillas y un órgano clitorideopeniano, los seres humanos, siguiendo los cromosomas X o Y, permanecemos en una forma femenina, que es la básica, o nos masculinizamos más o menos.

Como se verá, hemos tenido que recurrir a un “más o menos”, con lo que estamos definiendo conjuntos difusos de sexo, formados sobre un continuo de no-androgenación o androgenación. Al tratarse de una formación de andrógenos que forma un flujo, éste no se puede calcular en cantidades materialmente exactas para todos los humanos.

La existencia de dos atractores estadísticos (también llamados extraños), masculino y femenino, forma parte de la realidad; sin embargo, al ser sólo estadísticos, y por tanto abstractos e inmateriales, los seres humanos materiales estamos más o menos cerca o lejos de su cuantificación mayoritaria, encontrándonos una minoría lejos de ellos.

Esta minoría puede experimentar su situación intermedia en las formas fenotípicas más visibles y entonces se llama, con criterios más pragmáticos que lógicos, intersexual; en algunas personas, esta fuerte intermediariedad parece ser que interviene en las estructuras cerebrales y entonces suele resonar en la sexualidad, o conducta biológicamente ligada al sexo.

Todo ello forma conjuntos difusos de sexo. Sin embargo, en los humanos hay que distinguir también la consciencia de estas realidades.

Se trata de las representaciones y los sentimientos ligados a la propia realidad sexual, más los elementos aportados por la superestructura cultural, que pueden ser aceptados o rechazados por cada cual, y que constituyen su identidad de género.

La identidad de género es por tanto un proceso cognitivo, referido a la propia posición en cuanto a los dos atractores estadísticos. Puede ser lineal, cuando está más o menos de acuerdo con el atractor asignado, o cruzada, cuando está más que menos en desacuerdo. En este caso, se habla de transexualidad, también con la misma intención más pragmática que lógica que se ha usado con la palabra intersexualidad.

De hecho, no está muy lejos de la realidad usar un término común para la una y la otra, que puede ser el de intertransexualidad.

Es claro que la identidad de género también constituye un nuevo plano, el consciente, de conjuntos difusos en torno a los dos atractores. Es el más o menos lo que los forma.

En los humanos, las materialidades difusas del sexo más las consciencias difusas de la identidad, forman el género, en el que las conductas se pueden definir fácilmente con un más o menos masculinas o femeninas (hay un verdadero continuo que va de lo extremadamente masculino a lo extremadamente femenino) y hay una amplia zona más o menos indefinida entre los dos extremos.


El género es por tanto el resultante de todos los elementos biológicos, biográficos y de consciencia de los humanos en relación con los dos atractores estadísticos de la sexualidad. Por eso, prefiero decir sexogénero, a la vez que observo que las variaciones constituyen un continuo no-binario en el que se forman conjuntos difusos.

Estos conjuntos difusos de sexogénero tienen una función de consciencia. Actúan como simplificadores de la realidad, por un mecanismo de abstracción que registra las afinidades de sexogénero (afinidades: semejanzas, simpatías, no igualdades, matemáticamente imposibles en la realidad material)

Si no fuera por la existencia de las afinidades, existirían miles de millones de géneros, tantos como personas. Las afinidades centran la conciencia en mayorías que se identifican en torno a los atractores estadísticos (mayorías que pueden estar formadas también por personas intertransexuales, que tienen una identidad definida por uno de los atractores) y minorías que se sitúen más bien al margen de los atractores (personas intertransexuales con identidad inter o trans, que en este caso suelen tener como referencia su propia condición personal, más bien que un atractor, y que por tanto asumen identidades muy variables de unas a otras)

Todas ellas, objetivamente, dentro de conjuntos difusos de sexogénero.

domingo, marzo 06, 2011

Uno





Mi atención al Dios Único no viene de mi educación, ni de que sea una abstracción (culturalmente variable), ni de que sea una tradición histórica...

Todo eso viene de mi experiencia personal e individual.

El primer indicio fue cuando elegí, para mi Primera Comunión, con 7 años, de la jaculatoria “Que yo esté en Vos, Señor, y Vos en Mí”. Me atrajo de ella la sensación de un flujo seguido por un reflujo de amor. Todo cerrado, como un abrazo.

El segundo, más explícito, fue el deseo, sentado una tarde en el suelo del comedor al despachillo de mi padre, con nueve años, jugando con la tartana y su mulico de lata, de tener un juguete en el que pudiera poner toda mi atención (centrar excluyentemente mi pensamiento) y que valiera por todos. Me puse a buscarlo mentalmente, sabiendo que no lo encontraría, y permanecí así varios días.

=No fue una experiencia mística. Me la despertó el deseo de un juguete, que yo pudiera poseer.
=Representa una necesidad de la conciencia, subjetiva, no una visión objetiva. Pero era tan intensa, que parece que corresponde a la estructura de la realidad.
=Aunque nunca me hubieran hablado de Dios, esta necesidad habría surgido de mi manera de ser. Educarme en una sociedad politeísta o atea sólo me hubiera dejado sin desarrollarla.
=Ahora necesito que mi sentido de la vida tenga un centro, un uno, para que mi pensamiento no se disperse sin sentido y con la angustia de ser arrojado a un desierto en el que da lo mismo ir a cualquier parte.

Esta noche he experimentado la tendencia ahora frecuente a que mi mente se quede en blanco. La relaciono con la fascinación de los ordenadores, cuando acabo una tarea concreta.

En ese momento, mi conciencia me parece como un cristal blando, acuoso, ligeramente oscilante, que contempla una niebla blanca, de la que me cuesta trabajo salir. Más miedo que distensión.

Si quiero pensar en Dios, me encuentro con que no puedo imaginar nada, puesto que Dios es espiritual. Me quedo en esa situación de vacío. Los que han vuelto de un estado de premuerte hablan de la luz intensa que es amor. Bueno, ya tengo una imagen.

Por eso soy estrictamente monoteísta. No puedo poner a Cristo en el sitio del Uno porque necesito algo que no me disperse y que valga a la vez por todo y la imegen humana de Cristo me dispersaría: tendría que pensar en sus distintos hechos, en su figura... Necesitaría esa luz blanca fuerte y amante, y que en ella estuviere todo...<>

martes, febrero 22, 2011

Mirando hacia atrás y hacia delante




Escribo el balance de mi transexualidad de dos maneras. La primera es la que escribí hace varios días; estaba triste; es una forma triste de ver mi pasado; parece sólida, porque es convencional, corresponde a lo que estamos acostumbrados a pensar; la escribía desahogándome, era sincera, pero correspondía al estado de ánimo que me producen las convicciones todavía generalizadas sobre el sexo: que debe ser bien definido, que no debe ser ambiguo (¡incluso en las personas transexuales, cruzado, pero definido!) A medida que escribía, pensaba que esto era demasiado pesimista, que no nos ofrecía esperanza. Quería terminar con palabras de esperanza. No las encontraba. Es que en la versión tradicional del sexo no la hay.

Hoy, por fin, me acordé de lo que yo pienso, pero todavía no vemos, y por tanto se me olvida: que la realidad es que hay personas definidas e indefinidas y que, cuando toda la sociedad lo comprenda y lo respete, el resultado será mucho más fluido de lo que imaginamos. Ahora mismo, la transexualidad es extrema y compulsiva, porque la sociedad nos hace a todos extremos y compulsivos al no admitir la existencia de la ambigüedad. Cuando la admita verdaderamente, veremos nacer actitudes blandas, fluidas, adaptables.

Pongo aquí los dos textos, para ejemplificar la diferencia. Me da pena haber puesto hace unos días sólo el primero; le habrá dolido a las personas transexuales que lo hayan leído y sólo puedo alegar que era muy sincera y que necesitaba ser sincera; la base de la escritura es la sinceridad; para no ser tan negativa, intenté ponerle alegría y no lo conseguí.

Pero lo que veo ahora, en el segundo texto, es a la vez alegre y sincero.

(El texto del pasado)

Cuando ahora hago balance, me parece que hubiera sido mejor definido sexualmente. Sé que para mí, habiendo tenido mi madre que someterse a medicación de estrógenos para tenerme, la alternativa real hubiera sido no nacer, y esta reflexión es suficiente para responder a cualquier pregunta sobre mi condición. Pero si en el futuro fuera posible detectar y corregir la excesiva acentuación de la hipoandrogenia prenatal, responsable de mi transexualidad, yo lo apoyaría, porque me ha hecho sufrir demasiado, y no sólo socialmente, sino íntimamente, privándome de alegrías que las otras personas conocen.

Mi sexualidad es un desastre. Empecé pensando que tenían que atraerme las mujeres; me gustaban, pero no las deseaba. Esto quedó, naturalmente, en poco o nada. Poco después me empeñé en que tenían que gustarme los hombres, a los que en realidad rechazaba. Confundí amistad, ternura y deseo, pero lo he intentado una y otra vez, toda mi vida.

Mi estructura sexual es la de un heterosexual insuficiente. Le echo la culpa a la demasiado escasa definición cerebral que, a la vez, me salvó la vida. He encontrado a veces un empuje hacia la sumisión que se parece a la heterosexualidad femenina. Pero no llega a ser amoroso, se queda en parafilia.

Durante casi toda mi vida adulta, mi difusa inclinación hacia la mujer, estalló a solas en una Fascinación por la Imagen de la Mujer en el Espejo (la escribo con mayúsculas porque está bien identificada), que se llama también autoginefilia y es uno (uno) de los fundamentos de la transexualidad. Pero me avergonzaba, porque no me parecía un sentimiento femenino. Desapareció cuando empecé a hormonarme, y no lo eché de menos.

Desde que llegué a la pubertad, en cambio, desapareció también mi antigua condescendencia, casi ternura distraída, hacia mis genitales impúberes, bajo una piel clara, que sabía sólo que me servían para hacer pis. Una fimosis me los mostró feos. Y la pubertad, feísimos, extraños, postizos, incomprensibles. Simplemente, no correspondían con lo que mi cerebro estaba preparado para entender.

Hubiera querido que permanecieran en estado impúber. Puesto que no fue posible, he deseado y ha sido bueno extirpármelos. Ciertamente esto me ha dado bienestar y estabilidad. Y lo que puedo querer para mí, lo puedo querer para otras personas que son como yo. Una adaptación personal, un remedio in extremis.

Éste es el balance de mi sexualidad, que me ha dejado sin poder amar ni desear a nadie, y también sin hijos. No ha hecho de mí una mujer; soy un hombre menos cuarto, ni siquiera tres cuartos de mujer.

Pero tengo que defender el derecho a ser como soy, porque no puedo ser de otra manera, y a ser respetada tal como soy, porque ese respeto se debe basar también en el dolor que he sufrido. Las personas transexuales no somos seres frívolos; somos personas que intentamos adaptarnos a una condición que nos encontramos al nacer.

También estoy contenta de haber abierto la Seguridad Social para nuestras cirugías en España, porque esas cirugías suponen un alivio verdadero. Y recientemente, de haber llegado a la noción del No-binario de sexogénero que puede hacer que muchas personas descubran que no tienen que definirse tanto, o que la cirugía no las define tanto; que pueden ser transexuales y tener hijos, como Thomas Beatie, etcétera

El Orgullo GLBT tiene sentido para mí. Estoy orgullosa de haber sido fiel a mí misma, hasta el punto de romper los miedos sociales y llegar al quirófano que (yo) necesitaba; y ahora, por afirmar que todo eso no me hace mujer (a mí) o sólo una cuarta parte de mujer. Estoy también orgullosa de haber sobrevivido a quienes entienden la diferencia como motivo de burla y de opresión, sin pensar en los motivos de la diferencia.

Es decir, creo que, pese a mis constantes sentimientos de culpa, he gestionado aceptablemente la transexualidad en la que me encuentro como un hecho, aunque me parece que hubiera sido mejor no ser transexual.

(El texto del presente y del futuro)

Cuando ahora hago balance, me parece que hubiera sido mejor nacer en una sociedad que no hubiera exigido de mí definirme como hombre o como mujer; quizá, indefinido en un mundo de definidos y de indefinidos, hubiera amado y hubiera tenido hijos; hubiera amado, la palabra más grande para mí; hubiera tenido hijos, que habrían fluido con naturalidad de mi cuerpo como nacen las flores de las plantas

He nacido como persona ambigua y eso es bueno, porque la ambigüedad acentúa la sensibilidad en las personas XY y la asertividad en las personas XX, una variedad benéfica para la especie, pero he vivido en un mundo que no reconocía nuestra ambigüedad, lo que me ha dejado sin amor y sin hijos

Sé que para mí, habiendo tenido mi madre que someterse a medicación de estrógenos para tenerme, la alternativa real hubiera sido no nacer, y esta reflexión es suficiente para responder a cualquier pregunta sobre mi condición. Pero no me puedo casi imaginar un mundo en el que fuera normal que yo fuera como soy. En el que las mujeres no esperaran de mí que me comportase como un hombre, y eso fuera normal, y los varones no exigieran de mí una conducta de varón.

Las mujeres me agradaban, pero no las deseaba. Quise buscar novia, pero naturalmente no la encontré, siempre descubría un pretexto para alejarme. Pero me imagino ahora que yo hubiera podido ver reconocida mi ambigüedad vistiendo por ejemplo un vestido un poco soso como los de mi amiga Lorelei, que era alemana. Hubiéramos sido casi dos versiones del mismo ser. ¿Con qué naturalidad hubiera fluido nuestra amistad, si nadie esperase de mí que fuera un hombre?

Hubiéramos ido juntas al cine. Nos hubiéramos cogido las manos ¿No podríamos habernos casado? ¿No podríamos haber tenido hijos?

Sobre los hombres. Sabía que era diferente. Pero tenía que sentirlo calladamente, en silencio. Externamente, se suponía que era como ellos. La diferencia se tornaba inquina, aborrecimiento. ¿Cómo hubiera sido si, desde el primer momento, hubiera yo sabido que tenía el derecho de ser diferente? Los hubiera visto con curiosidad, como desde el otro lado de un cristal, hasta con admiración, con ternura y afecto, como se puede ver a los diferentes. Ojalá ellos también supieran que yo era diferente y me respetaran por ello, como una rara flor.

Quizá no hubiera aborrecido lo que me hacía semejante a ellos, los genitales. Quizá no hubiera sentido el apremio de liberarme de ellos, Quizá no hubiera tenido que operarme, simplemente, porque contase con que en mi documentación figurase un nombre ambiguo, que podría ser Kim, y una mención del sexo que dijera A, ambiguo, por ejemplo.

Quizá hubiera sido suficiente la ropa para proclamar mi ambigüedad. Ropa ambigua, que fuera entendida y respetada como ambigua, Seguramente, faldas ambiguas. Quizá una estética, unos cosméticos. Una consideración social. Unos hijos que pudieran estar orgullosos de que su padre fuera ambiguo.