sábado, enero 22, 2011

Más allá del Bien y del Mal



La matriz matemática en la que se formaron los dinosaurios, devorándose, llenos de pavor, y los humanos con sus guerras, y todos con sus enfermedades y dolores no puede ser calificada como un paraíso, como un ejemplo del bien.

Es algo pensable que rige y organiza la materia, pero no es un buen pensamiento. La lógica biológica es implacable.

Éste es el Principio; ¿cuál será el Fin?

Sin embargo, Dios funda la Lógica de la lógica; es necesario lógicamente articular el pensamiento con el postulado de un Principio y un Fin que tengan sentido, que sean coherentes; que sean Uno, lógicamente, de manera que se justifique la realidad de que podemos construir, estamos construyendo de hecho, un discurso universalmente coherente, pues si no existiera ese principio de unidad, sólo quedaría la dispersión de los discursos, la incoherencia; o mejor dicho, no habría habido nunca un solo discurso; después del estallido inicial, las moléculas se habrían dispersado y deshecho.

Si hay esa necesidad de un Principio y Fin que sean Uno, discursivamente y físicamente, es que está más allá de las alegrías y las miserias de la materia; que la matriz matemática lo supone en una forma todavía no vista nunca; pero que, en todo caso, está más allá del Bien y del Mal material.

"Dios es Mayor," dice el Islam con sobrecogimiento, siempre Mayor, Mayor que todo. Dios es Gloria, más allá del Gozo y del Dolor. Dios es nuestra Ansia y nuestro Terror. Demasiado grande para soportarlo. "Todo viene de Dios y vuelve a Dios", dice también el Islam. El fundamento de la matriz matemática nos absorbe, queramos o no.

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