Matriarcado en el futuro
Voy a hablar en plan de tormenta de ideas, sin pararme a reflexionar demasiado.
Es posible que la opción por el Matriarcado, por el Orden de las Madres, sea más interesante que la actual opción por la Igualdad de Géneros.
Precisaré que el Orden de las Madres del Neolítico estaba equilibrado al reconocer la plena vigencia de la Masculinidad en su ámbito: la fuerza física, la acometividad, la libe...rtad (entonces en la caza y la guerra, ahora en el deporte, la policía, la audacia creadora, las aventuras sociales, y habría que pensar en qué más) Solo que las Madres, como custodias de la familia, se reservaban la última palabra en la organización social.
La razón por la que preferiría el Matriarcado a la Igualdad de Géneros estaría en que ésta es abstracta, no tiene en cuenta las diferencias naturales. Los andrógenos son los andrógenos, temibles en potencia, suponen un riesgo natural y hay que equiibrarlos socialmente. Cuando el Patriarcado se impuso por la violencia sobre el Matriarcado, puso la combatividad, la lucha, la guerra, como ideal de toda la sociedad, sus valores como valores supremos, y sometió a las mujeres, persuadiéndolas de su incapacidad.
La Igualdad de Género, en su abstracción de la "igualdad humana", no solo ignora el peligro de la acometividad androgénica sino los valores de la maternidad. Paradójicamente, y seguramente contra su intención, ha construido de hecho mujeres sobre el modelo masculino, luchadoras, combativas, verdaderas amazonas, escépticas frente a la maternidad, que lentamente van conduciendo a nuestros pueblos a la extinción. Pero su función habría sido la de crear el escalón necesario para la recuperación del Matriarcado.
Matriarcado significa Orden de las Madres, pero no quiere decir sumisión. Las mujeres matriarcales no se sometían a los hombres, sino que se unían con ellos libremente. No existía el matrimonio, que es una creación patriarcal para asegurar, neuróticamente, la hipotética filiación patrilineal.
La filiación natural es la matrilineal, olvidada entre nosotros, que llevamos los apellidos de los padres y de los padres de las madres.
Es posible que la opción por el Matriarcado, por el Orden de las Madres, sea más interesante que la actual opción por la Igualdad de Géneros.
Precisaré que el Orden de las Madres del Neolítico estaba equilibrado al reconocer la plena vigencia de la Masculinidad en su ámbito: la fuerza física, la acometividad, la libe...rtad (entonces en la caza y la guerra, ahora en el deporte, la policía, la audacia creadora, las aventuras sociales, y habría que pensar en qué más) Solo que las Madres, como custodias de la familia, se reservaban la última palabra en la organización social.
La razón por la que preferiría el Matriarcado a la Igualdad de Géneros estaría en que ésta es abstracta, no tiene en cuenta las diferencias naturales. Los andrógenos son los andrógenos, temibles en potencia, suponen un riesgo natural y hay que equiibrarlos socialmente. Cuando el Patriarcado se impuso por la violencia sobre el Matriarcado, puso la combatividad, la lucha, la guerra, como ideal de toda la sociedad, sus valores como valores supremos, y sometió a las mujeres, persuadiéndolas de su incapacidad.
La Igualdad de Género, en su abstracción de la "igualdad humana", no solo ignora el peligro de la acometividad androgénica sino los valores de la maternidad. Paradójicamente, y seguramente contra su intención, ha construido de hecho mujeres sobre el modelo masculino, luchadoras, combativas, verdaderas amazonas, escépticas frente a la maternidad, que lentamente van conduciendo a nuestros pueblos a la extinción. Pero su función habría sido la de crear el escalón necesario para la recuperación del Matriarcado.
Matriarcado significa Orden de las Madres, pero no quiere decir sumisión. Las mujeres matriarcales no se sometían a los hombres, sino que se unían con ellos libremente. No existía el matrimonio, que es una creación patriarcal para asegurar, neuróticamente, la hipotética filiación patrilineal.
La filiación natural es la matrilineal, olvidada entre nosotros, que llevamos los apellidos de los padres y de los padres de las madres.
Una sociedad matriarcal valorará la fecundidad y la paz necesaria para el crecimiento de los hijos, primer propósito de toda sociedad.




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