jueves, abril 16, 2015

ANÁLISIS DEL SISTEMA

Kim Pérez

¿Quién manda en los sistemas sociales? 
Los Señores de la Economía
¿Quiénes son estos Señores?
En el Oeste, privados; en China, públicos y privados subordinados.
Vamos por orden.
Primero, el Oeste.
Los Señores de la Economía forman la Internacional de las Finanzas y, en segundo plano, de las empresas multinacionales de la Economía Real. La mayoría proceden, por orden, de los Estados Unidos, el Reino Unido, Europa y Japón; entre ellas, algunas son nacidas en España, como el Banco de Santander, Telefónica, Zara, pero no se pueden vincular a ningún Estado, porque están por encima de los Estados.
Son una clase social multinacional, un oligopolio en el que existen fuertes rivalidades, absorciones, hundimientos, éxitos, recién llegados, y también grandes acuerdos.
Los Cuerpos Políticos, en el Oeste actual, son sólo los ejecutores de esos acuerdos y los técnicos en el manejo de la población, bajo una apariencia de democracia que encubre el servicio generalizado a los grandes acuerdos. 
El Gobierno de los Estados Unidos, además, administra sus intereses militares, pero no es un Imperio, sino el primero de los servidores de los Señores de la Economía. 
El mayor acuerdo de los actuales es el método neoliberal, que consiste en la total libertad para los Señores de la Economía para ganar más dinero, subordinando para esto al resto de la población. 
El control ideológico de este acuerdo se consigue por medios de comunicación que dependen de la publicidad consumista y por tanto potencian el espíritu de seguimiento de las modas y entretenimiento acrítico.
En la incipiente Era Informática, cabe todavía la disidencia en las redes sociales, como se puede ver aún en páginas como ésta, pero se puede prever que, a medida que avanza el control y registro de las publicaciones, se desarrollarán sofisticados o brutales métodos de represión.
Ahora, expondré el sistema en China.
Los Señores de la Economía son allí los Cooptados por el Partido Comunista y los titulares de las grandes empresas, que les están subordinados.
Trabajan con criterios políticos, pero con métodos de economía de mercado. 
Con un régimen de Partido Único, el sistema es una dictadura total en lo político-económico.
Pero el principio de Señorío Político y Democrático de la Economía es muy importante, y es posible llevarlo a la práctica a partir de esta experiencia.
La ineficacia de otras empresas públicas durante el siglo XX se puede corregir mediante la alianza Capital Público (dominante) y Capital Privado (subordinado), en régimen de economía de mercado: la empresa se esforzará así en ser racional, para corresponder a las exigencias públicas y democráticas, y eficaz para responder a las inversiones privadas.

jueves, febrero 26, 2015

EL PAPA CATÓLICO SE HA PRONUNCIADO CONTRA LA TEORÍA DE GÉNERO, NO CONTRA LA TRANSEXUALIDAD


Kim Pérez

Leí el otro día en facebook la noticia de que el Papa católico había dicho que las personas trasexuales éramos armas nucleares contra el orden de la creación.

Pensé que era terrible que en nuestras existencias socialmente acosadas, pero que ya empiezan a ganar el respeto que necesitamos, hubiera una interferencia de una autoridad moral que deshiciera parte de lo ya hecho, y nos obligara a un nuevo esfuerzo desmesurado.

Y especialmente en América Latina, donde la religión está más viva que en Europa, y donde  tantas familias podían encontrar un pretexto más para rechazar sobre todo a sus hijas trans y tantos desconocidos callejeros para golpearlas o matarlas.

Para colmo, el Papa contradecía su propia posición de hace unos días, al recibir a un trans extremeño y a su novia, lo que hacía pensar que un hecho y otro fueran erráticos, irreflexivos, sin tomar en cuenta ninguno de los datos que se van consiguiendo en el ámbito de la biología y la psicología para entender la transexualidad.

Y sin pensar en las consecuencias tremendas de una toma de posición papal tan impactante sobre una cuestión que para una minoría es tan seria como lo son las causas de la transexualidad.

Pensando en todo esto me puse a escribir este artículo.

Lo primero era leer con detalle las propias palabras del Papa, que figuran  en una entrevista concedida a Tornielli y Galeazzi, integrada en un libro que sigue sus enseñanzas y se llama “Papa Francisco: esta economía mata”, y son éstas:

“Pensemos en las armas nucleares, en su capacidad de aniquilar en unos pocos instantes un alto número de vidas humanas. Pensemos en la manipulación genética, en la manipulación de la vida, o en la teoría de género, que no reconocen el orden de la creación. Con esta actitud, el hombre comete un nuevo pecado contra Dios el Creador. La verdadera custodia de la creación nada tiene que ver con ideologías que consideran al hombre un accidente, un problema al que eliminar“.

Veo que no habla de las personas transexuales, sino de la teoría de género, que son dos  temas completamente diferentes: las personas transexuales  son una realidad humana; la teoría de género es una escuela de pensamiento, nacida en el feminismo de la igualdad, que se refiere al conjunto de las relaciones entre hombres y mujeres, y no sólo a la transexualidad, y que no es aceptada por otras escuelas feministas, aunque en algunos países, como España, hoy sea la preponderante académica y socialmente.

Por ejemplo, es muy posible que una persona sea transexual y siga una escuela de pensamiento distinta de la teoría de género. Así soy yo, por ejemplo, en un punto crucial: yo creo que la transexualidad está muchas veces condicionada por la biología (nobinarismo o variabilidad biológica), mientras que la teoría de género enfatiza las causas sociales, culturales y políticas, que unifica en la función del patriarcado.

Lo curioso es que yo también puedo aceptar esa función, sin dejar de pensar en las variantes biológicas, y en esa parte yo no necesito más política que la libertad de expresión. Pero la teoría de género, por basarse sólo en lo social y cultural, es a la vez una teoría política.

En resumen, en este fragmento, el Papa no habla de las personas transexuales, sino que se posiciona contra la teoría de género, que se refiere a hombres y mujeres en general.

Por mi parte, aunque reconozco la aportación de la teoría de género a la distinción entre sexo (biológico) y género (social y cultural), que ha sido muy útil para las personas transexuales, no estoy de acuerdo con la versión extremista de la teoría de género, que reduce todo el sexo al género, y llega a no hablar de sexo, sino sólo de género, es decir, de cultura.

Francisco ataca esa  teoría, porque sus consecuencias son no tener en cuenta la dimensión biológica de los hechos del sexo, y sólo la dimensión cultural. Tengo que estar de acuerdo con él en este punto: la teoría de género, al vernos sobre todo como cultura, tiende a vernos como espíritus puros, como ángeles o demonios, no como hemos sido definidos clásicamente: como animales racionales. O racionales (género) y animales (sexo)

Concretaré más. El Dr John Money fue la base de este punto de vista al mantener que toda la conducta sexual era “nurture” (educación) y no  “nature”, es decir, género y no sexo. Se le presentó la ocasión de comprobarlo cuando se produjo el caso “John/Joan”. De dos hermanos gemelos, al ser circuncidados ¿u operados de fimosis? , de bebés, uno de ellos sufrió una amputación casual del pene. El Dr Money, de acuerdo con sus hipótesis, sostuvo que bastaría con educarlo como niña para hacer de él una niña, y así se intentó. Pero al crecer, el chico mantuvo que era un chico, y luchó contra el sexo impuesto, y recuperó una identidad masculina.

La historia terminó mal para los dos gemelos, porque ambos se suicidaron. Pero como el que fue educado como varón también se suicidó, no cabe sacar más consecuencias que el que fue educado como mujer, era varón no por sus genitales, sino por su cerebro, una tesis muy sentida por las, los y les transexuales.

Pues bien, la hipótesis de Money coincidía con las de la teoría de género, pero ésta no ha sacado las consecuencias de que, al menos en aquel caso, la hipótesis fallara, porque, pese a una educación femenina, el chico mostró que su realidad era masculina (afirmación muy transexual)

O sea, que la realidad transexual está en contra de la teoría de género y no la afecta el posicionamiento papal contra la teoría de género.

Yo creo que está equivocada profundamente cuando pretende terminar educativamente con la diferencia de sexos, llamándola diferencia de géneros (es decir, cultural)  Por eso, la parte del feminismo que la preconiza se llama feminismo de la igualdad, a la vez que hay otras partes del femininismo como el feminismo de la diferencia o el transfeminismo (de la variabilidad, pero de la variabilidad de las diferencias, no de una igualdad homogénea)

No soy ya católica, aunque he sido educada en el catolicismo; me sitúo en un profundo monoteísmo, más judío o incluso islámico que cristiano, aunque entiendo a Yeshua como un místico del amor.  Quiero decir, que me las arreglo para estar en desacuerdo con todas las agrupaciones y para pensar por mi cuenta, lo que no le gusta a casi nadie de los agrupacionistas.

Esto me ha pasado también hoy. Iba a escribir contra el Papa Francisco y he escrito contra la teoría de género. O sea, que supongo que lo que he escrito sólo les gustará a quienes sepan que la distinción entre la verdad y el error la hacen a fin de cuenta nuestras propias cabezas, las mismas que son las únicas que pueden decir si eres de verdad hombre o mujer o ambiguo.







domingo, febrero 08, 2015

DESTINO


Kim Pérez


Hay partes de tu vida en las que consigues salirte con la tuya. El Destino es la parte de tu vida que va contra tu voluntad y después de todos los esfuerzos que haces para cambiarlo.

De modo, que el Destino existe. Lo ves, y te parece que tiene cierta lógica. Hay una imagen de la vida que hubieras deseado y otra imagen de la vida que es real. Hay quienes consiguen que se superpongan, y creen que su vida es obra suya. Hay otras personas que las vemos tan separadas, que vemos claramente el Destino. 

Ésta es nuestra ventaja.

Lo vemos tan fuerte, tan coherente, que nos podemos imaginar que es obra de alguien más fuerte que nosotros, que está a nuestro lado, y que se sale siempre con la suya. A veces, a nuestro favor, sorprendiéndonos agradablemente, y yo diría que más veces, fastidiándonos.

A veces lo llamamos el Tío Paco con las Rebajas, que estragan nuestros sueños. Como yo tengo una visión muy dura de la Inteligencia que está en el fondo de todo, le llamo Dios, y pienso lo natural: que él sabrá mejor que yo a dónde me lleva, aunque rabiando.

Por ejemplo, a estas alturas de mi vida me asombra el inmenso fracaso de mi vida sentimental. He conseguido, desde luego, dos cosas importantísimas para mí: salir del armario y operarme. También he conseguido, a partir de eso, tener algunos amigos y amigas que me quieren y a quienes quiero. Y sé que no es poco, aunque la mayoría estáis lejos.

¿Pero he conseguido vivir desde joven como trans? No. ¿Y ser aceptada como mujer, aunque haya sido en la madurez? No. ¿He conseguido enterarme siquiera de lo que es sexo, hasta el fondo? No. ¿Y he conseguido que alguien me vea como yo quería y me quiera, que era una de las ilusiones mías más grandes? No. ¿Que me desee? Anda ya.

Entonces, éste es mi Destino, porque hay que ver lo que he luchado contra él, y el balance de consecuciones y de fracasos es el que digo. Eso me tiene muy triste, sin más ilusiones, porque ésas, son las que han fracasado.

Me pongo a intentar comprender para qué es todo eso. Para lo que ha servido mi Destino es para hacerme pensar mucho sobre la vida. Es como un diálogo un poco amargado con Dios, que una vez me dio una sorpresa divertida, que sólo él podía darme, pero que muchas otras veces tiene que consistir en decirle "¡Qué pocas alegrías me has dado!" Y ya, sabiendo más, "¡Qué pocas alegrías le das a la gente que tengo a mi alrededor!"

Y, finalmente, "dime por qué".

DIOS ES MALO Y LO CONTRARIO


Un empeño filosófico es buscar la unidad de la realidad.

La Física, como división de la antigua Filosofía, busca en efecto la Teoría Unificada de la Relatividad y lo Cuántico; cuando la encuentre, y dado que lo Cuántico incluye la función del Observador, tendrá que llegar a una Teoría Unificada de lo Observador y lo Observado… O de la función Sujeto y la función Objeto…

El razonamiento humano procede mediante análisis que escinden la realidad y luego síntesis que la reunifican en un nivel mayor del conocimiento. 

Lo que en lenguaje filosófico se puede llamar la Última Síntesis será lo que en lenguaje teológico (pero griego) se llama Zeós o Dios. La traducción de lo teológico a lo filosófico exige limpiar este concepto de adherencias míticas y rituales.

Los humanos no podemos renunciar a buscar esa Última Síntesis, por tanto la Unidad de la Realidad.
Sabemos ya que el Universo entero habla el lenguaje de la misma Lógica que ya descubrieron los griegos. Está unificado por tanto, es inteligible unificadamente, puede ser entendido con la Lógica que tenemos, puede ser comprendido y cuando lo comprendamos será cuando veamos la Última Síntesis; éste es el sentido de nuestra existencia.

Entender por qué nosotros, Sujetos, estamos amenazados por tanto dolor y por la muerte; entonces, en esa Última Síntesis, resolveremos nuestro misterio.

El Zeós que se anuncia en la Última Síntesis tiene que ser, lógicamente, la unión de tanto dolor y de las alegrías que nos vamos encontrando; tendrá que unir, más aún, el mal y el bien que se encuentran en el alma de los humanos. El mal, lo que nos daña; el bien, lo que nos conviene.

Miramos la Realidad, el Universo y lo que haya más que el Universo, y vemos por todas partes ese daño, ese mal. Los animales estamos hechos para alimentarnos de los vegetales y de los otros animales. Nuestra vida, nuestro bien, es daño para otros y no puede dejar de serlo. Por eso, los colmillos, las garras, los cuernos, no los hemos inventado nosotros. Estaban, cuando nosotros llegamos. 

O las grandes extinciones por los asteroides que golpeen nuestro planeta u otros en los que haya vida.
La Última Síntesis tendrá que poner todo ello, junto, para darle sentido al Universo. Pero la buscamos, eso quiere decir que confiamos en encontrarla. Nuestro pensamiento, en lo que vamos viendo, tiene sentido porque vamos descubriendo hechos transcendentales y porque vemos que se ajusta a la naturaleza del Universo.

Pensamos en lo que tenemos que hacer mañana, porque pensar tiene sentido; o pensamos en todo el Universo y más allá del Universo, porque esperamos que nuestro esfuerzo en pensar tenga sentido.

La Última Síntesis, el Zeós, tiene que estar más allá de todas las distinciones. Los humanos estamos sujetos a una de esas distinciones, porque estamos sujetos al bien y al mal, lo que nos fortalece y lo que nos daña; es natural, como hace el Cristianismo, hablar del camino del amor y no del odio, e insistir en que el Zeós es finalmente bueno para nosotros; pero tendría que dejar claro que Dios no es un Anciano bueno como Papá Noel, puesto que nos hace y nos deshace, nos fortalece y nos daña, mucho, nos construye y nos destruye; pero la Última Síntesis tiene que referirse a lo que esté más allá del bien y del mal, más allá de quien ve y lo que ve (nosotros como sujeto y del objeto que miramos), será lo que nos deje sin palabras, porque todas las palabras son distinciones, lo que nos hará sentirnos en la Gloria, porque la Gloria está más allá del Gozo y del Dolor.

lunes, febrero 02, 2015

LA GLORIA


Kim Pérez

La hipótesis fundamental es que no es la materia la que sostiene el pensamiento (materialismo), sino el pensamiento el que sostiene la materia.

¡Bravo! Pensadlo un momento:  cuando miro alrededor, estoy viendo un pensamiento.

¡Matrix!

Bueno, esto está comprobado. Pitágoras, Galileo, ya se dieron cuenta de que en todo hay matemáticas. Las matemáticas son pensamiento. Están debajo de las apariencias. La ciencia consiste en buscar las matemáticas de la realidad.

Aunque todo es más complejo: porque la realidad física, natural, es que todo sigue como un proyecto matemático, pero no llega a ser exactamente matemático. Hay un residuo real.

Por ejemplo: los elementos de la materia tienden a reunirse en formas esféricas (matemáticas) porque hay un  centro de gravedad; por eso, los astros tienden a ser esferas; pero la realidad es que sólo tienden. Por ejemplo, la Tierra es una esfera achatada por los polos. Y encima, su superficie tiene arrugas: montañas, honduras, costas, todo irregular.  La erosión tiende a allanarlas en forma esférica,  pero las montañas se siguen levantando y siguen cayendo…

Las matemáticas son una tendencia, pero no toda la realidad. Si la realidad fuera enteramente matemática, todos los cuerpos serían exactamente iguales, no existirían singularidades como las que llenan el mundo.

No existirían individualidades, personalidades. Todos los humanos seríamos idénticos. Ni siquiera seríamos materiales, porque los objetos materiales no pueden ser exactamente iguales (decir la palabra exacto  es decir mucho)… Seríamos pensamientos puros, en un universo pensamiento puro, exacto, matemático…

Pero a la vez, es real el pensamiento que inspira esta realidad inexacta. Es como un proyecto: sobre el papel, lo proyectado pueden ser paredes exactamente de cuatro metros. Al construirlas, con ladrillos, cemento, revestimiento, pintura, etc, una es de  3m 994mm, otra de 4m 001 mm… Aproximadamente, de cuatro metros. Esa pequeña diferencia la convierte en real.

Aunque también el pensamiento  o proyecto la hace real. Los pensamientos son lo pensable, lo que tiene un orden, una regularidad, una lógica. Nosotros vemos que lo pensable viene de alguien que piensa, nosotros, en nuestro caso.

Pero si el Universo entero es pensable, aunque sea en parte, nosotros no lo hemos pensado. ¿Habrá alguien que lo haya pensado? ¿O será que el Universo se piensa a sí mismo como yo me pienso a mí misma?

Aunque, si me paro un poco, yo no me pienso a mí misma entera. Yo pienso mi pensamiento, no pienso mi materia. De hecho, yo no sé lo que es mi bazo, ni lo que está haciendo mientras estoy escribiendo. Es una parte de mí, pero no soy yo.

¿Quien piense el Universo sería sólo una parte del Universo? ¿Y el resto, la singularidad, de dónde habría venido? ¿Dos partes distintas?

La única respuesta que se me ocurre es que todo lo que sea dos, tiene un uno antes. El razonamiento humano quiere encontrar el uno que unifica todas las realidades, y a la vez es la base de todas las diversidades.

Llamémosle la Realidad. Y recordemos que está más allá de toda diversidad. Incluso, no se puede definir, porque definir es poner límites, decir lo que algo es y lo que no es, una parte de dos, yo y no yo, tú y no tú.

Y estamos hablando de lo que es uno. Más allá de todo lo que es diverso, de todo lo que es disperso, de todo lo que se puede definir.

¿Hay en el mundo generalidades, aspectos comunes a una parte de los seres, hay singularidades, aspectos únicos de cada ser que le hagan existir, ser distinto de cualquier otro? Si yo tengo un perro, y lo quiero, y se muere, y llega a mi vida otro aparentemente igual, no será el mismo, sino otro, otra vida.

Pues lo uno es lo uno, más allá de todo. Distinto de todo y en la base de todo. No se puede ni imaginar, en este mundo en donde ver, es distinguir, diferenciar.

Más allá en particular del bien y del mal. El uno no es bueno ni malo, es otra cosa. ¿Qué es? No me lo puedo imaginar.

Supongo que se parece, como los misterios del Rosario, a los de Gloria, más allá de los de Gozo y de Dolor. Normalmente, nuestra vida se divide en gozos y dolores. Pero si llegamos a ver la Gloria, sabremos que está más allá de las alegrías y de las angustias, lo que más se le parece, en la experiencia humana, es cuando una gran tristeza nos lleva a otra dimensión, maravilosa, y reímos y lloramos a la vez.

¡Estar en la Gloria!

Está claro: si el uno está más allá del bien y del mal, el bien y el mal, que son dos, vienen del uno. Dios y el Demonio vienen de uno. Dios es un aspecto benéfico, el Demonio es un aspecto maléfico, pero ambos aspectos vienen de uno sólo y distinto de ambos.

Démosle un nombre más: El uno es la Realidad Absoluta, la Realidad sin distinciones.Todo lo que hay, todo lo que existe. Lo que conocemos y lo que no conocemos. Lo que está más acá de las distinciones y lo que haya más allá.

Los humanos nos encontramos, de momento por lo menos, más acá de las distinciones. Yo soy yo, tú no eres yo, estoy consciente o inconsciente, etcétera

Para nosotros sí hay un bien y un mal, una distinción. El bien es lo que nos ayuda a existir, el mal lo que nos daña. La ley de nuestra lógica nos dice que debemos  buscar el bien y eludir el mal.

Hay para nosotros un bien. La Realidad absoluta nos llama por el camino del bien, aunque ella misma esté más allá del bien y del mal. Nos deja ir por el camino del mal, si queremos, pero como es lo que nos daña, sufriremos.


El bien es por ejemplo el amor, la ternura, la entrega. El mal es el odio, el egoísmo, la crueldad. Pero el uno está al final de ambos. Por el bien, se sufre, pero se goza, serenamente. Por el mal, se goza, pero se sufre, angustiosamente. La Gloria de la Realidad debe estar al final.

sábado, enero 24, 2015

LEY LÓGICA NATURAL


Kim Pérez

En el siglo VIIIaC, un profeta, Hoshea, clamaba así por los males en su tierra:

“No existe ni verdad
ni afecto,
ni conocimiento de los Dioses en esta tierra
Perjuran
mienten
asesinan
roban
adulteran
violan
sangre y más sangre”

Este texto fue guardado en la colección de sus oráculos, Oseas, 4, 1-2.

Me asombra que los males de su tiempo se parezcan tanto a los males del nuestro. No es que haya sido siempre así, ha habido tiempos en los que las sociedades han sido más apacibles, pero el siglo VIIIaC es muy parecido moralmente a los siglos XX y XXI dC.

Se deduce que la definición de una moral social no empieza pensándose en lo que debe ser, sino en lo que no debe ser.

Cuando la visión de una situación nos horroriza.

De hecho, estos diez versos, se convierten en normas con sólo convertir la negación de los tres primeros en afirmaciones y con poner la palabra “no” delante de los siete restantes.

“Existe verdad
afecto
y conocimiento de los Dioses en esta tierra
No perjuran
No mienten
No asesinan
No roban
No adulteran
No violan
No hay sangre y más sangre”

Así, una sociedad enferma vuelve a estar sana. Hermosa y alegre.

(Por eso, Frank Lothar Hossfeld ha llamado a estos versos el Protodecálogo, o el Decálogo antes del Decálogo. La cita por la que me ha llegado esta valoración es de José María Ábrego de Lacy)

Por eso, hay una Ley que corresponde a intuiciones  naturales acerca de lo que está bien o mal. No nos gusta vivir en sociedades de la primera clase. Deseamos vivir en sociedades como la segunda. En las primeras nos encontramos en peligro para una existencia tranquila, para nuestra vida, para nuestros seres queridos, para nuestros bienes. Estamos siempre sobresaltados. En las segundas, podemos vivir establemente, pensar en otras cosas que no son las de primera urgencia, disfrutar.

Cuando reflexionamos sobre esta ley del bien y el mal, nos encontramos con que su origen se puede calificar por tanto de puramente racional, lógico. Como los humanos somos racionales, y esto forma parte de la racionalidad natural de la vida humana, podemos llamarla ley racional. O también ley natural, si se tiene en cuenta que la irracionalidad de la mentira, el abuso y la violencia nos daña incluso en nuestras vidas y nuestra salud. Por eso, el nombre más completo es el de ley racional natural. Podemos decir, como se suele decir, que “está escrita en los corazones humanos”, porque todos los humanos tenemos, más o menos, la capacidad de razonamiento.  

Y porque el Universo está hecho con la lógica de las Matemáticas (Pitágoras, Galileo, confirmado por Newton, Einstein, Planck y Heisenberg), tenemos que obedecer a la Lógica para movernos por él sin estrellarnos. Por eso, porque la Lógica de la Materia es un pensamiento, es pensable por los humanos, es como el proyecto de ingeniería con el que se ha construido la Materia, parece preceder incluso en el tiempo  a la misma Materia.

Por tanto, la Lógica es la Ley a la que obedece la Materia y el lenguaje que comparten la Conciencia y la Materia. Por eso, esta Ley ha sido llamada también la Ley de Dios.

Por lo que el problema para los humanos es cuando no existe conocimiento de los Dioses en esta tierra. Un conocimiento basado en la verdad y en el afecto.

Cualquier ordenamiento racional de la vida social humana tiene que fundarse en esta Ley de la Lógica.

Es verdad que hay una distancia entre esta Ley y las leyes humanas, porque éstas deben ser lógicas, ajustarse a la Ley de la Lógica Natural, pero en las sociedades enfermas no lo hacen a menudo; su conformidad o no conformidad con la Ley de la Lógica Natural las legitima o las deslegitima.

La distancia entre la Ley de la Lógica Natural y las leyes humanas se debe a la dificultad para el razonamiento humano de descubrir la Lógica o Razón del Universo.

Esta dificultad nos ha llevado a estudios que abarcan vidas enteras, en el transcurso de los siglos o los milenios de la historia de las ideas o los conceptos.

Estamos expuestos al error, y en qué grado! Por tanto, aunque lo que expongo, sea por lógica, lo que nuestra lógica debe reconocer, no todos los humanos llegan a pensar así, con este respeto a la Lógica. 

Los errores lógicos pueden sobrevenir cuando se rompe un eslabón en cualquier cadena lógica. Un solo error, puede hacer que todo, a continuación, sea lógico, pero erróneo, cada vez más alejado de la verdad de la realidad.

En general, se pueden descubrir los errores por su ajuste con la realidad; mientras una afirmación ajuste con la realidad y sirva para mejorarla, se estará en la verdad lógica; cuando haya un desajuste con la realidad y éste sea cada vez mayor, se estará en el error.

La propensión humana al error; la propia posibilidad de que quien esté en la verdad, caiga en un momento en el error, hacen irrazonable cualquier idea de imponerse. Es más razonable la discusión y el acuerdo voluntario. Este acuerdo se puede tomar por consenso general o por un acuerdo de mayorías. Así se legitima la democracia.

Pero la democracia no legitima sus leyes por el hecho de que sean democráticas, sino porque sean conformes con la Lógica. Ella misma ha sido legitimada por la Lógica, como procedimiento de debate y toma de decisiones, por lo que está sometida a la Lógica. Las leyes que emanan de ella, pueden ser legítimas o ilegítimas, según sean de lógica natural o no, según favorezcan la vida humana o no. Recordemos que Adolf Hitler llegó al poder de manera democrática.

Esta distinción, en las leyes humanas, entre lo legítimo y lo no legítimo, es lo propio de esta Ley Lógica Natural. No contar con la soberanía de esta Ley Lógica Natural, lleva, por lógica, a decir que las leyes humanas se legitiman por sí mismas, por el hecho de existir. Esta actitud, llamada positivismo (“lo que está puesto”, “lo que está”), habría legitimado las leyes nazis.

Por Ley Lógica Natural, estos principios no deben imponerse, porque esto significa violencia, sangre y más sangre. Pero es preciso hacer llamamientos a las conciencias, porque en ellas reside la racionalidad humana, y un trabajo grandísimo y continuo, para asentarlos en ellas, con el ansia de llegar a un mundo en el que se afirme y se niegue lo que Hoshea veía como la realidad de su tiempo.

domingo, enero 18, 2015

LA LEY LÓGICA


Kim Pérez

Los humanos podemos desobedecer cualquier límite material y tenemos que obedecer a la lógica.
Desobedecer es una palabra que le gusta a cualquier persona; pero no nos gusta la palabra obedecer. Y sin embargo, debemos obedecer a esta lógica. Podemos actuar sin lógica; pero los resultados son desastrosos.
Curiosamente, es la obediencia a la lógica lo que nos permite desobedecer a la materia.
Por ejemplo, nuestra materia no está hecha para volar como la materia de los pájaros. Pero la logica nos hace estudiar y analizar los materiales plásticos y descubrir que podemos hacer unas ropas plásticas que nos dejan planear como los pájaros.
En cambio, drogarse, incluso con alcohol, no es lógico, porque es un placer momentáneo con terribles consecuencias duraderas. Por eso es la lógica la que nos dice que no nos droguemos.
La Lógica o Razón es el descubrimiento de las relaciones entre las distintas realidades. Por eso tenemos que descubrirlas, no podemos inventarlas. En eso consiste respetar y obedecer a la Lógica.
Ésta es la única Ley que está por encima de nosotros. Estamos hechos para razonar y razonamos a cada momento, buscamos esas relaciones. Cuando somos muy pequeños, preguntamos siempre “¿por qué?” Ésa es la relación más fuerte que descubre la Lógica.
Por eso, se puede decir, como se ha dicho, que está “inscrita en el corazón humano”. No necesitamos que nadie nos diga lo que es lógico, lo descubrimos por nosotros mismos, aunque podemos aceptar la ayuda de otros que han razonado antes que nosotros.
Pero lo mismo que un juez debe conocer y aplicar las leyes humanas, cada uno de los humanos debe descubrir la Ley de la Lógica a cada momento y velar por su aplicación a nuestra propia vida.
Por eso, se ha dicho también, refiriéndose a un trato verdaderamente humano, que más que vencer con la razón de la fuerza, se debe convencer con la fuerza de la razón.

martes, enero 06, 2015

EXTRATERRESTRES



Kim Pérez

En Erz, nuestro planeta, los seres más conscientes, además de los humanos, son los delfines, las ballenas, los chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes, los pulpos, los cuervos y loros … Algunos de ellos se reconocen en un espejo (o en el agua quieta), mostrando consciencia de sí. Otros usan herramientas elementales. Estamos planteándonos reconocerles la condición de personas, como se la habríamos reconocido a nuestros antepasados australopitecos, etc

La variedad de las especies en las que emerge la consciencia es grandísima. Y la de sus formas. Para nosotros, vertebrados, un pulpo es casi un extraterrestre, con sus ocho extremidades y su inteligencia solitaria, que no sigue procesos de aprendizaje…

Me planteo si la posible decisión de no contactar con nosotros por parte de otras civilizaciones se debe a una prevención de la sacudida emocional que supondría para nosotros sólo el verlos y constatar que están muy por delante de nosotros. Si hay esa decisión, eso significaría un acto de benevolencia  hacia nosotros, en el que esperarían a que nos preparásemos.

En nuestra historia hay ya una experiencia similar, aunque en intensidad menor: el contacto entre los españoles y las civilizaciones del Plus Ultra (Más Allá), y las consecuencias fueron traumáticas. Por tanto, si esas posibles civilizaciones extraterrestres están ya en condiciones de llegar a Erz, y no contactan de manera pública, será que quieren ahorrarnos esos traumas.
Para no asustarnos, en una palabra.

La cienciaficción, hasta ahora, es muchas veces aterradora. La experiencia real, si se produce, puede ser tranquilizadora, pero inmensa. De eso voy a hablar.

= = = =

Tenemos en nuestro planeta Erz un modelo de sociedad mucho más avanzada que la humana. Ésta, como las de todos los vertebrados, no supera el nivel de manada, seres que necesitan congregarse, pero que son capaces todavía de muchos conflictos internos.

Los ciervos pelean con los ciervos, por ejemplo. Las leyes humanas tratan sobre todo de prevenir primero y de reparar después las consecuencias de los conflictos internos. “No mentirás, no robarás, no matarás”.

Esto no existe en las sociedades de invertebrados. El instinto, operando en sus cerebros, impide los conflictos internos. Por eso, son más organismos sociales, comparables a la asociación de las células en los organismos pluricelulares, que  sociedades por el estilo de las nuestras.

Forman una individualidad colectiva. Si se ve una abeja volando sola, está explorando para su organismo social, no para ella misma. Como las células de mi pulmón trabajan para mantener vivo el conjunto de mi organismo y sólo una enfermedad puede acabar con unas y con otras.

No llegan a formar una consciencia colectiva porque son pocos los individuos conectados, unos cuantos miles o decenas de miles, mientras que en cada uno de nuestros cerebros hay miles de millones de células interconectadas.

Pero supongamos que en otros planetas hay seres cuyos cerebros han alcanzado una complejidad semejante o mayor que la nuestra y que además forman un organismo social que haya llegado a tener miles de millones de seres conscientes interconectados.

Entonces, tendrían una consciencia individual que formaría la base de otra consciencia colectiva, y distinta de ella, como mi consciencia personal es distinta de lo que sienta  cada una de mis células.

No habría conflictos internos dentro de esa civilización.Todos los impulsos estarían dirigidos al bien común, desde millones de años antes.

No se les ocurriría siquiera mentirse, ni robarse, ni matarse.

Sus leyes se referirían a los propósitos que conseguir, no a la prevención y castigo. No habría delitos. 

En la afectividad personal, el primero de los sentimientos sería el de amor a los semejantes y amor a su unidad. Quizá, esa experiencia de benevolencia se dirigiera a todo el universo, incluidos los seres conscientes ajenos a su comunidad.

Esa maravilla se daría dentro de aspectos tan distintos del nuestro, que incluso nos inspirarían horror, como puede producírnoslo a primera vista un pulpo. Tendríamos que superar las apariencias y aprender a valorar, con nuestra inteligencia, las realidades profundas.

Casi todo podría estar cambiado en su civilización. Por ejemplo, la sexualidad. En nuestras abejas y hormigas, ya sabemos que  hay una sexualidad ternaria, derivada de una binaria: hay una sola madre, unos pocos machos de los que sólo uno la fecunda,  en un único vuelo a los cielos, y miles de obreras hembras, vírgenes y estériles, pero que sostienen la vida común.


Podemos imaginar cuán distintas formas pueden haberse creado para asegurar un intercambio de genes en la reproducción.

martes, octubre 14, 2014

Pachamama

Kim Pérez

He vivido en un mundo y ahora vivo en otro.

Crecí como las muchachas de entonces, aunque yo no lo fuera aparentemente, viviendo como ellas con delicadeza y sensibilidad.
Para ellas, su esencia era saber que amparaban un secreto, la ternura, como la belleza del aire fresco de la mañana. Sonreír en silencio pensando que así habían nacido y ésa era su esperanza. 
Para mí era así, aunque pronto me llegaría el espanto de mi realidad. Pero el mundo era sutil, sonreía, y me permitía acercarme a él con sutileza.
En él, mis manos, mis dedos, se movían como si tocaran suavemente algo inexpresable. Con naturalidad se sabía que la vida era digna y que podía ser bueno o maravilloso lo que cada día nos trajera.
Las niñas, las muchachas, vivían protegidas de toda aspereza; demasiado protegidas, pero pudiendo desarrollar su sentido del encanto y de la ternura. Yo tenía que vivir en el mundo masculino, en el que la confianza en la realidad y la esperanza de que todo llegara a ser mejor formaba también la música de fondo, el impulso fundamental, pero a la vez todo era aspereza.
La aspereza era lo propio de la masculinidad. Hasta el punto, ahora lo veo con claridad, que lo que rompió mis sentimientos y me llevó a no querer ser masculino, fue la aspereza de la vida masculina, mientras que yo aspiraba básicamente a la delicadeza.
Conforme se fue acercando el 68, todo cambió. El mundo entero se fue haciendo áspero, y peor todavía, brutal.
Perdió la esperanza, se quedó convertido en la búsqueda del placer del momento, y en un momento, pese a lo que fuera. En el fondo de los corazones sonó una nueva música, la de la desesperación, o mejor dicho, la de la esperanza desesperada, que sigue atronándonos a la vez que nos eleva al infinito de lo que tememos que sea imposible.
La aspereza se extendió, lo llenó todo.
Hará unos veinte años, en los noventa, sabiendo lo que ya pasaba, me decidí, en una clase de catorce años, a preguntarles a mis alumnillos y alumnillas lo que pensaban unos de otros.
Cuarenta años antes, en los cincuenta, no se lo hubiera podido preguntar, porque no estudiaban juntes, y si se lo hubiera preguntado no me habrían sabido responder, porque unos y otras estaban en la inocencia de la ignorancia, pero si hubieran dicho lo que sentían, hubieran respondido algo así:
Ellas: Los muchachos serán un día todos unos hombres.
Ellos: Las muchachas son lo desconocido que me hace llorar.

En cambio, ya en los años noventa, aquéllos a quienes interrogué, que tienen ahora treinta y cuatro años, me respondieron:
Ellas: Todos los tíos son unos cabrones.
Ellos: Todas las tías son unas putas.

Disimulé mi horror. ¡Catorce años! ¿A eso habíamos llegado?
Se puede traducir, desde luego, y queda algo muy triste, pero más comprensible.
Ellas: Los muchachos sólo quieren aprovecharse de nosotras y pasar de una a otra. 
Ellos: Las muchachas nos fascinan pero juegan con nosotros.

De todos modos. Hemos despertado de nuestros sueños (ver los párrafos primeros) y nos encontramos en un mundo duro.
Es verdad que no es durísimo. Hay la seguridad social, por ejemplo, que antes no existía, y que yo he valorado cuando he estado once días en un hospital, muy bien atendida, y gratis.
Pero el mundo de hoy es duro, porque casi nadie tiene la esperanza de un mundo mejor.
Se ve la dureza de la condición humana. Hay menos hipocresías.
Las mujeres de ahora, las muchachas, las niñas, están enteradas de todo, lo mismo que los hombres, los muchachos, los niños.
No hay sitio para la delicadeza.
Y sin embargo, en los corazones femeninos de hoy, también en los de las trans, puede haber una convicción: hay que amparar a este mundo.
Para esto sirve la aspereza masculina, para ver la realidad tal como es, sin hacerse ilusiones sobre esa realidad, agresiva, competitiva, avariciosa, egoísta, que hace necesario defenderse de ella, todos los humanos, porque en el fondo fondo no somos hombres ni mujeres, sino personas.
Esto es bueno que las mujeres y les intersex lo hayamos aprendido.
Que miremos cara a cara la realidad del mundo, y sin miedo.
Saber cómo es, conocerlo en sus últimos detalles, desde abajo, no hacerse ilusiones, no vivir en la cándida inocencia de antes, pero tener cuidado de él, ayudarlo a salir adelante.
Lo pienso. Es dejar que aparezca, más allá de la gentileza, de la gracia, de la delicadeza juvenil femenina, que un día se recuperará, el sentido de la Gran Madre, de la Diosa de la Vida, la Pachamama, precisamente en estos tiempos de dificultad y de angustias.
La Gran Madre tiene los ojos abiertos. Lo ve todo, lo tiene que ver todo, tiene que saber de todo, porque tiene que salvar a sus hijos.
Si los tiempos son ásperos, tiene que entender de aspereza, porque ya no le es posible asentarse en un mundo más sensible y delicado. Como la Madre Coraje, tiene que luchar por sus hijos, tanto por las niñas, como por los niños, o les niñes, hacer de todos buenas personas, sacarnos adelante.
Lo conseguirá. O lo conseguiremos.

Caras de Dios


Kim Pérez

Cuando veo los colmillos de un tigre y sus ojos feroces estoy viendo una de las caras de Dios.
Porque Dios lo ha hecho; está firmado.
Dios es el autor de la crueldad de los seres animales que comemos células de otros animales o de los vegetales.
O de la de los virus que en pocos días destrozan a un ser vivo, al precio de morir ellos misos por millones cuando lo matan.
Por eso Dios está más allá del bien y del mal.
Está más allá.
El Estado Islámico sigue esa cara cruel de Dios, la cara temible, el temor de Dios.
Hace ver que hay algo más grande que el ser humano. Algo que nos ha hecho, y que cuando nos deshaga, seguirá existiendo.
(Eso le pasa también a las Matemáticas, su lenguaje)
De nuevo, desde hace más de setenta años (España), los humanos matamos para que se respete el nombre de Dios.
No el nombre de la raza (nazis) ni de la comunidad (comunistas) Los humanos matamos por cualquier cosa, aparte de las religiones.
Pero la raza y la comunidad están al nivel de lo humano. Dios está más allá de lo humano.
Lo vemos también cuando sentimos misericordia por tanto desastre. Entonces vemos otra cara de Dios.
Sentimos pena por estar en un mundo donde hay tigres, virus, tanta crueldad, no sólo humana. Pena por nosotres, cuando tantas cosas nos dañan. Intentamos poner nuestras fuerzas al servicio de los seres que sufrimos la crueldad de Dios. Creamos hospitales. Escuelas, para que aprendamos más sobre la vida (los talibanes islámicos negaban la educación a las niñas) La democracia, para intentar resolver nuestras peleas en paz.
La misericordia también la ha hecho Dios y la ha puesto en nuestros sentimientos. Llorar por otra persona, no sólo por cada une de nosotres. Nos ha dado la lógica y las matemáticas para comprender que cuanta menos crueldad haya en nuestras vidas, mejores serán (un menos da un más)
Yo sé que Dios existe, y que está más allá de nuestra voluntad. El único problema ha sido explicármelo.

domingo, octubre 05, 2014

No y punto


Kim Pérez

Una cosa muy sencilla pero que rompe esquemas: yo no quiero ser hombre y no llego a ser mujer.

Soy lo que he sido siempre. En mi niñez, un chiquillo ambiguo que pensaba que habría sido más feliz naciendo niña.

No "una mente de mujer en un cuerpo de hombre", sino "una mente ambigua", o "una mente que va para mujer"... Éste es el esquema que rompo, sin querer.

Porque lo único seguro es que no he querido ser un hombre, no puedo ser un hombre, me encuentro también distinta de la mayoría de las mujeres, pero en cambio necesitaba operarme, me he operado y estoy tan a gusto.

O sea: una persona ambigua, una persona a medio camino... Pero eso, en el fondo, me gusta, porque es mi manera de ser, es en lo que me reconozco cuando pienso en mí, es mi verdad.

Naturalmente, tengo derecho a ser como soy, porque así he nacido. Sé que hay muchas personas que son como yo y de una manera parecida o distinta se sienten como ambiguas, y también tienen derecho, como yo, a ser como son.

En el fondo, el esquema que rompo sin querer es el de "hay hombres y mujeres y punto". Lo rompo sin querer porque yo querría ser "mujer... y punto". Pero en cambio, para explicar cómo soy, tengo que dar una larga explicación. Ahora, que a lo mejor es mejor que haya también personas como nosotras.

A la gente que conozco, no tengo que darles explicaciones. Saben cómo soy y quienes me quieren, me quieren.

sábado, septiembre 20, 2014

SUBJETIVIDAD

Kim Pérez

La noción de que yo estoy dentro de mí y todo lo demás parece fuera pero lo conozco sólo dentro de mí, es uno de estos hechos tan reales y tan asombrosos que, cuando se reconoce su dimensión central, son capaces de cambiar una civilización.

Porque nuestra civilización sigue completamente ajena a esto; no es el caso de la civilización de la India, en la que se sabe que todo soy yo, yo menor y yo mayor, pero aquí, aunque haya algunas personas que lo comprendan individualmente, por sí mismas, sin haberlo aprendido de nadie, no lo sabemos colectivamente.

Para poder referirme a este hecho con una sola palabra, le voy a llamar Subjetividad, porque tiene que ver con la condición de Sujeto de la Contemplación y de la Acción, de quien mira y quien hace, frente a la Objetividad del objeto de la contemplación y la acción, lo que miro y lo que hago.

Pero como todo lo que existe desde el punto desde el que miro lo veo desde mi subjetividad, se puede decir que todo es Subjetividad.

Fijaos que decir esto está a un milímetro de la frase “todo es subjetivo” que equivale a “todo es relativo” y que es la angustiada expresión del escepticismo y el desencanto de hoy. Espero poder mostrar la diferencia de matices.

Hemos formado lingüísticamente la contraposición entre subjetivo y objetivo pensando en lo que es cognoscible sólo por mí (la intuición) y lo que es cognoscible por todos (la razón); pero como esto es compatible con que yo puedo conocer lo intuíble y lo racional, todo entra dentro de mi Subjetividad.

Pero salgamos ahora de este hecho, que es el grandioso y sorprendente, para ver cómo nuestra cultura ha empezado a sentirlo y entenderlo.

En un principio, no terminado, creo que los humanos nos hemos visto y nos vemos simplemente como objeto del pensamiento, igual que cualquier otro, una persona más, vista por fuera. En la primera niñez, puede que hayamos hablado de nosotros en tercera persona. Hasta que poco a poco hemos descubierto el uso del pronombre “yo” y lo hayamos usado sin pensar en él.

Luego, vamos descubriéndolo, pensando en esa palabra, unos antes, otros después. Pero nuestra cultura, nuestro conocimiento compartido, no se ha fijado mucho en ella.

La hemos entrevisto, en la experiencia religiosa, quienes hemos hecho “examen de conciencia”, es decir, hemos mirado dentro de nosotros mismos, muy en serio, lo que hemos hecho bien o mal, y nos hemos acostumbrado a saber que somos responsables del bien o el mal que hagamos… de que soy yo, en una palabra.

Pero a la vez, esta realidad tendía a ser devaluada cuando se pensaba en “hágase tu voluntad y no la mía” o en la idea de ab-negación, o de negación de sí, como clave de la moral; también en la propia India, donde más fuerte es la percepción de la Subjetividad, se tiende a hacerme desaparecer como yo menor para propiciar que las barreras se rompan y que yo pueda entrar plenamente en el espacio donde yo sea yo mayor.

Así se ha llegado a una valoración sólo negativa de lo que llamo yo menor. Esta realidad negativa es verdaderamente negativa, y se ve en expresiones, de “ego”, como “mi ego”, en tanto que vanidad, o “egoísmo” o “egocentrismo” . Pero lo negativo son sólo efectos menores, poco entendidos. Para poder decir “yo” han sido precisos miles de millones de años de evolución, años o decenas de años de nuestra propia vida personal, y esto es un milagro que debe ser valorado como milagro, de efectos maravillosos.

Mientras no hemos llegado a verlo, ha sido más fácil pensar incluso sólo en la Objetividad y en vernos sólo como parte de ella. El materialismo dialéctico de Marx insistía en los procesos objetivos de la economía como base de la historia y del pensamiento humano, lo que es verdad en gran parte, pero llegó a extremar este descubrimiento en el sentido de oponerse al respeto a la subjetividad entendida como individualismo y falta de sentido social.

El efecto de pensar en una humanidad sin subjetividad fue considerar sólo su dimensión como “masas” y a cada persona como una simple pieza de la inmensa máquina social… lo que llevaba al asesinato y al genocidio como parte de la política… manera de pensar que de Lenin y Stalin pasó a Mussolini, Franco o Hitler con toda naturalidad.

Hay que decir que, al mismo tiempo, Planck y Heisenberg llevaban la ciencia, siempre objetivista, hasta el punto de que el materialismo dialéctico había pretendido ser científico, a un punto sorprendente: el experimento de las Dos Ranuras, en que si hay un Observador, los fotones que pasan por ellas actúan como partículas, y si no lo hay, se comprueba después que han actuado como una vibración sin más forma que la de la vibración.

En otras palabras, que si yo miro, el Universo, formado por estas partículas, existe, y si no miro, no existe.

O sea, lo que decía sobre la Subjetividad, siguiendo a Berkeley: todo lo que veo está dentro de mí y no hay nada fuera de mí que pueda ver… incluso esa vibración.

Que es quizá lo que los yoguis de la India y los otros místicos creen ver como yo mayor: esa vibración, esa negación de los contrarios, esa luz no existente, ese trascender de la ciencia, ese saber no sabiendo…


Pero que no será lo mayor: porque lo mayor no puede no ser casi nada, tiene que ser todo, y lo mismo que es interior a mis propios ojos, a mi propio ser, tiene que ver lo que ahora está viendo una hormiga y estar dentro de una ola que ahora mismo se levanta y cae en un planeta muy alejado de éste.

La belleza de Hermafroditus


Kim Pérez


Hay unas estatuas romanas maravillosas de Hermafrodita (o Hermafroditus), a quien alguna representa sobre un lecho, lánguidamente, incluso los brazos extendidos blandamente sobre su cabeza de cabellos largos bien peinados, dejando ver sus suaves pechos y unos genitales masculinos.

Es una imagen hermosa. Representa la belleza que se puede encontrar en Hermafroditus, la coherencia de su figura.

Siempre que veo alguna imagen parecida (por ejemplo, la de la italiana Eva Robin, desnuda), me asombra su naturalidad.

Quizá porque todas las personas tengamos en nuestro inconsciente la imagen de la mujer fálica, como algo natural, represente lo que represente.

Y es la de alguien que, entre dos, representa el tres, o que no es  ni uno ni dos.

Yo estoy también en el caso de ser el tres, pero de otra manera; mi mente es más bien ambigua, pero no he querido la genitalidad masculina.

O sea que existimos mujeres fálicas y personas ambiguas no fálicas…

Pero la cultura romana lo sabía y la nuestra sigue sin saberlo. Para la nuestra, siguen existiendo hombres y mujeres y punto.

Nosotres mismes lo hemos interiorizado. En nuestro esquema mental, siguen existiendo sólo hombres y mujeres: la consecuencia es que, cuando algo en nuestra manera de ser no encaja con este esquema, nos sentimos perdides (y encima en silencio, porque no nos atrevemos a decirlo), o equivocades o culpables.

Estamos acostumbrades a pensar en la a o la o! Qué trabajo nos cuesta aceptar la e, aunque es la que corresponde a nuestra naturaleza profunda!

Hace unos días, vinieron a mi casa a traerme una lavadora; uno de los instaladores,  me llamó, consideradamente, señora; pero en seguida dudó, y me preguntó “¿o señor?” Yo le respondí, “señora, que mucho trabajo me ha costado”. Pero me parece que no se quedó convencido, porque el uso lingüístico actual no es suficiente para nosotres.

En cambio, si hubiera caído en lo que ahora estoy pensando, le hubiera dicho “no soy ni señora ni señor” y él hubiera sentido que yo tocaba la realidad.  Le decía algo irrefutable, correspondiente a lo que él podía pensar. A lo mejor hubiera insistido “¿entonces cómo le llamo?” Y yo le hubiera respondido: “Entre los dos, prefiero que señora”.

Ésta es la cuestión de la belleza de Hermafroditus: no se sabe si es de hombre o de mujer pero los romanos sabían que existía, y la representaron con toda su delicadeza y su sensitividad.


La realidad es bella;  sabemos que no tenemos palabras ni desinencias apropiadas para representarla, pero no hay que cambiar la realidad, sino las palabras.

miércoles, septiembre 10, 2014

Arreglo



Kim Pérez


No me reconocería yo fácilmente en la imagen de una mujer concreta, aunque antes de empezar mi cambio, pensé en cómo sería después, y me imaginé como una guiri un poco destartalada, muy alta desde luego, que llevase en la mano o en un gran bolso una carpeta de dibujos o pinturas.

Me imaginé desde luego con el pelo gris, poco arreglado, la cara lavada y sin pintar: una rebeca gris y una falda recta y marrón, con medias opacas, nada sexy, porque yo no soy muy sexual, pero en cambio muy libre.

Acerté, porque después he sido más bien así. Además me imaginaba viviendo en una casa con un gran porche, también destartalado... Todo eso da libertad. 

Me faltaba imaginarme siendo niña o adolescente y el otro día lo conseguí, recordando a una amiga de esa edad. Habría sido tímida e introvertida, como en realidad lo fui, larga, vestida con una rebeca de color marrón, una blusilla o camisilla, y también una falda recta o tableada.

Me habría sentido a gusto vistiendo así. Hablando de mis lecturas de países lejanos con mi amiga, que vestía de esa manera, sintiéndonos muy igualadas. 

Las fotos que me hizo mi primo, mucho más joven que yo, el otro día, bien peinada, bien arreglada, con largos pendientes y una gargantilla, hubieran sido como las de Corte, una obligación agradable y hasta un cuento de hadas.

Me gustaría que esa fuera mi imagen de cada día, a condición de dejarme arreglar y peinar por alguien, pasivamente, pensando mientras tanto, sintiendo el agradable roce de unas manos sobre mi cabeza, una de las sensaciones más intensas y humanas, porque yo me siento incapaz de hacer por mí misma todos esos movimientos.

Aunque sí de soñar con ellos.

Yo soy yo


Kim Pérez

Actualizado, 18.IX.2014

Lo más asombroso es que yo sea yo, que yo esté aquí, en este cuerpo.

Tengo una perspectiva única de mí: mi cara, no la veo directamente. No la he visto nunca, salvo en espejos, fotografías... Veo mis hombros, a la izquierda y la derecha, mis brazos simétricos, mi torso, mis piernas, mis pies...

Son como son, me las he encontrado ya hechas, yo con ellas.

Ser como soy tiene algunas propiedades insólitas. Una de ellas es que yo soy distinta de mi cuerpo.

Yo soy la que veo. Y muevo mis manos delante de mí. Son mías, están conmigo, me han tocado. Es raro que éstas sean las mías. Que tengan esta forma.

Me pertenecen, pero no son lo que soy yo. Podría perderlas y yo sería yo, intacta.

Yo me veo por dentro. Yo soy mi pensamiento. Soy quien piensa. Veo con los ojos del pensamiento cómo pienso. Esto es la conciencia. Conciencia de mí. Y estoy aquí, pensando.

Estoy en un cuerpo.

En un lugar. En un tiempo. En una familia. Tengo un nombre. Una memoria.

Por eso yo, quien pienso, soy yo, mi figura, mi persona, mi máscara teatral, o del carnaval, que es lo que significa persona.

Cuando me miráis, no me veis. Veis mi figura, no veis mi pensamiento.

Es decir, soy tan interior, que sé que nadie puede ver lo que pienso. Verme.

Hablando yo conmigo misma. Amando, sufriendo, deseando, riéndome, llorando, por dentro. Me basta callarme, para ser hermética. Todo eso se puede deducir, por las expresiones de mi cara, pero no verlo tal cual es. Lo mismo que se ve cuando sonrío, que es sólo una señal, se puede ver con un electro lo que sea, las señales que transmite mi cuerpo, pero no lo que yo pienso, tal como es.

Yo me veo por dentro. Los otros me véis por fuera. Yo también os veo por fuera. También sé que no veo vuestros pensamientos: “¿Me quieres? ¡Dime que me quieres! ¿Cuánto me quieres?”

Estoy tan dentro de mí, que muchas veces no sé cómo deciros lo que siento. Me faltan las palabras. Estoy encerrada en mí.

Otra propiedad es que todo esto que es sencillo, tenemos que descubrirlo. Yo estuve unos años sin pensarlo, y de pronto lo vi.

Quiero decir que lo intuí. De golpe, en un momento. Me vi por dentro y vi un aquí y ahora. Me asombró, no se me olvida. Estaba en el pasillo de arriba de casa de mis abuelos, por la tarde, recuerdo el sitio. Pensé que tenía diez años.

Sé que hay quienes ya lo han visto y quienes no lo han visto. Yo lo preguntaba… bueno, lo pregunto.

Dos alumnos me dieron respuestas inequívocas. Uno recordaba que estaba jugando, mientras su madre guisaba; se subía en una silla y se tiraba. De pronto, una vez, al tirarse, se quedó quieto de pie en el suelo, pensándolo.

Debía de ser pequeñísimo, dos o tres años.

Otra tuvo que hacerse una operación, y al ir en camilla al quirófano, comprendió que estaba presa en su cuerpo, habría querido salir de él para evitar lo que le esperaba, pero no podía.

Si no habéis tenido esta intuición, pensad que ahora, en este momento, estáis leyendo estas palabras, y pensad que sois vosotros, vuestro pensamiento, el que está puesto en ellas. Os veis pensando mientras leéis.

O cerrad los ojos. Estáis pensando en la oscuridad. Es como si vuestro cerebro fuera una habitación cerrada. ¿Dónde estáis? Muchos me decían: “En el fondo”. ¿Os veis ahí?

Abrid una de las ventanas. Abrid un ojo. Mirad vuestra cara, desde dentro. Es imposible. Pero intentad ver algo de la fachada, desde dentro. ¿Veis una parte de la nariz? ¿O si sacáis un poco los labios, veis el de arriba? Si sois ciegos, veis que no veis… pero veis eso.

Mientras no se ha comprendido que yo soy interior, es como si hubiera un papel impidiendo verme por dentro. Tenemos la impresión de que sólo existimos por fuera, de que somos uno más, una tercera persona (fuera de mí y de mi cuerpo)

Hablamos de nosotros mismos como si fuéramos iguales que los otros. Pero yo soy yo, por dentro, y por eso, al decir yo, lo digo en un sentido único, distinto de todos los otros. Yo.

Este yo.

Esto es lo más raro. Yo soy única. Nadie es igual que yo. Sólo en el mundo yo soy yo.

Incluso si hubiera dos hermanos gemelos, identiquísimos, hasta en carácter, y yo estuviera enamorada de uno de ellos, y se muriera, y el otro me quisiera a mí, no sería lo mismo.

Siempre me diría: "¡Tú que ya no estás! ¡Tú!"


También es notable la intermitencia de mi ser. Aparezco y desaparezco por las noches. Me sumerjo en lo negro y desaparezco. Me da miedo cuando lo pienso, pero mi cuerpo, que no soy yo, trabaja mientras tanto, descansa, y al otro día reaparezco poco a poco.

A veces la desaparición, la inmersión en la oscuridad, sucede a un golpe (y me desmayo), o a un coma, o a una anestesia.

Hay un estado intermedio, terrible para mí, que lo he sentido, en el que se percibe el dolor o la angustia, pero no se puede decir ni yo, ni aquí y ahora.

Un día me moriré. No sé cómo será.

Vosotros tengo que suponer que os veis ya por dentro, pero no lo sé.

De hecho, en la clase, al preguntarlo una y otra vez, sólo dos personas me contaron esas historias inequívocas.

No lo sé, porque no os veo por dentro.

Todavía más. Yo sólo veo mi pensamiento. Todo lo que existe, lo veo en mi cabeza. Como dijo Berkeley, como se dio cuenta, también él, no veo nada que no esté en mi pensamiento.

Sí, veo que existo yo, y que me veo distinta de todo lo demás, de mi cuerpo, de vosotros, pero todo lo veo en mi pensamiento.

Ésta es una ley de hierro de la realidad. Tal como soy ahora, tal como veo que estoy hecha, yo, no puedo escaparme de mi pensamiento. No sé si existís en realidad. No sé si esto es una matrix. Ni siquiera puedo buscar la puerta de acceso a la realidad. No sé si es una matrix dentro de otra matrix.

Tengo que hacer un acto de fe en que existís, porque no os veo por dentro, y como todo lo que veo, lo veo dentro de mí, en mi pensamiento, a lo mejor sois sólo un sueño mío.

Os veo parecidos a mí, os oigo hablar, me sorprendéis con vuestras palabras, o sea, me parece que sois distintos de mí.

Pero, con los medios que tengo ahora mismo, no lo puedo comprobar. Os toco. Pero puede ser parte del sueño. De hecho, tengo a veces sueños muy reales, que me parece que son la realidad. Me despierto con asombro. Por eso, a veces, cuando en lo que considero la realidad, pasa algo insólito, tengo que pellizcarme. Pero el pellizco también puede ser parte del sueño.

La única forma de palpar una realidad exterior, yo que soy interior, será que dentro de lo que soy yo, siga diciendo yo y estando segura o seguro de que veo todo lo que existe.

Es decir, que sea una parte de mí que no conozco todavía y que de pronto pueda conocer.

Frente a yo menor, yo mayor, como dicen experimentar los yoguis.

Los místicos en general. Pero no estoy segura de que esta técnica llegue a descubrir donde somos yo mayor. Porque consiste en destruir, en lo posible, lo que soy yo menor, acabar con mi voluntad, con mis deseos, con mis sentimientos, casi con mi memoria, hacerme entrar en una “noche oscura”, para que así aparezca de pronto en mí lo indecible.

Pero me parece que lo que consiguen ver, por dentro, es la vibración informe que los físicos ven por fuera, cuando hacen el experimento de la doble ranura y comprenden que, cuando miran, construyen el mundo (las partículas del mundo) y cuando no miran, existe sólo esa vibración sin forma.

Digo que eso no soy yo, mayor, porque lo primero, hay místicos que dicen que es tan sin palabras, que ni siquiera estoy yo, mayor, viéndolo todo. Lo segundo es que si yo fuera yo mayor, volvería a mi estado menor trayendo conocimientos. Los místicos no traen conocimientos nuevos. Sólo han visto la vibración sin forma.

Pero lo interesante sería que yo menor fuera también yo mayor. Yo más allá del tiempo y del espacio (del aquí y ahora), más allá del bien y del mal, más allá de la muerte; viéndolo todo por dentro.

Sabiendo lo que es ser una hormiga, por dentro, y que las hormigas también sufren, y por tanto, también gozan.

Porque a lo mejor, yo mayor veo desde todo yo menor. Entonces, todos quienes decimos yo, humanos, y todos los que sientan y crezcan o esperen inertes a despertarse, seríamos parte de mí mayor.

Seríamos Uno en el fondo, el mismo pensamiento, la misma consciencia y sólo distintos en apariencia.

Al hacernos bien, nos lo haríamos a todos; al hacernos daño, nos heriríamos todos.

Yo mayor (que te incluyo a ti) podría haber hecho el mundo, hace miles de millones de años, cuando este cuerpo mío no existía (porque lleva existiendo un minuto, en relación con ese tiempo) No lo habría hecho la parte de mí que conozco, sino la parte de mí que no conozco.

Pero no hay suficientes pruebas de que exista yo como mayor. Claro, existe lo que llamamos telepatía, palabra que expresa una telecomunicación no sensorial entre dos seres distintos; no habría telecomunicación. Yo mayor, sabiendo lo que pienso yo menor, y tú, otro yo menor, dejaría a veces que yo menor y otro yo menor, supiéramos lo que yo mayor sé.

Lo mismo pasaría con la precognición. Yo mayor estoy más allá del espacio y del tiempo. Podría dejar que yo menor lo sepa.

Estas son las únicas pruebas que tengo por ahora. Podría haber más.
Y el amor sería lo habitual: dejarse de divisiones; vivir en el medio ambiente del amor, una atmósfera compatible hasta con el bien y el mal, más allá de ellos, la atmósfera de yo mayor. Y sentirlo yo menor y tú, otro yo menor, entre nosotros y por todo.

De todos modos, como prueba aunque incompleta, volviendo al principio, lo milagroso de que yo sea yo, es que yo esté aquí y sea tan distinto de todo, que sólo yo puedo decir la palabra yo en el sentido en que yo la digo.

Es que sólo yo soy yo.

En este sentido, parece desproporcionado, porque yo soy tan importante para mí como el resto del Universo, lo que no soy yo.

Y ya sé que todo lo que veo, lo veo dentro de mí (Berkeley)

Cuando yo me muera, es posible que deje de existir. Pero entonces, el Universo se apagaría para mí, se quedaría oscuro y ajeno para siempre. Aunque siga existiendo, ya nunca existiría para mí, la conciencia sería cosa de otros, ajena, ya no estaría yo.

Entonces, la desproporción parece absurda, porque yo ahora soy todo; ¿seré nada? ¿Es posible que algo pase del todo a la nada?

A no ser que, después de dormirme, o de morirme, me despierte diciendo otra vez yo en el sentido en que ahora lo digo, yo, aunque desde otra materia.

¡Yo! ¡Otra vez! ¡Como ya lo he dicho por lo menos esta vez! ¡Aunque sea sin acordarme!

Si en el tiempo no hubiera habido nadie que haya sido yo, también podría no haberlo en el futuro, y el absurdo sería no personal, sino general...

Y la realidad no es absurda, sino lógica, racional.

Por eso vale la pena estudiarla y se consiguen resultados.

Por eso, puede ser racional algo tan esencial, como la relación entre mí y el tiempo.