Tara entra hoy cantando en el estadio de Limerick y allí encuentra a William, también cantando.
Los miles de voces verdes y de voces naranjas se mezclan con alegría y los rostros estallan de emoción, los ojos brillan y los labios sonríen.
El himno de batalla se alza y se baja, se escanda con buen humor y optimismo y la hierba resplandeciente del campo, espera, pura como una esmeralda, que rompa la batalla sobre ella, ahora intacta.
Y siguen los himnos acogiendo a todos los que se incorporan tarde, a los hombres de guerra, entre ellos, a mí, que he tenido que purgar una vida entera, para que ahora pueda unirme, sonriente a quienes me acogen radiantes y cordiales.
Unos con barba, otros lampiños, pero todos cantando desde el fondo de su corazón o de su vientre este himno antiguo, fuerte y divertido.
Me veo entre ellos en el lateral verde del campo verde, y enfrente, por encima de la esmeralda quieta y nítida, veo la masa, la multitud, los miles de seguidores orangistas que responden a los de la Verde Erin y cantan el mismo himno, porque sólo hay que cambiar dos o tres palabras estratégicas.
Esto no es verdad, pero es más verdad que la verdad. Un muchacho pelirrojo o castaño claro me mira resplandeciente y se agarra a mi brazo para seguir cantando. Nos apretamos, nos miramos y nos reímos, mientras nuestros labios se abren para seguir la melodía.
Un beso fugaz y juvenil, doble, de él a mí y de mí a él, se fija en nuestros labios un momento y seguimos cantando.
Un hombre de barba rizada y entreverada, de rostro digno y luminoso, se acerca también y me levanta de un abrazo mientras el coro múltiple y doble, igual y rival, llega a su mayor potencia y sus mayores risas, nos miramos, reímos y lloramos.
El hombre de la barba rizada me pregunta, esforzándose por hacerse oír entre el fragor:
“¿Dónde estabas que no te he visto antes?”
“Muy lejos, donde he estado años y años”, le respondo, oyéndome yo.
“¿Estabas herido?”, me pregunta con el movimiento de sus labios, no con el sonido de su voz.
“Tengo una cicatriz que me pasa de parte a parte del cuerpo, y la tendré siempre, pero me gusta”.
“No importa, esto está lleno de hombres activos y pasivos, mira”, me responde y mira a la multitud, como yo.
Esto es lo que he esperado siempre en el fondo de mi corazón, entender que los hombres pueden quererse unos a otros con entereza de varones, que no tienen que despreciarse y aborrecerse, que pueden tenerse tanto amor que a veces desborde en sexo comprensible y divertido, como ahora.
Lo que me había roto era pensar que estaban juntos sólo por necesidad y que no podía haber entre ellos esas miradas de entendimiento y aceptación mutua que tanto había deseado. Ahora, en este campo, las veo y me llenan el corazón y veo que se juntan porque sus corazones laten al compás, que siguen el mismo ritmo que cantan.
Y hoy en el estadio no ha entrado ni una mujer.
no te he acabado ni de leer, no he llegado ni a la mitad pero ya te contesto... porqué sí... porqué yo tambien sou poeta y quien no...aunque sea una mierda de poesia...pero todos tenemos nuestro derecho...y si yo he bebido ...
ResponderEliminary sigo leyendote...sin terminar...el ansia...el anonimato...he bebido pero aun puedo rectificar...a duras penas...
ResponderEliminartanto internet, pero el instante solo lo percibe el cara a cara....la carne y hueso...y si aquí no me expreso es que la muerte está por encima de mi...dentro de mi...y el control aun está en mis manos...
ResponderEliminary atrás y adelante pero yo ya controlo las nueva tecnologias...pero no...que va...pero algo se...algo he aprendido...atras y adelante...rectificando...Kim...no hay programa infalible salvo....lo de siempre...EL AMOR
ResponderEliminarQuerida Kim...o Kim a solas... sin querida...nada de confianzas...porqué ni nos conocemos....solo pienso y siento en este momento que no va a haber valor popular en tus palabres...y que...supongo que lo tienes claro...o no... pues escribes...para que...¿estas sola?¿te sientes sola?¿nadie te escucha?¿no puedes tocar a nadie?...esto es duro si dura mas de dos semanas o tres oquatro...pero mas no...por DIOS...aunque somos resistentes...hasta el infinito...
ResponderEliminar